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Posted in Movies with tags , on 12/02/2017 by insermini

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El Dios de la muerte asesina otra vez (1972. Armando Crispino) (IMDb)

Ampliando la óptica

Posted in Movies with tags , on 03/02/2017 by insermini

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El 4 de febrero de 2017 se cumplen 10 años desde que empecé el blog. En la era de internet eso es como si fueran 50 o 60 años. Han pasado muchas cosas, entre ellas hace ya un tiempo que explotó la burbuja bloguera y actualmente prácticamente nadie lee blogs si no son de celebrities y marcas de ropa. Que yo siga con ganas de mantener este espacio me sorprende incluso a mí. He pensado seriamente en cerrar este círculo para empezar otro, pero al final siempre pienso que aunque sólo pasen por aquí cuatro gatos, le debo bastante a Dr. Insermini, y matarlo no me parece muy buena idea. Por el momento. Además, lo que digo y pongo por aquí no es más que una forma de recopilar y ordenar mis ideas sobre cine, y por tanto, va dirigido principalmente a mí. Es mi scrapbook, o tablero, o bloc de notas. Que luego haya quien conecte es siempre agradable. Me hubiera gustado hacer algo con los amigos que he hecho en este tiempo, porque he hecho unos cuantos, y no hace falta que diga que son maravillosos. Como de momento fiesta no va a haber -comprendédlo, mi vida es muy agitada ahora mismo- voy a hablar un poco del que, mirando en perspectiva estos 10 años de Dr. Insermini, ha sido el tema estrella o representa mejor lo que ha terminado siendo este blog. Hablo de los FRAMES. Capturar las películas después de vistas se ha convertido ya en una necesidad, y creo que sólo los que como yo, que sois legión, también capturáis los fotogramas que os apetece de cada película, podéis entender de verdad lo serio y adictivo que es. Cuando veo en algún blog o en los tumblrs esas galerías que recopilan , resumen, capturan la esencia de una película, a veces me quedo tonto. No me interesan los que sólo buscan fotogramas cuquis o el efectismo fácil, que al final es muy previsible, me interesa el punto de vista del que los ha capturado. Si coincide que yo mismo he capturado la misma película recientemente, disfruto viendo cómo el conjunto de fotogramas que ha seleccionado la otra persona da una visión tan diferente de la misma película. Es una impresión mucho más profunda que la que me pueda provocar leer una crítica de cine. Para mí, es algo mucho más vivo y más intrigante comprobar de qué manera tan diferente nos llega una película. Capturar, seleccionar, ordenar los fotogramas y presentarlos en un set es en sí todo un arte o una droga, lo que tú prefieras. De ahí que durante mucho tiempo me haya quedado mudo y no haya querido escribir. Sólo quería desplegar mis sets, que es algo que a mí me divierte mucho más y que preserva todo el misterio y fascinación de la película. Luego cada cual que investigue y decida si quiere ver tal película o no.

Cuando la crítica de cine se ha vuelto tan estéril y aburrida que no hay quien coja una revista o lea una reseña, venga de donde venga, me parece liberador que el capturing tome el relevo. Me interesa más la selección de fotogramas que una persona cualquiera hace de una película que el artículo más sesudo sobre ella. Y seguramente todos esos críticos casposos que tanto aborrezco, que se pierden en su propia fatuidad, que sólo repiten como loros viejos clichés y formalismos que hace mucho que quedaron anticuados, la mayoría de estos señores, están tan pagados de su verbo que ni siquiera se preocupan de cuidar las imágenes que ilustran sus textos, cuando deberían estar preciosamente escogidas y tener un protagonismo central. El capturing como ejercicio y divertimento proclama la muerte del crítico, lo aniquila y lo anula por completo. Preserva por completo el poder de la película, no se lo arrebata y se lo entrega al crítico subido a la atalaya. Lo mismo para esos señores que enseñan cine en las Escuelas. (¡Por favor! Si queréis aprender cine, no vayáis a ninguna escuela!). Una escuela de cine moderna debería iniciar a sus alumnos en el capturing. Es divertido, es una forma de hacer cine sin hacerlo, de impregnarte con su misterio, de evitar quedarse en las dimensiones más bajas, las que tienen que ver con “el argumento”, que al final, es lo de menos.

En estos 10 años he capturado cientos de películas, algo que inevitablemente me ha afectado como espectador, me ha llevado a, sin darme cuenta, ampliar la óptica. Nunca he disfrutado tanto del cine como ahora. Puedo ver cualquier película (vale, las de Loach o Bollaín, no) sin aburrirme, quedándome sólo con lo bueno de cada una, admirando detalles a los que antes no prestaba atención. Por ejemplo la de arriba, She Wore a Yellow Ribbon, una película de increíbles colores y detalles, tantos que no te los acabas, sin importar que se haya quedado vieja y ridícula. Con esta nueva óptica, todo el cine se vuelve de repente más interesante, las películas  ya no son buenas o malas, eso sólo depende de cómo les pegue la luz en cada momento. Comprended que no detenga por el momento el viaje de Dr. Insermini. Acaba de empezar.

 

 

What is a Man #17

Posted in Movies with tags , on 31/01/2017 by insermini

george-c-scott-hardcoreGeorge C. Scott- Hardcore (1979)

Todo sigue igual: a propósito de Toni Erdmann

Posted in Movies with tags on 30/01/2017 by insermini

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Ya dije que este año quería enchufarme un poco más al cine que se estrena en los cines, que quería redigir mi antena y observar con interés y mirada inocente lo que se estrena ahora mismo. Hacerle una finta a la tiránica playlist y de paso mostrarme a mí mismo que no soy un cenizo, que todavía me interesan las cosas nuevas. Con ese espíritu, me fui al cine a ver Toni Erdmann, de la que prácticamente no sabía no sabía nada. Sólo me había llegado el ruido que estaba generando en el mundo premios y festivales. Es una coproducción alemana-austríaca-rumana de casi 3 horas, dirigida por una mujer, sin duda de futuro prometedor, que a lo mejor al final es sólo la nueva Lone Scherfig (por cierto, dónde anda??) o la nueva Susanne Bier (que ahora dirige TV movies en los USA).

La película empieza con una escena bochornosa en la que el señor del título recibe a un mensajero que le trae un paquete. Me asusté mucho en este momento porque si ese iba a ser el tono de la película la había cagado pero bien. Hubo risas en la sala cuando el tipo dijo nosequé de un hermano que enviaba paquetes bomba. Miré a mi alrededor. La media de edad en la sala era de 60 y pico. Yo me había gastado 9 euros. Más o menos mi presupuesto para toda una semana. Me temí lo peor. La película continuó. Miré la hora por primera vez a los 50 minutos, que se pasaron rápido, pero a la vez, ya tenía claro que aquello no iba conmigo. Toni Erdmann aborda la problemática familiar, aporta una mirada humana (dicho esto con sentido peyorativo) a la fría relación entre un padre y una hija. El padre utiliza los recursos que usaría un profesor de teatro de una Universidad cualquiera para derribar las barreras que hay entre él y su hija. Se pinta la cara, se pone unos dientes, una peluca. Hace chistes sobre tortugas. Todo muy dèja vu y muy Sra. Doubtfire. En mi desaliento me dije que si la película era una mierda, al menos debía verla hasta el final, porque había pagado 9 euros. Siempre me puede servir para hacer una entrada en el blog, pensé, muy, pero que muy abatido.

Si voy al cine a ver una película como esta, tan jaelada por la crítica y por los palmarés de medio mundo, espero algo que vaya más allá, y pienso que precisamente el tema de las relaciones familiares pide eso, una película que hable claro de una vez sobre el porqué la unidad familiar está tan demodé y es tan urgente cuestionarla. Me hubiera gustado una visión que no se quedara en la epidermis, que no fuera tan jodidamente básica y mostrara de una vez por todas lo artificial que es y lo superado que está el concepto familia. Toni Erdmann no dice nada que no supiéramos. La hija es fría, robótica, sólo le interesa trepar en las grandes corporaciones, no está interesada en tener una vida humana. ¡Pues viva ella! La entienda o no, su actitud me parece una elección personal suya y la respeto. En cambio el personaje del padre es insufrible, y se supone que para nosotros, los espectadores que hemos pagado la entrada, es el modelo a seguir. Pues bien, es un hombre horrible y verle con sus estilismos divertidos, daña la vista. Se agradece que no dé demasiados discursos, eso hay que señalarlo.

Todo este aparato de 3 horas constituye el nuevo fenómeno del cine de autor, que sólo interesará al final a jóvenes impresionables y a ese público que aún lee revistas de cine. La progresía de siempre también la celebrará, se sentirá identificada y quizá incluso se escandalice con algunas escenas. A esa gente le digo que se mire otra película alemana de los primeros 80 Taxi zum klo. Pero no quiero ser tan destructivo, reconozco que la llegada de la asistenta a la fiesta de cumpleaños me pareció muy graciosa.

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La sensación al abandonar la sala fue la misma que tengo cuando veo en la tele los anuncios de esos coleccionables sobre la cosas más peregrinas, que se repiten año tras año. Tú piensas: ¿pero en serio la gente sigue comprando estas mierdas?? Pues lo mismo me pasó con T. E. . ¿Todavia caemos en esto? Más que con la película, que al final, se deja ver, me enfado con que demos por normal que una mediocridad como esta esté encumbrada por críticos y público. Lo que al final pienso es, por favor, ¿podemos evolucionar? Yo hubiera salido contento del cine si hubiese al menos un punto de vista nuevo. Quizá el problema es simplemente que fantaseo siempre con un cine que se esfuerce por trascender el cliché, que se salga de los ciclos que desde hace un siglo se siguen repitiendo. Es todo una fantasía, porque esto no sucede ni en el cine ni en ningún otro campo o faceta de la vida. Estamos condenados a repetir los mismos ciclos, los mismos errores, a contentarnos con lo que ya nos sabemos. De ahí que un Festival como el de Cannes, en 2016, le dé el premio grande a I Daniel Blake, otra de las películas que me aventuré a ver hace poco poseído por este espíritu conciliador. Aquello sí fue un gran drama que no quiero rememorar. La película de Ken Loach, si es que alguien la ha visto, es el ANTICINE. Más de un siglo de cine para llegar a esto. Darle la Palma de Oro es como expedir el certificado de defunción al Cine. En ese marco el fenómeno Toni Erdmann es posible.

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L. T.

Posted in Movies with tags , on 19/01/2017 by insermini

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Beware!

 

Odiar una película

Posted in Movies with tags on 17/01/2017 by insermini

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Permitidme una reflexión que creo necesaria sobre el hecho de odiar y detestar una película. Pero no de odiarla y detestarla porque la has visto y te ha parecido mala. Se trata de odiar una película porque sí, porque desde el principio su sola existencia te ha resultado fastidiosa, tiene algo que te desagrada, y no puedes profundizar en las razones, porque la cosa te da tanto asco que no quieres siquiera asomarte a lo que hay detrás de esa repulsa. La inquina que le tienes es tan irracional e insondable como la que puedes sentir hacia una persona desconocida con la que coincides en un vagón de tren y te repugna a todos los niveles, tanto, que nunca en la vida te prestarías a conocerla en ningún ambiente o circunstancia. Y no me digáis que esto a vosotros no os pasa. Una sensación así, tan visceral, que nace desde la planta de tus pies y puedes sentir en la boca del estómago no puede ser errónea.

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Sucede que se ha estrenado una película de la que ahora mismo todo el mundo habla – su nombre no lo quiero decir aquí para que no mancille este espacio- hacia la que, ya en la distancia, a medida que se acercaba, sentí un rechazo frontal. Se trata del hype de la temporada, poseedor de un encanto comercial y de una fuerza arrolladora, exactamente igual que otros tantos hypes antes de este. La mayoría adora esta película, la sitúan en lo más alto de los pedestales, en IMDb tiene una nota muy muy alta, pero como es natural hay una fuerza contraria de gente que no comparte todo el ruido del fenómeno y la ataca. Es gente que ha ido a verla y no le ha gustado. No es mi caso. Yo la odio porque sí.

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Es esto lo que quería decir aquí. Cuando he atacado la película en alguna red social hay quien me pregunta si la he visto cuando realmente mi rechazo no tiene nada que ver con que esté mejor o peor. De hecho seguro que está superbien montada y  dirigida. Que la dirección de arte es maravillosa y los actores están para comérselos. A mí eso me da totalmente igual. Yo no quiero pasar el trance de ir a verla. Si lo hiciera me pasaría como a Damien en La profecía, cuando lo llevan a la iglesia y le da un ataque. Para mí esta película es el M.A.L. y punto, algo que me viene dictado desde lo más profundo de mi psique, desde el tuétano de mis huesos. No se trata de que me gusten más los musicales antiguos ni nada de eso (ayy! sí es esa). Odio esa puta película como odio a los señores que llevan sólo barba, sin el bigote, o como odio la pasta fría, con su textura viscosa y repulsiva. En nada me influye mi cultura audiovisual ni mi condición de persona amante del cine que ve muchas películas. Dejadme que la odie en paz, sin haberla visto, porque igual que a veces no podemos explicar por qué amamos una cosa, o a una persona, lo mismo sucede con las películas. Al final las filias y las fobias más viscerales son pura emoción, algo imposible de explicar.

Ping Pong Hall of Fame: James Cagney

Posted in Uncategorized with tags , on 06/01/2017 by insermini

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Lo mejor que he visto en 2016

Posted in Movies with tags on 18/12/2016 by insermini

De 207 películas vistas selecciono estas 27, que han sido la espuma de la enloquecida playlist de 2016. Lo diré siempre, no son obras maestras, son las películas que me han dejado una huella especial, por las razones que sean. A veces basta una escena loca, un determinado tono, o unos errores entrañables. Algunas pueden ser incluso malas películas a ojos de un crítico normal.

The Life and Times of Judge Roy Bean / 1972, John Huston

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No es perfecta ni falta que hace. Está sobrada de momentos únicos como toda la intervención de Anthony Perkins. Al final la sabia mirada de Huston sobre la fauna de personajes, a cual más excéntrico, acaba siendo el verdadero protagonista. Cuando no sé qué hacer respecto a algo me pregunto ¿Qué haría John Huston?

Remeber My Name /1978, Alan Rudolph

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Es la gran joya en la filmografía de Alan Rudolph, mejor incluso que las películas que le hicieron famoso. Geraldine Chaplin interpreta a una mujer loca que no logra superar una ruptura amorosa. Es MUY  divertida. Vale la pena verla, aun en las copias terribles que se pueden encontrar.

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Pobre, pobre Susan: Nocturnal Animals

Posted in Movies with tags , , , on 09/12/2016 by insermini

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Teniendo en cuenta que me paso todo el año viendo películas antiguas, y que el cine contemporáneo, que miro de reojo, me llama la atención muy de vez en cuando, tengo que celebrar que llegue una película que desde el principio me atraía y que me ha hecho sentir la antigua emoción de desear ir al cine a verla. Realmente me guiaba la intuición más que otra cosa, ya que nunca llegué a ver el trailer de Nocturnal Animals y la idea que me había hecho de ella era totalmente equivocada. Yo creía que Tom Ford había hecho un sexy thriller lleno de giros, lo cual no es así. Y aunque su anterior película me gustó más de lo que esperaba, no me convenció del todo. Nocturnal Animals es un avance importante, una película con un gusto old-fashioned por la imagen y repleta de ideas y niveles en los que perderte. De hecho puedo decir de ella lo mismo que dijo Tarantino de Raising Cain, Nocturnal Animals is a total blast. Tom Ford nos hace un regalo en la forma de una película muy personal y excesiva, y también imperfecta, pero que sabe a gloria en esta época dominada por blockbusters sin gracia. Quiero hacer un hueco al cine contemporáneo en el blog y NA me parece la película perfecta para empezar a llenarlo. Cuidado si no la habéis visto porque inevitablemente habrá spoilers.

Leyendo en foros y en redes sociales, y por la misma reacción que hubo en la sala donde vi la película, veo que el reproche principal que suele hacerse a NA es decir que Tom Ford ha hecho una película muy pretenciosa y confusa. Vaya, que no se entiende y que aburre. Bueno, es posible que en su segunda mitad, pierda un poco el ritmo, pero a mi me pasó todo lo contrario, la película me entretuvo y me ganó desde el principio. Como el total blast que es, el festival empieza desde los mismos títulos de crédito. Unas mujeres con obesidad mórbida bailan en slow motion con la increíble música de Abel Korzeniowski de fondo. Los fans de Carlos Reygadas y de Sharunas Bartas dirán que es un comienzo efectista. A mí mei flipó y me dieron ganas de aplaudir. Empezar una película es un asunto muy serio, y siempre valoro cuando un director demuestra que es consciente de ello. Esta escena tan freak show es maravillosa sobre todo por lo que promete. ¿Qué película vamos a ver? ¿A qué género pertenece realmente? Porque estos créditos le dan un tono muy especial. En la siguiente escena quedan contextualizados, aunque no por ello pierden su magia. Estas mujeres forman parte del imaginario de la exposición que se inaugura en una modernísima galería de Los Angeles. Amy Adams es Susan, la comisaria, y pese al éxito del evento la vemos aislada del resto, con actitud ausente, como si la cosa no fuera con ella. Con unas pinceladas Tom Ford nos resume el drama de Susan, una galerista de arte que vive una situación personal bastante crítica. En la superficie todo en ella habla de éxito. Ha triunfado en su profesión, tiene una casa en la ciudad y otra en la playa, lleva 20 años casada, ha tenido hijos… Ha alcanzado el estatus soñado, pero en realidad se encuentra terriblemente vacía. Su marido no la quiere, la evita deliberadamente. Susan fracasa cuando intenta comunicarse con él, su voz es sólo un ruido de fondo al que no presta atención. Además no tiene ninguna intención, como ella pretende, de rascar en la superficie y asomarse a la vacuidad total de sus vidas. Susan confiesa que ya no le interesa el arte. Se ha convertido en una autómata y peor aún, como descubrimos más adelante, ha terminado pareciéndose a su madre. O sea una mujer burguesa del montón. ¡Peor aún! porque al menos su madre no pretendía ser otra cosa, ella sí. ¿Cómo ha llegado a suceder todo esto? En este punto de hastío y decepción a Susan le llega un regalo inesperado en la forma de un manuscrito que le envía su primer marido. Lleva el  título de Nocturnal Animals y, como él le avisa en una nota, es una novela que pronto publicará y que es muy diferente a las cosas que escribía cuando estaban juntos. Susan se lo comenta a su marido pero a él le da igual. Casi ni recuerda que ella tuvo un marido antes. Sabemos que entre Susan y Edward, que así se llama el personaje, las cosas acabaron bastante mal. El marido se va y ella se queda sola en casa con el manuscrito. A partir de entonces la película alterna la historia que se cuenta en el libro y el efecto que su lectura provoca en Susan. Se trata de un relato muy duro ambientado en el profundo Texas que en su primera mitad cuenta la pesadillesca historia que viven un matrimonio y su hija cuando viajan a través de la noche y unos paletos enloquecidos les empiezan a importunar. Primero sacándolos de la carretera, más tarde atacándolos y secuestrando a las mujeres. Susan, con sus bonitas gafas de montura negra, tiene que interrumpir el relato en las partes más duras. Por su expresión sabemos que está en shock, pero también hay una pregunta que intuimos no deja de formularse ¿Por qué coño me ha enviado el libro? ¿Y por qué me lo ha dedicado? Nosotros, como Susan, tampoco lo entendemos, pero hay algo bello y chispeante en el hecho de mezclar en una película el mundo elevado y exquisito en el que se mueve Susan – poblado por hombres tanoréxicos y mujeres contentas de estar casadas con homosexuales, que viven en casas sofisticadas, todas con piscinas de diseño y esculturas de Jeff Koons en el exterior – con el sórdido paisaje de Texas, de casuchas abandonadas, carreteras recalentadas y también, mierda. Nunca había imaginado un cruce entre Las colinas tienen ojos y el mundo high-tech de la alta cultura. Son dos mundos mucho más relacionados de lo que parece, se complementan, se dan sentido mutuamente. ¡Bravo! MIentras tanto Tom Ford se divierte desconcertando a Susan y desconcertando al público. Como Susan nos preguntamos ¿Qué coño nos está contando? Todo el rato salta del mundo exquisito y pulcro de Susan al mundo sórdido de Texas, con sus paletos descerebrados y sus polis fascistoides. Seguimos al personaje de Tony (interpretado como el de Edward por Jake Gyllenhaal) en su odisea, primero para encontrar a su mujer e hija, que como no podía ser de otra manera terminan siendo encontradas muertas. Susan cierra el libro, tiene un gran shock. Llama a su hija, como impulso natural. La película mantiene esta tensión entre las dos líneas narrativas y la lleva al límite. Es parte del juego. Entonces Tom abre una nueva línea narrativa en la que en forma de flash-blacks, nos va explicando cómo fue la historia de Susan y Edward. La pareja que había estado secretamente enamorada en sus años universitarios en su Texas natal y termina reencontrándose poco después en Nueva York. Él quiere ser escritor y aspira a una beca en la universidad de Columbia. Ella estudia un máster en Historia del Arte. Él es el tipo de chico que su madre rechazaría, un soñador con un futuro incierto. No es nadie socialmente y nunca podrá satisfacer las necesidades de Susan. A su vez ella, que odia verse reflejada en su madre, termina desafíandola. Se casa con el chico guapo y sensible.

Me gustan mucho las películas que una vez vistas te dan la impresión de que te han contado una historia distinta de lo que tú pensabas que estabas viendo. Esto le pasa un poco a Nocturnal Animals, porque al final no es lo que parece. En apariencia es un gran drama, el drama existencial de Susan, que como una muñeca rusa encierra dentro otros dramas. Lo chocante y lo que conviene decir es que Tom Ford ha hecho en última instancia una comedia, una alta comedia post-moderna, o al menos así es como me llegó a mí. Aunque no lo parezca hay mucho humor en la película. Me reí en más de un momento viendo las expresiones de Amy Adams ante determinados pasajes de la novela. Me reí sobre todo en las escenas que comparte con Jena Malone. ¿No es la escena en la que le rompe el iphone una escena de alta comedia? La escena de la reunión en el museo donde trabaja Susan es maravillosa. De la misma forma, una película que parece tan compleja termina siendo bastante sencilla. Cuenta la historia de una mujer de Texas convertida en galerista de arte de éxito que es del todo incapaz de comprenderse a sí misma. ¿Dónde termina la redneck y dónde empieza la mujer culta y sofisticada? Tom Ford, y su ex-marido, la comparan con un monstruo, con un psicópata como los que te puedes encontrar en las carreteras perdidas de Texas. Una mujer que siempre termina haciendo todo lo que antes ha dicho que no quiere hacer y que es incapaz de ver más allá de su propia sombra. Tom Ford demuestra tan poca piedad con ella como Edward. En la última escena muestra a Susan como la mujer ridícula que es. Por fin adivinamos del todo que bajo su aire sofisticado no hay otra cosa que una pobre niña rica y caprichosa. La niña texana que ordena a los demás lo que deben hacer. Allí sentada, en el lujoso restaurante, tan guapa, sigue sin entender nada y espera todavía un minuto más a su ex-marido. Quiere decirle lo mucho que le ha gustado su novela y lo orgullosa que está de él. Ya no se acuerda de que cuando estuvieron casados nunca le apoyó, de que más tarde le dejó por otro y sobre todo abortó del hijo que esperaba de él. Susan no ha pillado el mensaje, está demasiado ocupada fantaseando con la felicidad que el reencuentro con este chico pueda traerle.

 

Altonesque: Raw Deal, 1948

Posted in Movies with tags , , , on 08/12/2016 by insermini

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He pasado el mes de noviembre viendo las películas que John Alton fotografió en los 40. Todas ellas en blanco y negro, puesto que no usó el color hasta el año 1952. Diría que sólo he querido ver aquellas inscritas en el noir pero me doy cuenta de que incluso las que no pertenecen al género negro quedan noirizadas por su estilo tan característico. Por otra parte no hay que hacerle ascos a ninguna película suya, porque por muy menor que parezca, si lleva su firma vale la pena. Su estilo fue radical desde el principio, y necesitaba de directores receptivos como Anthony Mann para explotar a fondo sus ideas. Le gustaba hacer planos de interior con mucha profundidad en un leve contrapicado, que tiene un impacto visual increíble, y aprovechar siempre los contraluces. Es muy habitual que veamos sólo las siluetas en negro de los actores. La suya era una manera de pintar con luz que daba una importancia suprema a las zonas no iluminadas. Cuando la usaba era siempre una luz cruda que resulta casi agresiva y daba a todas sus películas un look propio que todavía a día de hoy resulta muy moderno. Voy a ir posteando las capturas que hecho de mis películas favoritas. Raw Deal es junto a T- Men (1947) su película más radical. Un absoluto delirio visual, además de una excelente película, que debería ser mucho más conocida. Creo que estas capturas hablan por sí solas. Fuera de contexto parece cine avant-garde.

The Naked Spur

Posted in Movies with tags , , on 29/11/2016 by insermini

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The Great Flamarion

Posted in Movies with tags , on 23/11/2016 by insermini

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