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Pobre, pobre Susan: Nocturnal Animals

Posted in Movies with tags , , , on 09/12/2016 by insermini

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Teniendo en cuenta que me paso todo el año viendo películas antiguas, y que el cine contemporáneo, que miro de reojo, me llama la atención muy de vez en cuando, tengo que celebrar que llegue una película que desde el principio me atraía y que me ha hecho sentir la antigua emoción de desear ir al cine a verla. Realmente me guiaba la intuición más que otra cosa, ya que nunca llegué a ver el trailer de Nocturnal Animals y la idea que me había hecho de ella era totalmente equivocada. Yo creía que Tom Ford había hecho un sexy thriller lleno de giros, lo cual no es así. Y aunque su anterior película me gustó más de lo que esperaba, no me convenció del todo. Nocturnal Animals es un avance importante, una película con un gusto old-fashioned por la imagen y repleta de ideas y niveles en los que perderte. De hecho puedo decir de ella lo mismo que dijo Tarantino de Raising Cain, Nocturnal Animals is a total blast. Tom Ford nos hace un regalo en la forma de una película muy personal y excesiva, y también imperfecta, pero que sabe a gloria en esta época dominada por blockbusters sin gracia. Quiero hacer un hueco al cine contemporáneo en el blog y NA me parece la película perfecta para empezar a llenarlo. Cuidado si no la habéis visto porque inevitablemente habrá spoilers.

Leyendo en foros y en redes sociales, y por la misma reacción que hubo en la sala donde vi la película, veo que el reproche principal que suele hacerse a NA es decir que Tom Ford ha hecho una película muy pretenciosa y confusa. Vaya, que no se entiende y que aburre. Bueno, es posible que en su segunda mitad, pierda un poco el ritmo, pero a mi me pasó todo lo contrario, la película me entretuvo y me ganó desde el principio. Como el total blast que es, el festival empieza desde los mismos títulos de crédito. Unas mujeres con obesidad mórbida bailan en slow motion con la increíble música de Abel Korzeniowski de fondo. Los fans de Carlos Reygadas y de Sharunas Bartas dirán que es un comienzo efectista. A mí mei flipó y me dieron ganas de aplaudir. Empezar una película es un asunto muy serio, y siempre valoro cuando un director demuestra que es consciente de ello. Esta escena tan freak show es maravillosa sobre todo por lo que promete. ¿Qué película vamos a ver? ¿A qué género pertenece realmente? Porque estos créditos le dan un tono muy especial. En la siguiente escena quedan contextualizados, aunque no por ello pierden su magia. Estas mujeres forman parte del imaginario de la exposición que se inaugura en una modernísima galería de Los Angeles. Amy Adams es Susan, la comisaria, y pese al éxito del evento la vemos aislada del resto, con actitud ausente, como si la cosa no fuera con ella. Con unas pinceladas Tom Ford nos resume el drama de Susan, una galerista de arte que vive una situación personal bastante crítica. En la superficie todo en ella habla de éxito. Ha triunfado en su profesión, tiene una casa en la ciudad y otra en la playa, lleva 20 años casada, ha tenido hijos… Ha alcanzado el estatus soñado, pero en realidad se encuentra terriblemente vacía. Su marido no la quiere, la evita deliberadamente. Susan fracasa cuando intenta comunicarse con él, su voz es sólo un ruido de fondo al que no presta atención. Además no tiene ninguna intención, como ella pretende, de rascar en la superficie y asomarse a la vacuidad total de sus vidas. Susan confiesa que ya no le interesa el arte. Se ha convertido en una autómata y peor aún, como descubrimos más adelante, ha terminado pareciéndose a su madre. O sea una mujer burguesa del montón. ¡Peor aún! porque al menos su madre no pretendía ser otra cosa, ella sí. ¿Cómo ha llegado a suceder todo esto? En este punto de hastío y decepción a Susan le llega un regalo inesperado en la forma de un manuscrito que le envía su primer marido. Lleva el  título de Nocturnal Animals y, como él le avisa en una nota, es una novela que pronto publicará y que es muy diferente a las cosas que escribía cuando estaban juntos. Susan se lo comenta a su marido pero a él le da igual. Casi ni recuerda que ella tuvo un marido antes. Sabemos que entre Susan y Edward, que así se llama el personaje, las cosas acabaron bastante mal. El marido se va y ella se queda sola en casa con el manuscrito. A partir de entonces la película alterna la historia que se cuenta en el libro y el efecto que su lectura provoca en Susan. Se trata de un relato muy duro ambientado en el profundo Texas que en su primera mitad cuenta la pesadillesca historia que viven un matrimonio y su hija cuando viajan a través de la noche y unos paletos enloquecidos les empiezan a importunar. Primero sacándolos de la carretera, más tarde atacándolos y secuestrando a las mujeres. Susan, con sus bonitas gafas de montura negra, tiene que interrumpir el relato en las partes más duras. Por su expresión sabemos que está en shock, pero también hay una pregunta que intuimos no deja de formularse ¿Por qué coño me ha enviado el libro? ¿Y por qué me lo ha dedicado? Nosotros, como Susan, tampoco lo entendemos, pero hay algo bello y chispeante en el hecho de mezclar en una película el mundo elevado y exquisito en el que se mueve Susan – poblado por hombres tanoréxicos y mujeres contentas de estar casadas con homosexuales, que viven en casas sofisticadas, todas con piscinas de diseño y esculturas de Jeff Koons en el exterior – con el sórdido paisaje de Texas, de casuchas abandonadas, carreteras recalentadas y también, mierda. Nunca había imaginado un cruce entre Las colinas tienen ojos y el mundo high-tech de la alta cultura. Son dos mundos mucho más relacionados de lo que parece, se complementan, se dan sentido mutuamente. ¡Bravo! MIentras tanto Tom Ford se divierte desconcertando a Susan y desconcertando al público. Como Susan nos preguntamos ¿Qué coño nos está contando? Todo el rato salta del mundo exquisito y pulcro de Susan al mundo sórdido de Texas, con sus paletos descerebrados y sus polis fascistoides. Seguimos al personaje de Tony (interpretado como el de Edward por Jake Gyllenhaal) en su odisea, primero para encontrar a su mujer e hija, que como no podía ser de otra manera terminan siendo encontradas muertas. Susan cierra el libro, tiene un gran shock. Llama a su hija, como impulso natural. La película mantiene esta tensión entre las dos líneas narrativas y la lleva al límite. Es parte del juego. Entonces Tom abre una nueva línea narrativa en la que en forma de flash-blacks, nos va explicando cómo fue la historia de Susan y Edward. La pareja que había estado secretamente enamorada en sus años universitarios en su Texas natal y termina reencontrándose poco después en Nueva York. Él quiere ser escritor y aspira a una beca en la universidad de Columbia. Ella estudia un máster en Historia del Arte. Él es el tipo de chico que su madre rechazaría, un soñador con un futuro incierto. No es nadie socialmente y nunca podrá satisfacer las necesidades de Susan. A su vez ella, que odia verse reflejada en su madre, termina desafíandola. Se casa con el chico guapo y sensible.

Me gustan mucho las películas que una vez vistas te dan la impresión de que te han contado una historia distinta de lo que tú pensabas que estabas viendo. Esto le pasa un poco a Nocturnal Animals, porque al final no es lo que parece. En apariencia es un gran drama, el drama existencial de Susan, que como una muñeca rusa encierra dentro otros dramas. Lo chocante y lo que conviene decir es que Tom Ford ha hecho en última instancia una comedia, una alta comedia post-moderna, o al menos así es como me llegó a mí. Aunque no lo parezca hay mucho humor en la película. Me reí en más de un momento viendo las expresiones de Amy Adams ante determinados pasajes de la novela. Me reí sobre todo en las escenas que comparte con Jena Malone. ¿No es la escena en la que le rompe el iphone una escena de alta comedia? La escena de la reunión en el museo donde trabaja Susan es maravillosa. De la misma forma, una película que parece tan compleja termina siendo bastante sencilla. Cuenta la historia de una mujer de Texas convertida en galerista de arte de éxito que es del todo incapaz de comprenderse a sí misma. ¿Dónde termina la redneck y dónde empieza la mujer culta y sofisticada? Tom Ford, y su ex-marido, la comparan con un monstruo, con un psicópata como los que te puedes encontrar en las carreteras perdidas de Texas. Una mujer que siempre termina haciendo todo lo que antes ha dicho que no quiere hacer y que es incapaz de ver más allá de su propia sombra. Tom Ford demuestra tan poca piedad con ella como Edward. En la última escena muestra a Susan como la mujer ridícula que es. Por fin adivinamos del todo que bajo su aire sofisticado no hay otra cosa que una pobre niña rica y caprichosa. La niña texana que ordena a los demás lo que deben hacer. Allí sentada, en el lujoso restaurante, tan guapa, sigue sin entender nada y espera todavía un minuto más a su ex-marido. Quiere decirle lo mucho que le ha gustado su novela y lo orgullosa que está de él. Ya no se acuerda de que cuando estuvieron casados nunca le apoyó, de que más tarde le dejó por otro y sobre todo abortó del hijo que esperaba de él. Susan no ha pillado el mensaje, está demasiado ocupada fantaseando con la felicidad que el reencuentro con este chico pueda traerle.