Es usted, Conde Dracula

Lo pasé tan bien viendo Dracula A.D. 72 (1972) que quise completar la experiencia viendo Los Ritos Satánicos de Dracula (1973), su secuela inmediata, de nuevo con el conde Dracula moviéndose por el Londres de los primeros 70. Lo que me encontré fue una película sin ritmo y sin la gracia de la anterior. Un saldo de la serie Dracula. ¿Que porqué escribo sobre ella? Porque quiero dejar constancia de algunos detalles que casi terminan por redimir el desastre. Cosas que nunca antes había visto en una película de Dracula. Para entrar en situación os resumo brevemente el argumento: en Londres, un grupo de millonarios se reúne en una mansión para celebrar unos ritos satánicos en los que no faltan los gallos degollados sobre chicas desnudas. Un departamento secreto de Scotland Yard investiga el caso. Con la ayuda del Dr. Lorrimer Van Helsing (Peter Cushing) descubren que detrás de todo está el conde Dracula. Esta vez el conde asume la personalidad de un poderoso hombre de negocios que se rodea de ministros y científicos ganadores del premio Nobel. Juntos han creado un virus letal, mucho peor que la peste negra, que aniquilará de una vez por todas a la raza humana. Este es a grandes rasgos el argumento, y oye, podía haber estado bien, pero no. Si no interrumpí el visionado fue por cosas como estas:

1. Los matones de la secta, unos hippies moteros que llevan chalecos de ante y borreguito.

2. Jane, la secretaria gafotas de Scotland Yard. Más tarde captada por la secta y convertida en vampira.

3. Joanna Lumley, que sustituye a Stephanie Beacham en el papel de Jessica Van Helsing parece un travesti. ¡Esas cejas!

4. No sabía que si una vampira tomaba una ducha se moría. En una escena un polícia es atacado por un grupo de vampiras y él acaba con ellas abriendo el grifo que activa las duchas anti-incendios.

5. El despacho del conde Dracula. Austero pero funcional, con una iluminación muy de vampiros.

6. Los diálogos de Christopher Lee y Peter Cushing.

7. El gag de la pistola. Lorrimer Van Helsing saca una diminuta pistola con la que intenta acabar con el conde. No lo consigue.

8. La muerte de Dracula es una de las más originales que he visto. Al final Dracula persigue a Van Helsing por un bosque. Para acabar con él, Van Helsing se pone detrás de un brezos con espinas y atrae al conde hacia él. Entonces Dracula se enreda en ellos y se le clavan los pinchos.

3 comentarios to “Es usted, Conde Dracula”

  1. Vaya disparate, ❤

  2. BAngBAng Says:

    quiero la pistolita de Van Helsing, es monísima

  3. elhombreconfuso Says:

    Siempre he tenido miedo a morir atascado entre espinos, ahora sé porqué.

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