The Singing Detective, 1986

Ideas are like fish.

If you want to catch little fish, you can stay in the shallow water. But if you want to catch the big fish, you’ve got to go deeper.

Down deep, the fish are more powerful and more pure. They’re huge and abstract. And they’re very beautiful.

David Lynch

Por muchos motivos ver The Singing Detective no es una tarea al alcance de todo el mundo. Y conste que me estoy refiriendo a la serie de televisión británica y no a la horrible versión fílmica que protagonizó el no menos horrible Robert Downey Jr.

Dennis Potter, el Potter más famoso de Reino Unido hasta que llegó el niño mago de J.K. Rowling, es un autor y guionista británico de talento arrollador, desgraciadamente poco y mal conocido en España. Es una auténtica vergüenza que aquí no se pueda encontrar casi nada suyo y que la única forma de ver su obra magna, The Singing Detective sea a través de un ripeado bastante malo que circula por la red. Para que luego digan que bajarse películas está mal. Si no fuera por eso aquí seguiríamos en la inopia.

Si superas ese primer obstáculo y te haces con la serie, enseguida te estrellas contra la evidencia: The Singing Detective no es para todo el mundo. Ves el primer capítulo y haces balance. Te preguntas si tus ganas de ver esa serie de culto de la que has leído maravillas son tantas como para aguantar a un protagonista absolutamente repelente y de físico tan desagradable. Porque el protagonista, como le sucedía al mismo Potter sufre una psoriasis artrítica que le da un aspecto terrible. Yo, que nunca veo películas sobre gente enferma me planteé dejarlo estar, además parte de la acción transcurre en un hospital y tampoco veo películas ambientadas en hospitales.

Como en la serie había muchas otras cosas que sí me gustaban decidí tragarme mis prejuicios y ver el segundo capítulo. Y así, haciendo un esfuerzo conseguí superar el repelús que me provocaba la piel roja y escamosa de Philip Marlow y entrar de lleno en el inteligentísimo juego que propone The Singing Detective. De verdad os digo que vale la pena.

Sin haber visto casi nada de Dennis Potter -salvo Pennies from Heaven quizás- y por poco que uno sepa sobre su vida es fácil darse cuenta de que en The Singing Detective está hablando todo el tiempo de sí mismo. En los 6 capítulos que tiene la serie vuelca sin ningún pudor recuerdos infantiles, obsesiones, miedos y todo el dolor -no sólo físico- que le atormentaba en las constantes estancias hospitalarias. ¿Cómo es posible que semejante ejercicio de egocentrismo/patetismo pueda ser también un producto comercial, que la gente quiera ver? Pues en primer lugar porque la mano maestra de Potter mantiene un equilibrio perfecto entre las muchas capas que tiene la narración. Cuando la realidad (la enfermedad) se vuelve casi insoportable irrumpe la fantasia (las intrigas detectivescas) y entre medio aparecen unos maravillosos números musicales. Te das cuenta de que no es lo mismo integrar unos números musicales en un relato “happy” que hacerlo en un relato turbio y decadente. El impacto es mucho mayor y se percibe mejor que nunca el enorme poder del cine musical. Jon Amiel, el director, poco tuvo que aportar a la serie más allá de la corrección técnica que uno espera de la BBC. En este caso el guionista es la estrella.

He encabezado el post con la reflexión de David Lynch porque en mi opinión describe muy bien lo que hizo Dennis Potter con The Singing Detective Dennis Potter: sumergirse muy hondo, hasta alcanzar las zonas abisales y atrapar un pez enorme, rarísimo y de brillantes colores.

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3 comentarios to “The Singing Detective, 1986”

  1. BAngBAng Says:

    gran post a la altura del aura mítica de la serie, algún día la veré, en edición criterion o algo así.

    me he acordado de dos cosas, de All that jazz, por la mezcla de números musicales y hospitales y de otra gran serie sobre hospitales, The Kingdom.

    y me ha sorprendido la soriasis artrítica que no veas, se me ha cerrado la boca del estómago, por dios, ¡qué barbaridad!

    la nota simpática la pone una jovenzuela Imelda Staunton con sus bailoteos.

  2. Ya te digo, el aspecto del prota es muy bestia, da mucho yuyu, pero no es siempre así de extremo y al final te acostumbras (sí, en serio!)

    fíjate que no me acordé para nada de All That Jazz, aunque sí pensé en Fellini, que a su vez inspira la peli de Bob Fosse. Yo me quedo con The Singing. vuela mucho más alto..

    Es cierto, The kindom es una super obra maestra y está ambientada en un hospital 🙂

  3. […] Dennis Potter, Series TV. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0 Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio […]

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