Los pájaros

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¿Habéis leído el relato de Daphne Du Maurier? Si no es así dejadme que os diga que la película de Hitchcock no es realmente una adaptación. Lo que hizo fue quedarse con la idea -tan poderosa, tan cinematográfica- de que un día, sin motivo alguno, los pájaros de todas las especies deciden conjurarse contra la humanidad y ensañarse con ella en plan kamikaze. Hitchcock evita, como el mismo relato, dar ninguna explicación racional al suceso ni propone ninguna solución al problema. Algo que sigue siendo moderno y muy poco hollywoodiense. Tanto Hitch como Du Maurier, sabían que lo verdaderamente perturbador era NO SABER porqué está ocurriendo la hecatombe aviar. El plano final de la familia de Mitch abandonando la casa es uno de los más perturbadores y bellos que se han filmado. Ninguna duda al respecto. Pero será que he estado leyendo a Daphne Du Maurier el último año y me he convertido en un devoto total de su prosa, de su visión y de sus historias (por favor, buscad, leed su cuento El manzano). Al volver a ver Los pájaros, algo me ha chirriado: Melanie Daniels y su romance con Mitch. Sí, ya sé, la historia funciona, es la vaselina que utiliza el maestro para luego sumergirnos en el Horror. Si pensamos en la película automáticamente invocamos la imagen de Tippie/ M. D. siendo atacada por los pájaros, pero ¿no acapara demasiado protagonismo todo este tonteo amoroso? Du Maurier, que admiraba profundamente el trabajo que Hitch hizo con Rebeca dijo no sentir lo mismo por Los pájaros-película. Le gustaba bastante poco. Y es natural. Su relato está libre de todo este romanticismo. Se limita a describir cómo afronta la situación un carpintero y los esfuerzos que hace para proteger a su familia. El tono es diferente, no hay humor y presta mucha atención a los detalles de lo que significaría una hecatombe de este tipo. Como haría más tarde Saul Bass en Phase IV, deja muy claro que la humanidad tendría todas las de perder. El relato, más aún que la película, desprende un desasogante olor a fin del mundo. Es muy posible que a Hitchcock no le interesara contar cómo afrontan unos granjeros un ataque de este tipo y que sobretodo, tuviera claro que para que la película resultara comercial debía haber un romance y unos protagonistas guapos. Me puse a pensar en cómo hubiera sido Los pájaros sin la rubia frívola y sin el macho reproductor. Sólo el cielo cada vez más negro, el silbido del viento, los bancos de gaviotas flotando cerca en la costa oteando su objetivo. La desagradable sensación al tacto de los cadáveres de gorriones y jilqueros que se amontonan frente a las ventanas. Los hombres, risueños, algo bebidos, aceptando el reto de los pájaros, saliendo con sus coches, agarrando las escopetas, listos para matar a un millón de pájaros, sin saber que ya nunca iban a volver. Sus cuerpos destrozados al amanecer. Sin ojos. Desnudos. ¿Mantendrían la sonrisa? La película de Hitchcock está muy bien, pero hay otra muy diferente en el relato original. No para todos los públicos. Cercana a las historias de Ballard y su mitología de los finales. Un Soy leyenda con pájaros que todavía no hemos visto.

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