¡Grita, linda Peggy!

Estoy encantado con esta nueva entrega de Todo Spoilers porque rinde homenaje a todas esas TV-Movies de terror facturadas por la televisión americana en los años 70 que aquí veíamos en Estrenos TV o programas similares con unos años de retraso. Auténticas joyas del misterio que aterraron a la audiencia en su día y que hoy duermen en un limbo televisivo. Scream Pretty Peggy, la película que os voy a contar fue emitida por el canal ABC dentro del espacio Movie of the Week y aunque Bette Davis figura como el reclamo principal, en este caso, tratándose de una película de terror el mayor atractivo para mi es encontrar en los créditos el nombre de Jimmy Sangster, guionista especialmente conocido por sus guiones para la Hammer. En Scream Pretty Peggy comparte créditos con otro guionista pero la trama, una historia truculenta y deliciosamente macabra recuerda a títulos suyos inolvidables como Paranoiac y Taste of Fear.

Espero que os guste la película, no faltan los giros, las sorpresas y los sustos. Yo confieso que he tardado mucho en verla del miedo que daba su increíble título: ¡Grita, Linda Peggy! Atención, porque la sesión empieza. Apagad luces, encended cigarros, canutos, lo que sea…

Ya en los primeros segundos la inquietud se apodera de nosotros. Así de pronto somos testigos de una escena muy misteriosa. En plena noche una chica con una maleta sale de una casa. Por como se mueve está claro que es una huida furtiva. Se dirige al garaje pero – ¡cuidado!- una ventana se ilumina de pronto.

Dentro del garaje se sube en un coche. La chica está nerviosa y no consigue arrancarlo. Nos ponemos nerviosos también y  por si el viento y la música no dieran ya bastante mal rollo de pronto una figura se recorta en la oscuridad de la noche.

La chica se asusta pero cuando vuelve a mirar la mujer con camisón ha desaparecido. Decide probar con el otro coche que hay aparcado fuera.

Pero la puerta no se abre y se oyen unos ruiditos detrás de ella:

El plano de la muerta se funde con otro plano de una chica en bicicleta y empiezan los créditos: SCREAM PRETTY PEGGY

En el paseo hay gente con pinta de estudiantes. No se ha filmado aún pero estos planos son muy Carrie.

La chica de la bici tiene una cabellera morena realmente admirable. ¿Será Peggy? Aún no lo sabemos, pero empezamos a conocerla un poco. Con muchas prisas se dirige al Servicio de Empleo Estudiantil y no le importa colarse para solicitar con gran energía un puesto de trabajo. Quiere ser guardiana en la casa de los Elliot.

El trabajo está tan mal pagado (75 céntimos/hora) que nadie lo quiere pero eso a ella no le importa y se lo queda. Se va de allí eufórica, más contenta que unas castañuelas.

Sin perder un segundo, la chica pedealea colina arriba y llega a una bonita casa. Pero un plano nos inquieta:

La ventana que se iluminó la noche del crimen.

La chica se impacienta pero por fin alguien acude a la puerta.

Mrs. Elliot en persona se dirige a ella y la conversación desconcierta a la chica. Ella esperaba al señor Jeffrey Elliot, no a esta anciana. La inconfundible voz de Bette Davis le dice que sin duda se trata de un error. Jeffrey es su hijo pero no necesitan a nadie. “Lo siento, querida, pero has venido hasta aquí para nada.”

Por detrás oimos una voz masculina. Jeffrey aparece y dice que es él quien puso el anuncio. Eso disgusta a la madre, que desaparece repitiendo que no necesitan a nadie.

Ya dentro de la casa la chica y Jeffrey hablan de las condiciones del trabajo. Un par de horas al día bastarán. La casa es muy grande y su madre está mayor para atenderla. Después de renegociar el salario ella acepta quedarse.

Ella dice que nunca había estado en una casa tan preciosa y se muestra contenta de que sólo la habiten él y su madre aunque de pronto hace una extraña pregunta:

¿Tendré que ocuparme también de la habitación de encima del garaje? (La ventana!!)

En absoluto. De esa habitación me encargo yo.

La conversación toma derroteros más personales. Él le dice que es escultor y ella admite saberlo ya. Es más, vio una exposición suya en Nueva York que le impresionó tanto que la decidió a estudiar en la Escuela de Bellas Artes. Mientras ellos hablan de arte y de cosas elevadas una panorámica recorre la casa. El plano termina en Mrs. Elliot, que escucha la conversación con evidente preocupación.

La noche ha caído. Fuera sopla el viento y vemos las ventanas que hay arriba del garaje.

La chica -seguimos sin saber su nombre- se ha quedado trabajando. La vemos ponerse una chaqueta y cuando pasa por el salón se detiene ante la fotografía de una chica rubia.

¡Es Jennifer!

Lo dice Mrs. Elliot, que aparece entre las sombras portando una taza en las manos.

¿Quién es? ¿Es la novia de Jeffrey?

La pregunta sale de la boca de la chica espontánemente. Parece asustarle más esa idea que la fantasmal aparición de Mrs. Elliot.

Entonces Mrs. Elliot le habla de Jennifer. La hermosa Jennifer es su hija, la hermana de Jeffrey. La foto es de unos años atrás, cuando aún vivía con ellos y daba alegría a la casa con su presencia. – Ahora está en Europa– dice Mrs. Elliot sin mucha convicción.

Mrs. Elliot vuelve a decirle que debería buscarse otro trabajo en la ciudad pero la chica hace oidos sordos y promete volver al día siguiente. Mientras tanto descubrimos algo más sobre Mrs. Elliot.

Es alcohólica.

Fuera, la chica coge la bici y se va, la cámara sube y enfoca “la ventana”, hay luz en ella y se recorta una silueta misteriosa.

Al día siguiente al ir a trabajar un coche se pone a seguir a la chica. Ella lo esquiva y lo observa alejarse algo mosqueada..

La chica le lleva el desayuno a Jeffrey, que se encuentra en el estudio preparando nuevas esculturas. Además de café le ha preparado un pastel de zanahorias y nueces muy nutritivo. Él se hace el interesante pero lo acepta todo encantado. Mientras come ella se pone curiosear y a admirar las esculturas que hay por ahí. (Quiero ser objetivo pero no puedo evitar decir que a estas alturas ella me parece una entrometida y una repelente).

Después se pone a hablar de ella misma y de sus aspiraciones.

Todavía no sé si valgo como artista, pero sé que quiero crear algo bello y que cuando la gente lo mire se sienta bien y diga “Peggy Jones” creó eso.

Además de cansina es egomaníaca pero al menos ya sabemos que ella es la Peggy del título. (¡Ojalá se te aparezca la mujer del camisón, Peggy!)

De pronto una escultura atrae su atención:

Es tu hermana Jennifer, ¿verdad?

La escultura da mucho miedo pero a ella le encanta. Interroga a Jeffrey sobre Jennifer.

Vive en Florencia– dice él.

¿Está casada?.

No… lo sé.

Venga ya, ¿No sabes si tu propia hermana está casada?

Oh bueno, ella quería casarse, por eso se marchó, para reunirse con su hombre.

Él, visiblemente incómodo, zanja la conversación diciendo que debe continuar trabajando pero Peggy insiste en quedarse a mirar.

Él se pone a lo suyo y Peggy vuelve a hablar de sí misma. Que si mis compañeras de piso son un desastre, que si no tengo dinero… Entonces, al darse la vuelta:

¡El horror!

¿Pero qué es esto? – Grita Peggy espantada.

Intentaba hacer el retrato definitivo del Mal. Creo que fracasé.

(No hace falta que lo digas, Jeffrey, son las esculturas más feas del mundo.)

Verás Peggy, el artista debe despertar emociones en la gente, sean del tipo que sean.

La reflexión de Jeffrey es muy profunda para que la pequeña Peggy pueda entenderla y mira las esculturas con preocupación.

Decide salir de allí.

En la cocina Mrs. Elliot acusa a Peggy de haber estado molestando a Jeffrey. Pero eso no le quita la sonrisa y Peggy se ofrece a limpiar las habitaciones de arriba del garaje.

No debes entrar allí, ¡nunca! ¿No te lo dijo Jeffrey?

Claro que se lo había dicho pero no sabemos si Peggy se hace la tonta o acaso está en la casa para investigar algo por su cuenta…

De nuevo el coche misterioso aborda a Peggy esa noche. Un hombre sale del coche y responde a las amenazas de Peggy de denunciarle a la policia presentandose muy educadamente como el señor George Thornton. Quiere saber cosas sobre los Elliot. Su hija Agnes estuvo trabajando para ellos y un día ya no supo nada más.

Al día siguiente se lo cuenta a Jeffrey. Él se hace el sueco aunque reconoce que Agnes trabajó en la casa unos meses atrás. – Se fue sin dar explicaciones… De pronto, llega un estruendo desde otro lugar de la casa.

En la biblioteca, Mrs. Elliot se ha caído de la silla al ir a rellenar de alcohol su taza.

Afortunadamente no se rompe nada pero debe guardar reposo varios días. Peggy aprovecha astutamente la coyuntura para instalarse en la casa. Insiste en que ahora la necesitan aún más. A Mrs. Elliot no le hace ninguna gracia.

Mientras curiosea por la habitación a Peggy le impresiona encontrar una pistola en la cómoda.

– Es para protegernos. Estamos tan aislados del mundo en esta casa.

La primera noche en la casa Peggy va descubrir algo más…

La puerta del garaje da portazos a causa del viento. Peggy despierta y decide ir a ver..

¡Horror! La mujer del camisón blanco aparece de pronto y cierra la puerta. Arriba, en la ventana, hay luz.

Al día siguiente Jeffrey hace un boceto.

Peggy entra la habitación. Esa mañana no está de buen humor, algo le pasa. Jeffrey lo nota y le pregunta.

– ¿Quien es la chica que vive arriba del garaje? La vi anoche…

– No consigo entender porqué escondes a tu novia. ¿Por qué no me lo dijiste?

(Tiene el corazón roto.)

Jeffrey se lo piensa un poco pero al final confiesa:

No es mi novia, Peggy. Es… Jennifer.

Conque es eso. Ahora Jeffrey se sincera y le cuenta a Peggy la verdad sobre Jennifer.

Jennifer es una enferma mental sin remedio. Empezó a deambular sola por ahí y después empezó a volverse agresiva. Sus episodios de violencia terminaban en largos encierros en su habitación en los que no quería ver a nadie. Los médicos aconsejaron su internamiento en un centro pero esos sitios son tan terribles que prefirió tenerla en casa.

A Peggy le conmueve la historia de Jennifer pero le preocupa que Jeffrey cargue con esa responsabilidad.

Madre siempre fue una borracha. Jennifer y yo nos criamos prácticamente como dos huérfanos. Sólo nos teníamos el uno al otro.

A Peggy se le queda esta cara:

Alguien llama a la puerta. Terminan las confesiones.

Es el señor Thornton. Quiere saber qué pasó con su hija. Es un hombre tranquilo, tampoco le pone muchas ganas a la investigación y parece no advertir que Jeffrey se ha puesto bastante nervioso. Especialmente cuando menciona una carta que le escribió su hija diciendole que en la casa de los Elliot suceden cosas muy extrañas.

Para tranquilizarle Jeffrey le enseña la habitación donde se quedaba Agnes, él sin embargo se interesa más por la habitación de arriba del garaje. En la carta su hija dijo que había algo terrorífico en ella.

– Oh, en ella sólo hay cosas de mi trabajo. ¿Soy escultor sabe?

– ¿Podría verla?

– No dejo entrar a nadie allí, lo siento.

El señor Thornton se va de allí bastante mosqueado. Jeffrey por su cuenta se muestra alterado y elude hablar con Peggy. Se retira a trabajar y no desea ser molestado- dice.

La pobre Peggy se queda con la bandeja del almuerzo en la mano. Abatida, mira el retrato de Jennifer.

Música tenebrosa. Peggy sale de la casa con la bandeja y se planta en la puerta de la habitación maldita.

– ¡Jennifer! Soy Peggy. Trabajo aquí y me gustaría ser tu amiga. Dejo en el suelo una bandeja con el almuerzo por si te apetece.

Jennifer no se muestra ni dice nada.

Más tarde Peggy le cuenta a Jeffrey lo que ha hecho y que quiere ser amiga de Jennifer. Quizá pueda ayudarla- dice. Jeffrey empieza a hartarse. Le dice que se olvide.

Para colmo su madre también le agobia.

– Peggy cocina muy bien y es encantadora. Me recuerda a Agnes. ¿No te parece?

Lo mejor le espera  bajo. Peggy le enseña una escultura suya y quiere saber su opinión.

Oh, ¿La has hecho tú? No está nada mal, Peggy.

Cae la noche en casa de los Elliot…

… y el señor Thornton llega con un destornillador. Parece decidido a descubrir qué secreto esconde la habitación misteriosa.

Aquí sucede lo que os imagináis. La curiosidad mató al gato y la mujer del camisón aparece de pronto y acuchilla al señor Thornton.

Peggy empieza el nuevo día con una sonrisa.

Cuando va al garaje a sacar el coche está cerrado con candado. Qué raro.

En el estudio Jeffrey trabaja frenéticamente en una nueva escultura de esas tan feas sobre el Mal. Cuando le pide la llave del candado Jeffrey le dice que se olvide, el coche lo necesita él ese día. Está sombrío y Peggy se da cuenta.

Al salir se encuentra a Mrs. Elliot en las escaleras.

Quiere dar una vuelta por la casa pero Peggy la obliga a volver a la cama.

Entonces tienen una larga conversación. Mrs. Elliot vuelve a decirle a Peggy que debe irse.

¿Porqué me dice siempre eso? Es por Jennifer, ¿no?

Peggy dice que ya sabe que Jennifer está loca y que vive en la casa.

Me gustaría ser su amiga. – dice Peggy.

Cuando se le pasa el ataque de risa Mrs. Elliot se pone seria y le dice a Peggy:

Yo sé lo que estás buscando. Quieres cazar a mi hijo y llevartelo.

Tú riete Peggy pero todos sabemos que la señora Elliot tiene razón.

 ¡Estás despedida!

Peggy corre a contarle a Jeffrey que su malvada madre la ha despedido.

– ¿Por qué?- dice él.

– Dice que voy detrás de ti.

– ¿Y es cierto?

No. Mi madre siempre me dijo que no está bien que las chicas persigan a los hombres.

La jugada le sale bien a Peggy. Jeffrey le dice que no se preocupe y que hablará con su madre.

Esa noche Peggy regresa tarde de la universidad y al dejar la bici:

¡Las gafas del señor Thornton!

(Menos mal que el señor Thornton grabó en ellas su nombre en letras bien grandes).

Peggy recuerda que dijo que se alojaba en el Hotel Riverside, así que telefonea inmediatamente y pide hablar con él.

El señor Thornton lleva dos días sin venir al hotel.- dice una voz.

Peggy empieza a temer lo peor. Se asoma al garaje y ve dentro el coche del señor Thornton. Recorre la casa en busca de Jeffrey. Incluso lo busca en la habitación de Jennifer. Finalmente irrumpe en la habitación de Mrs. Elliot preguntando donde está.

La anciana Mrs. Elliot insiste en saber porqué está tan alterada.

– Se trata del Sr. Thornton.

La señora Elliot en lugar de tranquilizarla solo consigue crisparla aún más gritándole: ¡Deja la casa! !Ahora!

– Es por Jennifer ¿No es así? Es peligrosa. No me iré hasta descubrir qué está pasando.

– Entonces morirás, como le pasó a Agnes– parece decir Mrs. Elliot con la mirada.

Mientras tanto, Jeffrey está en el estudio trabajando…

Sobran las explicaciones.

Peggy sigue inquieta merodeando por la casa.

Cuidado Peggy. Jennifer acecha.

– Hola Jennifer.

A punto de morir acuchillada, Peggy huye despavorida. Por fin oímos gritar a la pequeña y preciosa Peggy.

No se le ocurre otra cosa que refugiarse en la casa.

En las escaleras, por fin encuentra a Jeffrey:

– Oh, ¡Jeffrey! Jennifer ha inentado matarme.

– ¿De qué hablas?

Mientras intenta consolarla aparecen Mrs. Elliot y su taza.

– ¡Qué pasa aquí!

– Nada mamá. Yo me encargo.

– Dejala en paz, ¡Jeffrey! ¡Déjala ir!

Pero ahora que por fin está en los brazos de Jeffrey Peggy no piensa irse.

Él le sirve un licor para que se calme y ella se pone a hablar de lo del coche del señor Thornton escondido en el garaje y de lo de Jennifer. Jeffrey se hace el tonto y por fin parece que Peggy duda de él. Madre lo observa todo desde arriba.

Los argumentos de Peggy son muy sólidos y Jeffrey decide que es posible que Jennifer haya asesinado al señor Thornton. Se levanta de pronto y decide ir a ver a Jennifer para interrogarla. Peggy corre detrás.

– ¡Ten cuidado, Jeffrey!

– Sé como manejarla, tranquila.

Oímos a Jeffrey llamar a Jennifer.

– Nada de esto hubiera sucedido si no hubieras venido.

– ¡Mrs. Elliot! Usted parece no entender nada. ¡Es muy posible que su hija haya matado a Agnes y a mucha más gente!

Oímos una puerta abrirse. Jeffrey entra en la habitación de Jennifer.

Desde fuera se oye la conversación. Sólo habla Jeffrey, que le dice a Jennifer que está preocupado y que esto no puede continuar así. Fuera Peggy está muy inquieta. Teme por su hombre.

Por eso cuando él dice: ¡Jenni! ¿Qué vas a hacer con eso? ¡Apartate de mi! seguido de un ¡¡Aaaaaah!!  sube hacia allí corriendo.

Pero enseguida aparece Jeffrey otra vez:

– La he matado. Jennifer ha intentado acuchillarme.

Cuando Peggy intenta llamar a la policía Mrs. Elliot se lo impide.

– Fue en defensa propia. ¡No le pasará nada a Jeffrey!

  Ok, pero ¿Por qué no vas y le dices a Jeffrey que vas a llamar a la policía? Anda, ves…

Peggy le hace caso y se va corriendo a la habitación de Jennifer.

– ¿Jeffrey?

– ¿Jeffrey?

En la habitación de Jennifer no está así que va a buscarlo al estudio.

– ¿Jeffrey?

– ¿Jeffrey?

– Hola, soy Jennifer.

Suena un disparo.

Mrs. Elliot ha cambiado la taza por la pistola.

Antes de morir Jeffrey se arrastra hasta la escultura de Jennifer.

La abraza y juntos caen al suelo.

Dentro de la escultura: un esqueleto.

Momento para la explicación final:

Jeffrey quería mucho a Jennifer. No podía asumir que se había enamorado y le iba a abandonar. Por eso la mató. Puso su cadaver dentro de su estatua y él se convirtió en Jennifer. Los mismos celos enfermizos hicieron que Jennifer matara a Agnes cuando él empezó a enamorarse de ella.

– ¿Comprendes ahora por qué me paso el día borracha?

Conociendo a Peggy, lo único que le importa de todo este asunto es que se ha quedado sin novio escultor.

FIN

4 comentarios to “¡Grita, linda Peggy!”

  1. BAngBAng Says:

    Qué gran spoilers, qué risas.

  2. elhombreconfuso Says:

    Qué fan de Peggy!

  3. esta chica tiene un extraño parecido con Says:

    Peggy se parece mazo a la Kiti Manver !!!

  4. una Kiti teen, no lo había pensado

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