Peligro! Beatniks!

Hoy empiezo una nueva sección que podríamos llamar Todos los spoilers del mundo en la cual, saliendome de la tónica habitual del blog os voy a contar una película con todo detalle, haciendo especial hincapié en eso que se conoce como spoilers  y que tan feo está  desvelar. Los detalles más sorprendentes, los giros  inesperados de una película puestos boca arriba para que después de leer la entrada ya no tengáis necesidad de ver la película. Porque un servidor os la ha destripado toda.

No me parece mal empezar con The Beat Generation, una producción de la MGM de 1959 filmada en Scope y en blanco y negro que como ya anuncia desde el mismo título aborda el célebre movimiento Beat. No figuran en los créditos Kerouac, Burroughs ni Allen Ginsberg. Esta es una película 100% hollywoodiense que utiliza los ambientes y tópicos de la cultura Beat como telón de fondo para contarnos un típico relato policíaco. Como váis a ver no deja muy bien parados a los pobres beatniks. Empecemos sin más, que esto va para largo.

The Beat Generation empieza con Louis Armstrong cantando una canción que se titula igual que la película. Está actuando en un club de jazz frecuentado por lánguidos beatniks que mueven la cabeza delicadamente con la mirada perdida en el techo. Enseguida conocemos a uno de los protagonistas, Stan, un beatnik descreído que disfruta leyendo a Schopenhauer y no lamenta que su novia se marche a la costa este a miles de kilómetros porque él es un moderno que tiene ya muy desmitificado el concepto tradicional de las relaciones de pareja. Para él las relaciones  esclavizan a la gente y les impide vivir la vida con intensidad. Cuando su novia le toca el brazo él se lo aparta y  vuelve a sumergirse en la lectura de Schopenhauer.

Ray Danton, un actor dotado de una voz profunda interpreta al beatnik. Después de la nada romántica conversación  que tiene con su novia descubre a su padre en el mismo bar. El padre va acompañado de una jovencita que resulta ser su nueva esposa. Stan se acerca a ellos  y cuando su padre le presenta a su nueva madrastra él se pone muy cínico y se burla de la obsesión de su padre por el matrimonio. Lo interesante empieza después, en la escena siguiente.

Una mujer lee una revista mientras practica con el hulahop. Llaman a la puerta y ella acude a abrir visiblemente disgustada porque, como enseguida descubrimos no espera compañía.

En la puerta Stan, muy repeinado y arreglado pregunta por el marido de la mujer. Ella le dice que no está en casa. Él le dice que sólo quería devolverle un pequeño préstamo que le hizo. Cuando va a rellenar un cheque por valor de 10 dólares Stan apela a la hospitalidad de la mujer y se introduce en casa. Ella está visiblemente extrañada por la situación. Va vestida con mallas, con el hulahop en la mano y un hombre apuesto y educado pero desconocido al fin y al cabo le da conversación en su salón.

De pronto el hombre se lleva las manos a la cabeza quejándose de un dolor de cabeza. Saca unas aspirinas del bolsillo y le pide a la mujer un vaso de agua.

El hombre aprovecha para sacar unos guantes, se los pone y en cuanto la mujer vuelve con el vaso de agua la ataca por la espalda y la arrastra hasta otra habitación.

Oímos los gritos y los gemidos de la mujer mientras la cámara muestra el vaso roto en el suelo.

Tras una elipsis que nos hace suponer que el beatnik ha violado a la mujer del hulahop le vemos salir de nuevo a la calle, hecho un pincel. Un coche que se acerca está a punto de atropellarle y el conductor, abochornado, se ofrece a llevarle al hospital. Resulta ser un sargento de policía llamado Dave Culloran.

El beatnik toma buena nota de ello anotándo el dato en una libreta. Más tarde, el policía llega a su casa y le vemos con su mujer Francee. Por lo que se ve la pareja es feliz aunque a ella le molesta que su marido le aplique un tercer grado sólo porque no estaba en casa en el momento en que él la ha llamado esa mañana. Dice sentirse como uno de los delincuentes con los que trata. Tienen una pequeña discusión pero finalmente hacen las paces.

Una llamada avisa al sargento Culloran de la violación de la mujer del hulahop.

En la escena del crimen, la mujer está en la cama, en estado de shock. Durante el interrogatorio el policía deja ver sus dudas acerca del relato de la mujer. No tardamos en darnos cuenta de que el sargento Culloran es un misógino que piensa que las mujeres son todas unas putas. Su compañero Jake se lo recrimina en una conversación.

Una llamada alerta a Culloran sobre un joven que se parece mucho al retrato robot del violador realizado a partir de la descripción que ha dado la mujer del hulahop. Sin embargo en una rueda de reconocimiento la mujer no se muestra muy segura de que sea él.

Lo peor está por llegar. El auténtico violador llama a Culloran y le cita en un club de jazz. Mientras Culloran y su colega están en el lugar a la hora acordada el beatnik violador se presenta en casa del policía.

Le abre Francee, él vuelve a usar la historia del préstamo, consigue entrar en casa y al poco finge dolor de cabeza y pide un vaso de agua.

Mientras todo esto sucede, los policías presencian una lectura de poesía a cargo de una irreconocible Vampira, que interpreta a una beatnik aficionada a leer poesía mientras sostiene una rata en su regazo. La tragedia se masca en el ambiente. Los policías han caído en la trampa del violador y cuando Culloran regresa a casa es demasiado tarde. El honor de su mujer ya ha sido mancillado.

Como comprenderéis el policía se cabrea seriamente y mueve cielo y tierra para descubrir  al culpable. Siguiendo una pista, él y su compañero no dudan en simular ser una pareja que se manosea en el interior de un coche.

Pero el tiempo pasa y no consiguen nada. Para colmo, una Francee totalmente destrozada le comunica al marido que está embarazada. Le horroriza pensar que el hijo sea fruto de la violación. Le advierte a su marido que ella pasa  mucho de tener un bebé de un beatnik violador y que está dispuesta a abortar. Culloran le dice que no puede hacer eso porque el aborto es ilegal.

Mientras tanto el violador organiza un encuentro con el hombre al que confundieron con él, que participó en la rueda de reconocimiento y se las ingenia para manipularlo y presionarlo para que se una a la causa de violar a mujeres casadas.

De esta manera además, podrá despistar a la policía, que ya le ha bautizado con el nombre del “violador de la aspirina”. La víctima elegida es Georgia Altera, una pin-up de pelo oxigenado interpretada por Mamie Van Doren. Lo que sucede es que Georgia es una mujer de moral algo distraída, y contra todo pronóstico no hace otra cosa que intentar seducir al violador.

Él finge el dolor de cabeza y dice que necesita tomarse una aspirina pero ella insiste en que le sentará mejor una cerveza. Cuando ella vuelve con la bebida entra en casa su marido, del que en realidad se acaba de divorciar. Esto frustra todos los planes y el aspirante a violador sale por patas.

Más adelante la policía interroga a Georgia y al ex-marido sobre lo sucedido. Ella insiste en que el chico era muy majo y que no había nada malo en su comportamiento.

Por otra parte, Francee sigue muy angustiada por lo de su embarazo y acude a casa de una amiga para comunicarle que quiere abortar y que necesita su apoyo para hacerlo. La amiga, que resulta ser católica le explica que eso es algo terrible y le pide que escuche a un amigo sacerdote antes de seguir adelante con su decisión. Naturalmente el sacerdote le explica que el bebé es un ser vivo  inocente, que  acabar con su vida sería un crimen y blablabla.

Culloran está cada vez más obsesionado con el caso del violador de la aspirina. Su matrimonio está fatal a causa de todo lo sucedido pero pese a todo no escucha a su compañero cuando le advierte que si no deja el caso perderá a Francee. De hecho después de esta conversación descubre que ella ha abandonado el hogar. Pero él no se hunde y sigue adelante con su teoría: que el violador intentará ver de nuevo a alguna de sus víctimas y todo apunta a que la elegida será Georgia. Así Culloran intenta ganarse la amistad de la pin-up. Ella, como es de moral distraída, se deja querer pero se enfada cuando se siente manipulada.

En una visita a su mujer, Francee le comunica que ha decidido que quiere tener al bebé y quedárselo. Que ya no le importa quien sea el padre. Él le promete apoyarla en todo pero justo entonces recibe una llamada de Georgia para decirle que ha decidido colaborar y que ha quedado con el violador. Naturalmente él sale corriendo dejando sola de nuevo a su mujer.

Aquí me permito una elipsis y nos plantamos en la parte final. Tras una serie de desencuentros, por fin Culloran y Georgia se citan en la playa con el violador y su compinche. Allí se produce una pelea y los malos se llevan al policía y a la pin-up a un lugar de beatniks, donde escuchan música rara y hacen extrañas perfomances.

Georgia y el policía están atrapados pero ella consigue convencer al compinche de que si les libera él se  librara de la justicia. Mientras tanto el violador alterna con los beatniks y les anima a bailar y a entonar cánticos antisistema.

El enfrentamiento final entre Culloran y el beatnik violador se produce en la playa, cuando el beatnik intenta escapar haciendo submarinismo. El policía no duda en zambullirse y en enfrentarse al beatnik bajo el agua.

Una vez capturado, el beatnik violador se marca un speech anti-mujeres. Georgia, asombrada dice: “es un lunático”. Entonces el policía, que también era un rato misógino contesta que sí y que él también lo ha sido durante mucho tiempo. Se deja entrever que con todo lo que le ha pasado ha aprendido a respetar a las mujeres.

Y así llegamos al final, que no puede ser otro que la familia reunida, con el bebé. Los buenos ganan.

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5 comentarios to “Peligro! Beatniks!”

  1. BAngBAng Says:

    Jajaja, ¡has narrado lo inenarrable! Definitivamente, es más divertido leerla que verla.

  2. BAngBAng Says:

    Por cierto, esta vez el mercenario Richard Matheson se metió en una jungla bien espesita. Un día nos cuentas su visión del Marqués de Sade, también a sueldo de la metro precisamente…

  3. Me divertí mucho viéndola por eso me animé a contarla.

    Es la segunda pelicula que escribió Richard Matheson y vista la peli, se comprende que fue un trabajo alimenticio. Por otra parte estos trabajos, tan alejados de sus temas habituales le dan exotismo a su filmografía. A ver si cuando vea De sade me pasa como con esta..

  4. David Says:

    Cómo me ha gustado leer esto!, No dejes esta sección 😛

  5. No lo haré 😉

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