De qué hablamos cuando hablamos de cine (I)

peter lorresidney greenstreetmary astor bogart

Está bien conocer el punto de vista de los sabios y los puristas siempre que con el tiempo aprendas a reirte de ellos y si procede, también a cagarte en ellos. Como cinéfilo (qué fea palabra, pero no puedo negar que objetivamente lo soy) he pasado por muchas etapas. Empiezas simplemente viendo cine y disfrutando, después (¡horror!) te paras a leer, a escuchar a los críticos, y llegas incluso a replantearte tus gustos. Descubres ese debate de ¿qué es el cine? ¿una historia? ¿un trozo de tiempo? Te contaminas, te vuelves snob, empiezas a perder tu inocencia y a la que te descuidas estás hablando como un crítico y diciendo un montón de estupideces. Creo que con internet la cosa está mejorando, por aquello de que también las minorías y los descreídos tienen su espacio. Pero ese es otro debate. Yo de lo que quería hablar era de El Halcón Maltés, la película de John Huston, de 1941, que me ha llevado a pensar una vez más en esa vieja cuestión, que todavía a veces me atormenta -sí, me atormenta: ¿Qué es el cine? y también: ¿Existe un cine puro, basado en la emoción, libre de argumentos y tramas? ¿Es posible? Y si no existe ¿Importa?

John Huston es uno de mis directores favoritos. Tiene todas mis simpatías no sólo por haber dirigido al menos una docena de obras maestras y otras tantas buenas películas sino también por haber firmado algunos bodrios a los que nunca osaría acercarme, como Evasión y victoria y Annie. Está claro que John Huston tuvo más astucia o más autocontrol que su colega y amiguete Orson Welles, pues pudo edificar una dilatada carrera como director de cine en ese ruinoso terreno que es el cine-comercial-pero-de-autor.

He vuelto a ver El Halcón Maltés (1941). Hacía tiempo que no la veía y esta vez ha sido diferente porque la he visto después de leer la novela y de haber visto la primera adaptación que hizo de ella Roy del Ruth en 1931, bastante mala por cierto. Decir que me ha gustado mucho no es suficiente. La película ha tocado esas cuerdas sensibles que me llevan a preguntarme porqué me gusta tanto tal o cual o cosa, o qué es esa cosa. ¿Qué es El Halcón Maltés sino una sencilla historieta detectivesca sobre un grupo de personajes que buscan una valiosa figura? ¿Qué tiene de especial ese argumento? Yo creo que nada, sin embargo la película es una absoluta maravilla. Es uno de esos casos en los que la concentración de esfuerzos y talentos que hay detrás de toda película cristaliza en algo mucho mayor, mucho mayor que la suma de las partes. El Halcón Maltés-película es en apariencia un argumento, narrado de la manera más clásica. Sin embargo, cuando vemos a la señorita O’Shaugnessy dar vueltas alrededor de una mesa y atizar el fuego, cuando la vemos mentir a Sam Spade, no es sólo una cadena de acciones lo que vemos, es algo que no podemos explicar, pero que sentimos como verdadero. Como una revelación. Y cuando al final, Spade la desenmascara, la desolación de Brigid es contagiosa, traspasa la pantalla. Es una desolación que afecta al espectador, de manera abstracta. De la misma forma que podemos sentir la decepción de Spade como una decepción nuestra hacia el mundo en general. Tengo claro que esto puede que me suceda a mi y no a otro espectador, pero en mi opinión no debo ser un caso tan aislado cuando la película ha alcanzado un puesto tan importante en la Historia. Tengamos en cuenta que por más que ahora la película sea un gran clásico, en el momento de rodarse ni Bogart era la estrella inmortal en la que se convirtió ni la película tenía mayor ambición que la de ser una modesta peliculita que iba a titularse “The Gent from Frisco”.

halcon maltes

Me gusta mucho la idea de que las verdaderas obras maestras del cine no se deben por entero a su autor o a un grupo de técnicos, sino a un algo misterioso que no se puede explicar, a una conjunción extraña de cosas de la que nadie es responsable directo. Yo creo que es el caso de El Halcón Maltés. La película adapta casi palabra por palabra, secuencia a secuencia, la novela y sin embargo la supera. La eleva a otro nivel. No sé cómo ni porqué, ni realmente quiero saberlo, porque eso es lo fascinante, no saberlo. Seguro que Bogart, Mary Astor, Peter Lorre y Sidney Greenstreet tienen mucho que ver pero hay algo más.

¿Qué es el cine? ¿Un argumento? Ahora pienso que esa ya no es la pregunta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: