Odiar una película

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Permitidme una reflexión que creo necesaria sobre el hecho de odiar y detestar una película. Pero no de odiarla y detestarla porque la has visto y te ha parecido mala. Se trata de odiar una película porque sí, porque desde el principio su sola existencia te ha resultado fastidiosa, tiene algo que te desagrada, y no puedes profundizar en las razones, porque la cosa te da tanto asco que no quieres siquiera asomarte a lo que hay detrás de esa repulsa. La inquina que le tienes es tan irracional e insondable como la que puedes sentir hacia una persona desconocida con la que coincides en un vagón de tren y te repugna a todos los niveles, tanto, que nunca en la vida te prestarías a conocerla en ningún ambiente o circunstancia. Y no me digáis que esto a vosotros no os pasa. Una sensación así, tan visceral, que nace desde la planta de tus pies y puedes sentir en la boca del estómago no puede ser errónea.

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Sucede que se ha estrenado una película de la que ahora mismo todo el mundo habla – su nombre no lo quiero decir aquí para que no mancille este espacio- hacia la que, ya en la distancia, a medida que se acercaba, sentí un rechazo frontal. Se trata del hype de la temporada, poseedor de un encanto comercial y de una fuerza arrolladora, exactamente igual que otros tantos hypes antes de este. La mayoría adora esta película, la sitúan en lo más alto de los pedestales, en IMDb tiene una nota muy muy alta, pero como es natural hay una fuerza contraria de gente que no comparte todo el ruido del fenómeno y la ataca. Es gente que ha ido a verla y no le ha gustado. No es mi caso. Yo la odio porque sí.

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Es esto lo que quería decir aquí. Cuando he atacado la película en alguna red social hay quien me pregunta si la he visto cuando realmente mi rechazo no tiene nada que ver con que esté mejor o peor. De hecho seguro que está superbien montada y  dirigida. Que la dirección de arte es maravillosa y los actores están para comérselos. A mí eso me da totalmente igual. Yo no quiero pasar el trance de ir a verla. Si lo hiciera me pasaría como a Damien en La profecía, cuando lo llevan a la iglesia y le da un ataque. Para mí esta película es el M.A.L. y punto, algo que me viene dictado desde lo más profundo de mi psique, desde el tuétano de mis huesos. No se trata de que me gusten más los musicales antiguos ni nada de eso (ayy! sí es esa). Odio esa puta película como odio a los señores que llevan sólo barba, sin el bigote, o como odio la pasta fría, con su textura viscosa y repulsiva. En nada me influye mi cultura audiovisual ni mi condición de persona amante del cine que ve muchas películas. Dejadme que la odie en paz, sin haberla visto, porque igual que a veces no podemos explicar por qué amamos una cosa, o a una persona, lo mismo sucede con las películas. Al final las filias y las fobias más viscerales son pura emoción, algo imposible de explicar.

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Una respuesta to “Odiar una película”

  1. Pedro Says:

    te quiero

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