Teresa Raquin vampira

thirst3

Hace poco leí Teresa Raquin, la famosa obra de Zola. Me pareció que empezaba como una novela negra clásica de triángulos amorosos y asesinatos para mutar en su segunda mitad en una novela de terror. Un material absolutamente cinematográfico que me dejó bastante ansioso por ver alguna de sus adaptaciones. Fantaseaba con ver esa película que empezaba como El cartero siempre llama dos veces y terminaba como una película de fantasmas japonesa. Una combinación que me pone especialmente cachondo, demasiado irresistible para ser verdad. De hecho, así por encima, dudo bastante que de la docena larga de adaptaciones en cine y TV que existen, alguna se acerque a la película que yo he soñado, porque en serio, es un sueño de película. Lo que no me esperaba es que Park Chan-wook hubiera adaptado Teresa Raquin en Thirst, una película que en su momento me gustó pero que tenía bastante olvidada. Quien dice fantasmas dice vampiros así que me puse rápidamente a bajarla.

thirst7

(Cuidado ¡Spoilers!)

Viéndola me sorprendió lo absolutamente fiel que es a la novela, al menos en su superficie. Prácticamente no hay capítulo de la novela que no esté en la película, y sin embargo Thirst y Teresa Raquin tienen bastante poco que ver. En la novela todos los personajes son repulsivos. Park Chan-wook en cambio convierte al muy mezquino amante de Teresa en un cura vampiro con el que es imposible no empatizar. Pero la gran diferencia entre novela y película es que mientras en la novela el desencadenante de la tragedia es la culpa que devora a Teresa y su amante por el crimen cometido, en la película la culpa no les afecta casi nada. Lo que les lleva a la destrucción es la insaciabilidad de Teresa, que una vez convertida en vampira se deja arrastrar por su nueva pasión sin ningún límite ni remordimiento. Este cambio tan radical es arriesgado pero funciona a la perfección. Lo que no quita que el espectador occidental pueda pensar en algún momento que Park Chan-wook no entendió la novela en absoluto y que sólo le interesaba de ella la epidermis, la acción, sin importar lo que hay por debajo. Por ejemplo, sin la culpa, no tiene ningún sentido recrear el momento en que Teresa se hace puta. En la novela Teresa se hace puta porque  se siente culpable, sucia y quiere vejarse a sí misma revolcándose por el fango. En la película esta escena resulta absolutamente absurda y fuera de lugar, y hay algunas otras como cuando Teresa pide perdón a su suegra inválida.

Puede que Thirst no sea la película que yo había soñado pero, entre sus errores, su sentido del humor, el vampirismo y el talento visual de Chan-wook resulta un cóctel de lo más descacharrante y divertido. Una inesperada Teresa Raquin vampira.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: