The Room Experience

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No me pasa muy a menudo ver una película y tener ganas de escribir sobre ella.  Además, estamos en 2018 ¿Quién lee blogs, o cosas más largas que un estado de FB o Twitter? Pero esta semana he visto The Room, la película escrita, dirigida y producida por Tommy Wiseau y quiero hablar de ello.

¿Por donde empezar? He leído por ahí que The Room es como si un ciervo hiciera una película sobre la condición humana y en verdad, ¿no sería ese un gran reclamo publicitario? A mí me pareció como si a un niño de 12 años bastante confundido le pides que haga una película “adulta”, sobre temas adultos. El niño entonces ve alguna película tipo Maridos y mujeres o Sexo, mentiras y cintas de vídeo y se pone a ello. Como pre-púber incomprendido tiene fantasías morbosas sobre su propia muerte y es tremendamente narcisista. Va a hacer una película adulta pero también le gustan las películas gangsta de hombres musculados y no se privará de hacerles un guiño. Todo en The Room es una representación de algo que sólo se conoce a través de otras representaciones. Como resultado los diálogos, la trama, los personajes son un artificio de un artificio. Algo que no es fácil de hacer y que sólo alguien con el candor de Wiseau puede mantener durante 100 minutos. Mucho candor y una tremenda seguridad en lo que está contando. El efecto de todo esto es que entrar en The Room es como entrar en una cámara con una gravedad que no es la que conocemos. En el mundo real tiras un objeto y sabes cómo caerá. En una película normal, si un personaje anuncia que tiene un cáncer, sabes por donde seguirá la conversación. En The Room… Nunca sabes lo que va a pasar.

Dejadme decir que odio las ironías fáciles cuando se habla de una buena mala película, sea Plan 9, Troll 2, o The Room. Me molesta la gente que se las da de resabiada y habla con condescendencia de estas películas. Es una catetada muy grande. Me gusta la gente que en el minuto 1 asimila que la película no entra en los estándares técnicos y de lenguaje que convencionalmente se aceptan, y saben disfrutar de la película libres de esa actitud de “yo soy más listo que el tipo que hizo esto”. Yo a esa gente no quiero conocerla ni tratarla nunca. Sí estaré encantado de hablar con alguien que me diga que se lo ha pasado muy bien viendo The Room. Que, como yo, estaba loco por ver qué sucedía en la siguiente escena y que reconozca que eso no le ha pasado con ninguna de las últimas películas de P. T. Anderson o Q.T., por citar a algunos directores HOT.

No se trata de tener más o menos desarrollado el músculo trash (y hay quien lo tiene del todo atrofiado). Disfrutar de The Room es saber apreciar el cine en toda su profundidad y reconocer las fuerzas misteriosas que actúan durante el proceso de hacer una película. Es no tener miedo a entrar en una habitación donde los objetos unas veces caen de golpe y otras quedan suspendidos en el aire. Como dicen al principio de The Disaster Artist, si le pides a los cinco mejores directores del momento que hagan una película como esta, van a fracasar. Es bastante probable incluso que si Wiseau hiciera otra película fuera insoportable.

Creo que si The Room funciona tan bien 15 años después de hecha es porque el ambiente  todonormativo que vivimos la vuelve más valiosa y disfrutable. Alguien me puede decir: oh, tal película tiene un guión excelente, oh, el montaje es excelente. A estas alturas de la vida, con este panorama, a mí eso me da igual. Si yo hago una película y me dicen algo así, sentiré que no les ha gustado. Mi escena favorita en The Room, que James Franco recrea en The Disaster Artist es esa en la que  Johnny entra en la azotea gritando: ¡¿Por qué?! Yo no le he pegado. !Es mentira! Ah, hola Mark. Una escena muy loca que empieza de forma abrupta y sin ninguna continuidad con la anterior. Disfrutar de algo loco y verdadero es mejor que un “póngame usted toda la cosecha de los Oscar”. ¿Qué decir del personaje de Danny, el ahijado de Johnny? Cada vez que aparece y veo esa mirada perturbada siento miedo, estoy convencido de que se sacará la polla y empezará a masturbarse.

Yo quería terminar hablando también de The Disaster Artist, pero no tengo mucho que decir, sólo que de todas las películas que se pueden hacer a partir de un fenómeno como The Room James Franco hizo la que todo el mundo queríamos ver. Yo me divertí mucho viéndola, especialmente cuando empieza la parte del rodaje y vemos a Tommy sacar el demonio que lleva dentro y perseguir la visión de su gran película.

 

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