No toquen al Marqués

De Sade (1969), una producción de la AIP sobre la figura del Marqués de Sade es un buen ejemplo de como a veces hasta los mejores se equivocan. Ver la película completa es un acto de fé y resulta especialmente dramático que sea tan mala porque en ella hay implicada gente realmente admirable. Uno se pregunta ¿Quién tiene la culpa de que De Sade sea el bodrio que es? ¿El tándem Arkoff-Nicholson por producirla? ¿Cy Enfield, su director? ¿O Richard Matheson por escribir el guión? Consideraremos a Keir Dullea, encargado de interpretar al Marqués una simple víctima colateral del engendro.

Pese a la mala fama que acarrea la película me intrigaba ver qué había hecho Richard Matheson con un material tan “caliente”. Decidí enfrentarme a la película sin prejuicios, quien sabe, a lo mejor era otra película incomprendida más, o un divertimento soft a reivindicar. Pero no, el resultado es altamente decepcionante. La película es aburrida y las escenas de sexo ridículas, pero lo más irritante de todo es sin duda el enfoque argumental de la película, una evocación de la vida del Marqués de Sade en plan psicoanalítico que pretende redimirlo, justificando su escandalosa conducta y atribuyendo toda su perversidad, incluida su insana relación con las mujeres, a una serie de traumas infantiles y a la falta de amor. Todo muy tendencioso e innecesario. Por no hablar del tufo a moralina que lo impregna todo. ¿Acaso será verdad eso de que los americanos le tienen miedo al sexo, a la representación del sexo?  Oye, vale que eran los 60 pero no pasa nada si uno se divierte leyendo La filosofía en el tocador o Justine.

Superado el shock, me tranquilicé pensando que simplemente prefiero al Richard Matheson creador de suspense o terror que al Matheson humanista. En mi opinión le faltó la astucia que sí demostró Roger Corman al abandonar el proyecto: “… Pensé que la película era una trampa. Si intentábamos mostrar lo que el Marqués de Sade hizo, o como Matheson y yo hicimos, algunas de sus fantasías, seriamos arrestados. Y si no lo mostrábamos, el público se iba a sentir engañado“. Roger Corman en Fast and Furious, The Story of American International Pictures.

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5 comentarios to “No toquen al Marqués”

  1. ¿Qué me dirías de revisar “Quills”? ¿La has visto? Yo es que la vi hace mucho y apenas me acuerdo, y ahora con este artículo me la has recordado.

  2. Pues yo vi “Quills” en su momento en el cine y es una de esas pelis que no deja ninguna huella, en efecto, por no hablar de lo inapropiado de Geoffrey Rush como el divino Marqués (casi tanto como Keir Dullea, vamos), dicho esto, me pregunto: ¿para cuándo una película que le haga justicia al Marqués de Sade y a su inmortal legado?

  3. yo me pregunto si a Richard Matheson le gustará Saló, de Pasolini

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