Una historia de lava ardiente

En el impredecible negocio del cine a veces se producen milagros que elevan el status de una película muy por encima de lo que sobre el papel prometía. En el caso de Instinto Básico, por muy brillante que fuera el guión escrito por Joe Eszterhas, la película resultante superó todas las expectativas. Lo que tenía que ser un sexy thriller que funcionase bien en taquilla se convirtió en un atronador éxito mundial, un fenómeno sociológico al que revistas de todo tipo dedicaban reportajes y sesudos estudios.

El público palomitero que acudió en manada a ver la película no tenía ni idea de que el responsable de que fliparan en colores era un holandés llamado Paul Verhoeven. Al abandonar la sala este público tampoco comentaba cosas tipo “me ha encantado el montaje” o “Jerry Goldsmith se ha superado”. De quien todos hablaban al salir de la proyección era de ella: Sharon Stone.

Yo mismo, viendo la película sólo puedo pensar que Sharon vino al mundo para ser Catherine Tramell, que esa era su verdadera razón de ser. Se apodera de mi la idea de que Dios o mejor, el Diablo, así lo quería, para goce y disfrute de toda la Humanidad. Sharon Stone se fundió por completo con Catherine Tramell y ese fue el verdadero milagro de la película.

Conviene recordar que entonces Sharon Stone no era en absoluto tan conocida. Por muy bien que hubiera estado en Total Recall la película no la había convertido en una estrella y todo el mérito se lo llevó Arnold.  Aún así la película fue decisiva en su carrera. En algún momento del rodaje, Paul Verhoeven debió asomarse a lo que había dentro de Sharon y seguramente lo que vio allí fue lava. Lava ardiente a punto de explotar y arrollarlo todo.

Quizá, incluso por encima de sus propias virtudes, que son muchas, lo mejor de Total Recall fue permitir que Paul y Sharon se conocieran.

Dios – o el Diablo- manejaban los hilos y el destino de Sharon estaba marcado. Un par de años después de Total Recall Mario Kassar trabajaba en la producción de Instinto Básico y se dio cuenta de que la película necesitaba un director de mentalidad abierta, del tipo de los que no se se sienten intimidados por la visión de un pene. El país más puritano del mundo podía poner los millones, pero Instinto Básico requería una sensibilidad europea y Paul Verhoeven era el candidato ideal. Seguramente los productores que ponían la pasta pensaron: ¡Genial! ¡Tenemos al director de Robocop y Total Recall! Pero lo que pensó Mario Kassar fue: ¡Genial! ¡Tenemos al director de Delicias Turcas y Spetters!

El resto es historia. Dios – o el Diablo- hicieron que todas las grandes actrices de Hollywood rechazaran el personaje de la asesina y Verhoeven supo que había llegado el momento de que el volcán entrara en erupción. 

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2 comentarios to “Una historia de lava ardiente”

  1. Paul Verhoeven y Sharon Stone deberían hacer una peli al año, con eso te lo digo todo. Si tuviera el dinero las financiaba yo.

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