Clásicos de videoclub: El Ascensor

el ascensor

El Ascensor (1983) fue el típico clásico de videoclub de los años 80. En mi caso recuerdo coger el estuche de la estantería y leer con verdadero terror: “¡Por las escaleras! ¡Por amor de Dios, sube por las escaleras!” La edición en vídeo de Warner Home Video llevaba astutamente a engaño porque lo que parecía una película de terror americana era en realidad una producción holandesa, tan holandesa como los tulipanes o los coffee shops. Yo en aquella época no era consciente de nada de eso. Las películas eran películas, vinieran de donde vinieran. De lo que sí me daba cuenta es de que recordaba a El Resplandor. Supongo que en un arranque de genialidad el responsable de marketing de Warner España debió pensar: “Oye, ¿cómo podemos relacionar El Ascensor con El Resplandor? Ya está. Pondremos en el poster a una persona gritando, con la boca abierta”.

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Visto hoy da bastante risa, pero en realidad yo creo que les funcionó. Al final no vi El Ascensor ni  El Resplandor, las películas de Warner Home Video estaban fuera de mis posibilidades, yo sólo podía alquilar de las baratas. Polygram, Video Movies, Vestron Video, etc… Sin embargo ya se sabe, las cosas que te pasan de pequeño se te graban a fuego. Siempre me quedó la espinita de saber cómo sería aquella película. ¿Un ascensor que mata a gente? Qué absurdo. ¿De verdad eso da para una película? Una película con ese argumento no puede dar miedo. Eso lo pensaba ahora, con toda mi sensatez de adulto. Cuando me topaba con la película o me acordaba de ella pensaba:” ay, no seas trasnochado, ver esa mierda es muy decadente. ¿Quien se acuerda hoy de El Ascensor?” Será el inconsciente, que siempre se sale con la suya pero terminé bajando El Ascensor. Y ahí estuvo, un montón de meses en la carpeta, con el nombre holandés: De Lift. Cada vez que la encontraba… uf ¡Trasnochado! y acababa viendo otra.

Hasta que por fin encontré el momento de verla. Ya he dicho alguna vez que esto de ver películas es como lo de comer. Por mucho que te guste Woody Allen, no puedes darte un atracón de sus películas, porque lo más seguro es que se te acabe indigestando. Entonces, si has visto Otra Mujer y Annie Hall, por ejemplo, lo más sensato es que la próxima película que veas no tenga nada que ver con eso. Te pones pues un giallo de Edwige Fenech. Un contrapunto ideal. De esa manera disfrutarás más del giallo y más de Woody Allen. Así estaba yo estas últimas semanas, viendo cine negro sin parar, cuando de repente al ir a ponerme otro noir de la RKO vi claro que aquello era insano, que necesitaba ver algo radicalmente diferente. Noté que mi cuerpo me pedía colores, algo más moderno, donde no hubiera señores con sombrero ni mujeres fatales. Como cuando vas a la nevera y sin saber cómo acabas engullendo algo que no sabías que te apetecía, abro la carpeta de películas y elijo De Lift.

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Fue la mejor elección. El Ascensor me ganó desde el maravilloso título de crédito en rosa. Las historias de máquinas con vida propia, que despliegan su maldad hacia el ser humano, tienen siempre un gran potencial y si las máquinas que se rebelan son objetos cotidianos de uso diario, como la tostadora o el ascensor, la cosa es incluso mejor. Dick Maas sorteó muy bien el ridículo en el que podía caer su argumento y consiguió una entretenida película comercial con un par de escenas  bastante terroríficas. ¿Qué más se puede pedir? Como buen exploit (neder-xploitation??) mira constantemente a los éxitos americanos de la época y los copia con gracia, mientras que su factura europea hace que a veces parezca el cruce imposible entre Tiburón y el Play Time de Tati

Investigando un poco su historia descubro que el fenómeno de El Ascensor empezó con una proyección apresurada en Cannes. El subtitulado de la copia dejaba mucho que desear pero al público le encantó y la convirtió en el sleeper del festival. La Warner vió las posibilidades de esa pequeña película de terror holandesa y la distribuyó internacionalmente. No sé cómo funcionó en los cines, supongo que bien, lo que está claro es que se convirtió en uno de los grandes clásicos de videoclub. A día de hoy sigue siendo una película disfrutable. La prueba irrefutable de sus logros es que después de verla no me fío un pelo de los ascensores, si puedo voy las escaleras.

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3 comentarios to “Clásicos de videoclub: El Ascensor”

  1. Qué recuerdos… Dick Maas sigue en activo, su peli “Sint” (2010) sobre un terrorífico Santa Claus es bastante graciosa.

  2. No recuerdo el año, pero sé que era muy pequeña cuando vi a escondidad El Ascensor. Tiene el honor de ser una de las pocas películas que me ha provocado pesadillas. La curiosidad fue más fuerte que la fobia a los ascensores… (juro que todavía, cuando a la fuerza tengo que montar en uno, a veces recuerdo alguna escena)

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