Archivo para febrero, 2017

Artsploitation

Posted in Movies with tags , on 27/02/2017 by insermini

artspoitation

Haced un hueco en vuestro léxico para este término. Lo he leído por primera vez en este artículo, que os recomiendo, y su sola visión ha provocado un efecto mariposa dentro de mi cabeza que ha ordenado para siempre y de un solo golpe una serie de ideas que fluían aquí y allá. He paladeado cada letra, A-R-T-S-P-L-O-I-T-A-T-I-O-N con sumo placer. Si ponerle nombre a las cosas es una forma de matarlas, nunca fue más bienvenido un palabro. Cito, sin traducir, que no quiero desvirtuar sus palabras, lo que el tipo brillante que acuñó el término dice:

Artsploitation refers, like other exploitation genre tags, to a particular audience’s desire to consume a particular kind of film regardless of its quality. In the case of “art-house” cinema, this means that as long as a film looks pretty or conforms to the audience’s notion of “artistic” merit—most often translating to a level of incomprehensibility that one viewer can use to claim a superior “understanding” over others—said “art” film can then be excused of all its flaws. Regardless of how bad they are or how poorly it may conform to other essential tenets of “good” cinema such as writing, editing, acting and directing.

Aunque a partir de ahora -yo así lo espero- el término pase a formar parte de nuestro léxico y se utilice para hablar de títulos como Arrival, Toni Erdmann o Nocturnal Animals (película que me encanta), el artsploitation no es algo nuevo, existe desde hace mucho. Su mayor clásico debe ser El último tango en París, de Bertolucci. Es un término liberador y necesario, a diferencia de tantos otros que NO lo son. Pospongo el debate sobre qué abarca realmente para más adelante, de momento necesito hacerlo mío. Vosotros también, hacedlo vuestro. Un domingo por la tarde decid a quien esté con vosotros ¿Te hace ver algo de Artsploitation?

Anuncios

Devolvedme la suciedad

Posted in Movies with tags , , , , , on 22/02/2017 by insermini

moby-dick

Una cosa que me encanta y que me divierte es observar cómo las cosas pasan de moda y se quedan viejas. Eso significa que hay un relevo, que hay algún avance, y eso es una bofetada en los morros a toda esa gente que desea el estatismo y se niega a evolucionar. Pero los avances conllevan siempre una parte traumática, que no es fácil de asimilar, y que casi siempre provoca que uno acabe prefiriendo el territorio cargado de emoción, o sea, lo viejo, el pasado. En esa tesitura me encuentro ahora mismo. Queriendo abrazar lo nuevo y defenderlo pero a la vez sentir que lo único que me pone de verdad es lo viejo. Y toda esta esquizofrenia viene provocada por el hecho de haber ido al cine a ver una de mis películas favoritas, el Moby Dick de John Huston, de 1956. La película me gusta por muchos motivos, no sólo por cómo Huston se apropia de los temas de H. Melville y consigue construir un discurso muy personal, que conecta esta película con todo su mundo. Me produjo shock verla por primera vez proyectada en 35 mm. y – aunque la proyectaron en un formato cuadrado que no es el original y el que tocaba- me di cuenta con mucho horror de que la belleza de la película era aún mayor de lo que yo pensaba, y que el blu americano que tanto me gustaba era en realidad un falseamiento muy evidente, por no decir que una estafa. Vista en cine, la paleta cromática era otra, los trucajes y efectos cantaban más, la experiencia estética era muy distinta. Sin mencionar el hechizo que supone verla en la oscuridad de una sala. Yo que desde aquí, tantas veces he expresado mi éxtasis al ver tal o cual película en calidad superlativa, a partir de ripeados excelentes de copias superiores, me di cuenta de golpe de que la era del blu y del 4k y todo lo que está por venir, será muy amazing, pero, para los que hemos conocido lo anterior supone una pérdida irreversible. Sé que no digo nada nuevo y que esto lo pensáis muchos. ¿Qué es mejor? ¿Ver El halcón maltés en blu o ver una copia con rallajos y con el brillo y el contraste originales? Ahora Criterion ha editado Multiple Maniacs, y me escandaliza ver las imágenes tan limpias de una película que nunca hasta ahora, ni cuando se proyectó su primer puto master, se ha visto con esa nitidez y calidad. Lo sucio debe permanecer sucio, pero eso ya no es posible. Es el signo de los tiempos, y así debe ser.

angela-blurayangela-original-dvd

Con el cine que se estrena ahora sucede exactamente lo mismo. Como pre-millenial siento una antipatía difícil de vencer hacia estos brillantes cachorritos que estrenan sus primeras películas y son ya, desde la primera, perfectas. Les han enseñado que un desenfoque es imperdonable y que el montaje debe ser smart, muy smart, que no aburra ni por un segundo. ¿Os imagináis que las primeras película de Almodovar, de Cronenberg, los Arrebato, Clerks, Henry, Portrait of a Serial Killer, hubieran sido todas perfectas técnicamente? ¿Que la luz estuviera siempre bien, que el contraplano entrara siempre en el momento justo??? Para mí es un horror. Y estos cachorritos tampoco tienen la culpa de ser perfectos. Es simplemente lo que se espera de ellos. Por eso uno debe hacer el esfuerzo de mirar más allá de su pulcritud, de su no-aburrir, y estar dispuesto a valorar lo que hay detrás.

Me inquieta que nos acostumbremos para siempre a la perfección técnica de un plasma, de un blu. Sé que como pasa con los vinilos y la música, va a haber siempre una reacción contraria a este mundo nuevo donde todo es per-fec-to. Habrá webs que permitan acceder a las copias de las películas viejas con sus colores y fallos antiguos. Algo se inventarán. Probablemente no tarde mucho en volver el VHS. Lo que veo en el horizonte como espectador y amante del cine no me  gusta. Está muy relacionado con lo que se está viviendo en todos los campos. En el futuro la gente será toda delgada y todos tendrán la misma cara. Follarás con alguien que es exactamente igual que tú. Todo muy disturbing, así que dejadme que termine de forma apocalíptica. En el mundo que nos espera estamos más cerca de morir que nunca. Sin errores no hay aciertos ni emoción. Necesitamos la suciedad para revolcarnos en ella, para chuparla y hacernos amigos suyos, necesitamos inocularla en nuestro organismo para acostumbrarnos a ella y que no nos mate. En un mundo libre de patógenos, la más leve anomalía nos va a exterminar a todos de golpe. Me cago en los bluray de Moby Dick, en Whiplash, y en todo lo que huele a smart. Por favor, enguarrad vuestras películas, devolvedme la suciedad. Me da la vida.

liz-smart

3 frames

Posted in Movies with tags , on 12/02/2017 by insermini

etruscan-kills-02etruscan-kills-03etruscan-kills-05

El Dios de la muerte asesina otra vez (1972. Armando Crispino) (IMDb)

Ampliando la óptica

Posted in Movies with tags , on 03/02/2017 by insermini

she-wore-a-yellow-ribbon-01she-wore-a-yellow-ribbon-02she-wore-a-yellow-ribbon-03she-wore-a-yellow-ribbon-04she-wore-a-yellow-ribbon-05

El 4 de febrero de 2017 se cumplen 10 años desde que empecé el blog. En la era de internet eso es como si fueran 50 o 60 años. Han pasado muchas cosas, entre ellas hace ya un tiempo que explotó la burbuja bloguera y actualmente prácticamente nadie lee blogs si no son de celebrities y marcas de ropa. Que yo siga con ganas de mantener este espacio me sorprende incluso a mí. He pensado seriamente en cerrar este círculo para empezar otro, pero al final siempre pienso que aunque sólo pasen por aquí cuatro gatos, le debo bastante a Dr. Insermini, y matarlo no me parece muy buena idea. Por el momento. Además, lo que digo y pongo por aquí no es más que una forma de recopilar y ordenar mis ideas sobre cine, y por tanto, va dirigido principalmente a mí. Es mi scrapbook, o tablero, o bloc de notas. Que luego haya quien conecte es siempre agradable. Me hubiera gustado hacer algo con los amigos que he hecho en este tiempo, porque he hecho unos cuantos, y no hace falta que diga que son maravillosos. Como de momento fiesta no va a haber -comprendédlo, mi vida es muy agitada ahora mismo- voy a hablar un poco del que, mirando en perspectiva estos 10 años de Dr. Insermini, ha sido el tema estrella o representa mejor lo que ha terminado siendo este blog. Hablo de los FRAMES. Capturar las películas después de vistas se ha convertido ya en una necesidad, y creo que sólo los que como yo, que sois legión, también capturáis los fotogramas que os apetece de cada película, podéis entender de verdad lo serio y adictivo que es. Cuando veo en algún blog o en los tumblrs esas galerías que recopilan , resumen, capturan la esencia de una película, a veces me quedo tonto. No me interesan los que sólo buscan fotogramas cuquis o el efectismo fácil, que al final es muy previsible, me interesa el punto de vista del que los ha capturado. Si coincide que yo mismo he capturado la misma película recientemente, disfruto viendo cómo el conjunto de fotogramas que ha seleccionado la otra persona da una visión tan diferente de la misma película. Es una impresión mucho más profunda que la que me pueda provocar leer una crítica de cine. Para mí, es algo mucho más vivo y más intrigante comprobar de qué manera tan diferente nos llega una película. Capturar, seleccionar, ordenar los fotogramas y presentarlos en un set es en sí todo un arte o una droga, lo que tú prefieras. De ahí que durante mucho tiempo me haya quedado mudo y no haya querido escribir. Sólo quería desplegar mis sets, que es algo que a mí me divierte mucho más y que preserva todo el misterio y fascinación de la película. Luego cada cual que investigue y decida si quiere ver tal película o no.

Cuando la crítica de cine se ha vuelto tan estéril y aburrida que no hay quien coja una revista o lea una reseña, venga de donde venga, me parece liberador que el capturing tome el relevo. Me interesa más la selección de fotogramas que una persona cualquiera hace de una película que el artículo más sesudo sobre ella. Y seguramente todos esos críticos casposos que tanto aborrezco, que se pierden en su propia fatuidad, que sólo repiten como loros viejos clichés y formalismos que hace mucho que quedaron anticuados, la mayoría de estos señores, están tan pagados de su verbo que ni siquiera se preocupan de cuidar las imágenes que ilustran sus textos, cuando deberían estar preciosamente escogidas y tener un protagonismo central. El capturing como ejercicio y divertimento proclama la muerte del crítico, lo aniquila y lo anula por completo. Preserva por completo el poder de la película, no se lo arrebata y se lo entrega al crítico subido a la atalaya. Lo mismo para esos señores que enseñan cine en las Escuelas. (¡Por favor! Si queréis aprender cine, no vayáis a ninguna escuela!). Una escuela de cine moderna debería iniciar a sus alumnos en el capturing. Es divertido, es una forma de hacer cine sin hacerlo, de impregnarte con su misterio, de evitar quedarse en las dimensiones más bajas, las que tienen que ver con “el argumento”, que al final, es lo de menos.

En estos 10 años he capturado cientos de películas, algo que inevitablemente me ha afectado como espectador, me ha llevado a, sin darme cuenta, ampliar la óptica. Nunca he disfrutado tanto del cine como ahora. Puedo ver cualquier película (vale, las de Loach o Bollaín, no) sin aburrirme, quedándome sólo con lo bueno de cada una, admirando detalles a los que antes no prestaba atención. Por ejemplo la de arriba, She Wore a Yellow Ribbon, una película de increíbles colores y detalles, tantos que no te los acabas, sin importar que se haya quedado vieja y ridícula. Con esta nueva óptica, todo el cine se vuelve de repente más interesante, las películas  ya no son buenas o malas, eso sólo depende de cómo les pegue la luz en cada momento. Comprended que no detenga por el momento el viaje de Dr. Insermini. Acaba de empezar.