Es sólo un trozo de carne…

(Recomiendo que no leas esta entrada si no has visto The Crying Game).

18 años han pasado desde que The Crying Game se estrenara y se convirtiera en el sleeper del año. La película fue un éxito de taquilla en todo el mundo y ganó el Oscar al mejor guión original. A mi, que me pilló en los 19 y ya era fan de Neil Jordan me encantó. Me sorprende que hoy día esté algo olvidada y apenas se emita por TV.

Vista de nuevo puedo decir que la película me parece magnífica, es puro entretenimiento y  alcanza unos niveles de tensión tales hacia el final que es imposible no emocionarse. Pero lo que quiero comentar es que en su día no pillé el verdadero tema de la película.

Cuando alguien menciona The Crying Game todos pensamos: sí, es la película esa en la que un terrorista (Stephen Rea) se enamora de una chica (Jaye Davidson) que resulta que tiene rabo. Es una pena que se reduzca de esta manera en nuestra cabeza, porque es verdad que el recordado twist de la trama, la escena en la que Dil le muestra los genitales a Stephen Rea  se recuerda como el verdadero highlight de la película, y eso que anda que no se ve venir ni nada… No me explico cómo podíamos ser tan ingenuos de sorprendernos.

Pero la película es mucho más que eso, de hecho trata de otra cosa diferente. No es la historia de un hombre que ve tambalearse su masculinidad al sentirse atraído por un transexual, la película trata de otra cosa…

The Crying Game tiene un prólogo soberbio en el que el terrorista Rea se encarga de cuidar a un rehén, un soldado rollizo algo infantiloide, Forest Whitaker. La relación entre el terrorista y el rehén se convierte en sí misma en una obra maestra que funciona incluso separadamente del resto de la película, una historia de amistad masculina que va más allá de lo  que parece. Neil Jordan, que posteriormente volvió a mostrar interés por las borrosas fronteras de la masculinidad en la muy reivindicable Breakfast on Pluto, introduce detalles relacionados con la sexualidad de víctima y verdugo que dejan claro sus intenciones. La escena en la que Forest Whitaker pide a Rea que le saque la polla de los pantalones para poder mear  resulta clave. Ante los reparos mostrados por Rea a tocarle el miembro, Forest Whitaker le dice: vamos, es sólo un trozo de carne!!

Hacia el final de este prólogo, que ocupa sus buenos 40 minutos, Forest Whitaker le dice a Stephen Rea “cuando me dispares no olvides que estarás matando a un gran lanzador”.

Después del prólogo, cuando Stephen Rea huye a Londres y decide buscar a Dil, la mujer de Forest Whitaker, somos testigos de la amistad que surge entre ambos pero para él esa amistad no pasa de un deseo de protegerla y especialmente de conocerla porque ella, Dil, tuvo una relación amorosa con Forest Whitaker, el soldado. Stephen Rea le pregunta constantemente por “el soldado”. Cuando Dil le hace una mamada él evoca al “gran lanzador”. No podemos decir en absoluto  que él tenga un interés sexual en Dil.

Por si quedara poco claro, el verdadero giro sorprendente de la película  sucede cuando Stephen Rea decide convertir a Dil en chico para protegerlo de sus ex-amigos terroristas. Le corta los cabellos y lo viste con las ropas del soldado, que ella conserva como recuerdo.

Stephen Rea convierte a Dil-mujer en el soldado del que se enamoró al principio de la película. Lo cual me parece maravilloso y trasciende la historia naïf del hetero que confunde a un transexual con una mujer.

En los créditos iniciales de la película suena When a Man Loves a Woman con una intención irónica a más no poder porque al terminar la película descubrimos que The Crying Game no habla sino de cuando un hombre ama a otro hombre.

Por cierto que The Crying Game se llamaba en su origen The Soldier’s Wife y fue el mismísimo Kubrick, amigo de Jordan quien le sugirió un cambio de título. Según Kubrick aludir en el título de una película al ejército o la religión era gafe para la taquilla. Hizo bien. The Crying Game es un título mucho mejor.

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4 comentarios to “Es sólo un trozo de carne…”

  1. Solo la vi una vez y aunque me gustó no la suelo tener muy presente pero después de leer la reflexión que has hecho me han entrado unas ganas locas de volver a verla. Recuerdo que la peli me pareció muy superior a “M. Butterfly” de Cronenberg (que me parece un coñazo!!), pero aún no la he dado esa segunda oportunidad que merece por lo que mi recuerdo mi opinión con respecto a ella es algo difuso. Un detalle que no me sorprendió para nada fue lo del pene, entre otras cosas porque me lo habían contado antes de verla, aunque si no me lo hubiesen contado no se si yo si me lo hubiese olido o no…

    De Jordan guardo buen recuerdo de “En compañía de lobos” ya que me encantó su ambientación y atmósfera, aunque es otra a la que debería dar un segundo visionado.

  2. Pues ni la he visto ni, siguiendo tu recomendación, he leído tu postt, pero me has despertado las ganas de verla, así que…
    Un saludo

  3. Fabulosa repesca/relectura que me impulsa a revisarla al igual que la otra gran obra maestra de Jordan, Mona Lisa.

  4. Merci, bangbang, te animo a que la veas de nuevo, yo también pienso revisar Mona Lisa, con la cual The Crying game guarda mucha relación..

    Crowley: ponte The Crying Game ya!!

    Confesor: a mi también me aburrió M. Butterfly, zzzzzzzzzzzzzz

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