Archivo para Especial Instinto Básico

Fueron felices…

Posted in Movies with tags on 14/05/2012 by insermini

… y follaron como leones.

FIN

Basic Instinct Hommage

Posted in Movies with tags , , on 13/05/2012 by insermini

by Stanley Sunday.

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Un día en la vida de Catherine Tramell

Posted in Movies with tags , on 13/05/2012 by insermini

por El Hombre Confuso.

No termino de estar convencido, pero parece que, aún así, todo está preparado. Me dispongo a vivir una experiencia extrasensorial que llevo años deseando, diría que unos veinte pero sería empezar esta aventura mintiendo y creo que no me conviene. Cierro los ojos, aprieto los puños y contengo la respiración, mientras la suave voz del vidente empieza la cuenta atrás. Three, two, one, you’re under… Una oscuridad absoluta me rodea, mi cuerpo se precipita al vacío y, al fondo del túnel, una joven rubia fuma tranquilamente en la terraza de su casa, mientras responde las preguntas de un par de policías sobre la muerte de su ex novio, apuñalado la noche anterior con un afiladísimo pica-hielo…

Unos insistentes golpes en la puerta me devuelven a la realidad. A través del cristal veo al detective Curran buscándome. Una fuerte atracción me empuja a recibirle, un instinto incontrolable parece que guía mis movimientos, sin necesidad casi ni de pensar, pero necesito un par de minutos para acostumbrarme. Siento el ligero tacto del vestido rozando con los pezones, me recojo la perfecta melena rubia y recorro la suavidad de las piernas hasta comprobar que, evidentemente, no llevo ropa interior. Me siento poderosa y segura, capaz de enfrentarme a esta nueva realidad.

Es curioso, pero soy capaz de recordar todo lo que ha pasado en mi vida, bueno, en la de Catherine. La muerte de los padres, los años de Universidad con aquella extraña chica que me perseguía, las investigaciones para el primer libro, el día que conocí Roxy o, mejor, el día en que ella me conoció, la generosa polla de Johnny y hasta el interrogatorio en la comisaría. Pienso en la persecución de anoche, cuando fui a ver a Hazel, y en el detective Curran, ¿creerá que no me di cuenta de que me estaba espiando? ¿que me desnudé por pura comodidad? ¡Qué iluso!

Recojo unos recortes de periódico de la mesa y corro a abrir la puerta. Puedo notar el principio de erección del detective con sólo mirarle, pero algo me dice que no debo precipitarme, así que le invito a entrar. Pasamos, casualmente, por mi mesa de trabajo y dejo caer el montón de periódicos. Quiero que vea todos los recortes, quiero que sepa que su suerte corre paralela a mi novela, quiero que sepa que su destino está en manos de Catherine Woolf.

Despreocupadamente desvío su atención y con la excusa de una copa, llegamos al piso de arriba. Estoy harta de tanto prolegómeno, es hora de empezar el show. Preparo un par de vasos, cojo el bloque de hielo que había dejado preparado y saco el pica-hielo metálico, idéntico al que encontraron en la escena del crimen. Con precisión y rapidez, destrozo el hielo, mientras el placer se refleja en la cara del detective. Cree que yo maté a Johnny, pero ¿acaso sería tan estúpida de repetir la escena delante de un policía? ¿o, tal vez, lo estoy haciendo por ese mismo motivo? Todavía no termino de entender la mente de Catherine, aunque, cada vez, me encuentro más cómodo en su cuerpo.

Mientras preparo los Jack Daniels, una pregunta aparece en mi cabeza. “¿Qué se siente al matar a alguien?”. Los recuerdos de los accidentes colapsan la mente del detective Curran, que contraataca hablándome de aquel profesor de la Universidad y de la pobre Hazel, como si eso me afectara lo más mínimo. Me aproximo firmemente hasta situar mis labios a escasos centímetros de los suyos. Le hablo de los tiroteos, de la muerte de los turistas y de su adicción a la cocaína, cada una de mis palabras explota en la cabeza del detective. Me agarra fuertemente por el brazo, quiere hacerme callar, cree que así borrará todos los recuerdos de su vida, aunque, en realidad, en lo único que puede pensar es en arrancarme la ropa y en follar. La tensión culmina cuando le hablo del suicidio de su mujer. Me aparta de un golpe mientras su mundo se desmorona. Miro, fascinada, como se puede destruir la entereza de un hombre en tan sólo cuatro minutos. El detective es incapaz de reaccionar.

Tal como habíamos quedado, Roxy entra en la habitación, dispuesta, como siempre, a protegerme. Ha estado espiando detrás de un falso espejo. Me lanzo a sus brazos y, mientras el detective nos mira, le acaricio suavemente un pecho. Sabe que voy a ofrecerle a ella lo que él todavía no ha podido conseguir y huye entre una mezcla de orgullo y enfado. Sintiéndome absoluta ganadora, empiezo a besar a Roxy, completamente excitada, noto como mis pezones rozan los su…

Un chasquido de dedos me obliga a despertar. El vidente me mira fijamente, intentando no bajar la vista al tremendo bulto que se ha formado en mis pantalones. Ante mi cara de sorpresa y enfado, me explica, con voz monótona y grave, que en caso de haberme dejado unos minutos más en el trance, hubiera corrido el peligro de no regresar y vivir para siempre como Catherine Tramell. Desde luego, no es una mala idea…

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De El Hombre Confuso podría decir que si su blog desapareciera, la blogosfera perdería a uno de sus astros más bellos, pero prefiero decir simplemente que yo a Confuso lo quiero mucho.

El Hombre Confuso responde

Posted in Movies with tags , on 13/05/2012 by insermini

¿Como de fan eres de Instinto Básico?

En la escala de fanatismo confuso, Instinto Básico está muy bien posicionada, por muchas razones. Primera y principal, por Catherine Tramell y su melena rubia, sus vestidos sin ropa interior, su cruce de piernas, sus perfectos pechos con sus perfectos pezones, su turbio pasado y sus novelas negras con títulos tan maravillosos como Love Hurts. Segunda, por la Dra. Garner, psiquiatra sensata y enamorada, que intenta en todo momento hacernos desconfiar de la vida intensa y libertina de Catherine, aunque todos sabemos desde el principio que su interés va mucho más allá de la psiquiatría. Y, tercera -aunque podría hacer una lista infinita-, por conseguir que Michael Douglas nos parezca un tipo atractivo, dispuesto a revelarnos que, como Sharon Stone, es rubio natural.

Dime cómo fue la primera vez que la viste (cine, vídeo, DVD, la viste sólo/a, con amigos, etc…) y cómo reaccionaste.

Por generación, Instinto Básico fue, y sigue siendo, una película prohibida para mi (en la fecha de estreno, contaba con apenas 10 años). Recuerdo el revuelo social, los debates sobre si Sharon Stone llevaba o no ropa interior, y la sensación de saber que en esa película ocurrían cosas que no podía ver y quería saber el porqué. La vi años más tarde, en televisión y supongo que en vhs, pero con la misma emoción que provoca enfrentarse a lo prohibido. Me mantuvo pegado al sofá hasta el final, deseando que todas aquellas muertes no fueran obra de Catherine y pensando que dedicarse a escribir novela negra en una enorme mansión frente al mar no era una mala forma de vivir.

¿Qué destacarías de la película?

De la película me fascina el poder que Catherine Tramell ejerce sobre la gente. Y no me refiero, exclusivamente, a la atracción sexual, sino a la capacidad de conseguir que todos y cada uno de los personajes cambien su destino con tan solo encenderse un cigarro. Desde la abnegada Roxy al desconfiado Gus, nadie permanece ajeno a la influencia de Catherine, aunque sea precisamente este efecto el que la mantiene aislada de la sociedad.

¿Cual es tu película favorita de Paul Verhoeven?

En un intento de responder a esta difícil pregunta diré que de su primera etapa, me encanta Spetters (conocida en España con el absurdo título de Vivir a tope), con sus carreras de motos, sus puestos de perritos calientes y sus jóvenes holandeses desnudos, una película que después de más de treinta años, sigue siendo igual de fresca. Y de su etapa americana, además de Instinto Básico, me quedo con Showgirls, Starship troopers (¡John Rico!); El libro negro también es de mis favoritas.

Elige ¿Catherine Tramell (Sharon Stone en Instinto Básico) o Nomi Malone (Elizabeth Berkley en Showgirls)?

Adelanto que cualquier respuesta a esta pregunta es errónea, ya que me resulta imposible decidir entre una de las dos. Pero, si mi vida depende de esta elección, debo basarme en criterios objetivos. De la misma forma que, por generación, Instinto Básico ha sido una película prohibida para mi, Elizabeth Berkley y su Jessie Spano de Salvados por la campana son un auténtico icono de mi juventud, por lo que verla, años después, encarnando a Nomi Malone es algo muy difícil de superar, incluso para Catherine Tramell. Así que me quedo con Nomi.

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El Hombre Confuso

El cuerpo del delito

Posted in Movies with tags , , on 12/05/2012 by insermini

por El Confesor.

Instinto Básico es uno de esos filmes que aparecen cada cierto tiempo y marcan época, eso es algo que, guste más o guste menos, no se puede negar. Hay films que están destinados a ser referencias ineludibles y Verhoeven durante su etapa norteamericana nos entregó un puñado de esos títulos: Robocop, Desafío Total… y, por supuesto, el que ocupa este especial. Como todo buen blockbuster de culto que se precie, Instinto Básico se convirtió en un referente generacional y estilístico, y como tal generó un boom que tuvo como consecuencia la aparición de una serie de hijas bastardas. Esta renovada fiebre por el thriller erótico (hacía poco más de diez años que esta fiebre había vuelto de forma esporádica gracias a Fuego en el cuerpo), de un erotismo cada vez más guarro y naif, hizo que muchos realizadores se subiesen al carro de Verhoeven y Eszterhas con desiguales resultados: El color de la noche, Jade… pero sin duda el más sonado (tal vez por su condición oportunista) de todos los engendros fue El cuerpo del delito.

Entremos en materia: Cuando en 1993 Uli Edel dirigió este exploit de Instinto Básico, ya hacía unos años que había realizado su primer largo internacional (Última salida, Brooklyn), después de darse a conocer con la cruda crónica sobre la drogadicción en la juventud berlinesa que fue Yo, Cristina F., y ahora (ya como residente de los Estados Unidos) estaba inmerso en producciones televisivas. De repente sonó la flauta y el mecenas Dino De Laurentiis llamó a la puerta de su casa. Quizás pensaron que el proyecto podría haber derivado en un producto inspirado explotando la pautas marcadas por el film de Paul Verhoeven (al igual que Verhoeven, Edel es otro director europeo que hizo las maletas con destino a Hollywood) pero, como la mayoría de las variopintas películas que produjo en vida el italiano, el resultado final no dejó indiferente a nadie. El film fue vapuleado por la crítica,  que llegó a catalogar a la película como una de las peores de la historia, y obtuvo seis nominaciones en los premios Razzie (aunque tampoco podemos olvidar el detalle de que el año anterior Instinto Básico también había sido nominada en tres categorías de dichos premios), de las cuales solo obtuvo el premio a peor actriz, premio que recayó sobre Madonna.

La crítica no iba desencaminada en sus declaraciones pues el film es malo a rabiar y si ese año no triunfó en los Razzie fue porque tenía unos duros competidores (también de corte sexual) a la zaga: Una proposición indecente (clara triunfadora de la edición) y Acosada (con una Sharon Stone post-Instinto Básico). Tal vez el guión de Instinto Básico fuese lo que la crítica denomina como un guión “tramposo”, pero lo de El cuerpo del delito iba unos cuantos pasos más allá. En esta ocasión volvíamos a tener el caso de una psicópata sexual (el film se abría con una escena prácticamente calcada a la que abría Instinto Básico) con la diferencia de que esta vez la vamp de la película en lugar de usar un picahielos para matar a sus víctimas masculinas se bastaba de su propio cuerpo para completar esta acción, es decir, que los mataba a polvos(!!). Muchos os preguntaréis, ¿cómo puede ser  que una tía sea semejante bestia sexual? pues bien, la putilla en cuestión lo que hace es seleccionar a millonarios con problemas de corazón para así excitarles de tal forma durante el coito que termine provocándoles un ataque cardíaco que les mande al otro barrio y así poder heredar su fortuna. Sí, puede que en el caso de Instinto Básico el argumento también sea descabellado y disparatado (sin pasarse tanto de castaño oscuro, claro) pero el film de Verhoeven cuenta con una belleza plástica y una labor artística en todos sus aspectos que eleva lo absurdo de su historia a cotas cinematográficas altísimas (sobre todo para un producto mainstream made in Hollywood), sin embargo a la película de Uli Edel no hay por donde cogerla: un film que terminaba tirando de un esquema rutinario entre el plagio descarado de Instinto Básico y el cine judicial. Como leéis. Más allá de la anodina manera en que la protagonista comete sus crímenes (que, aún con todo, puede resultar curiosa y divertida), está la parte del proceso judicial (en esta película se cambia el ambiente policíaco de acción callejera por los tribunales) en el que todo empieza a irse cada vez más de madre hasta terminar con ese final que roza el delirio. Por lo menos para amenizar el metraje tenemos las escenas eróticas que, por suerte (y esto probablemente sea lo mejor y más destacable de la película), no son nada timoratas: el polvo-crimen inicial, las grabaciones de cintas pornográficas, la metida de mano en el ascensor, el cunnilingus en el parking o ese momento en que el abogado defensor de la protagonista deja de jugar a ser dominado por ella y toma las riendas de la situación penetrándola violentamente por el culo. Y es que puede que el hecho de que se viese la entrepierna de Sharon Stone en Instinto Básico le costase a Verhoeven un bofetón pero, en cambio, que se le viese a Madonna seguramente habría sido una exigencia de la propia diva del pop.

Siguiendo con la comparativa entre Madonna y la Stone, hay que decir que está claro que Madonna como actriz es pésima y que, por su parte, puede que Sharon Stone tampoco sea la mejor de las intérpretes pero sí que fue la adecuada para su papel (¿alguien se imagina a una Catherine Tramell sin la presencia física de la Stone?). Stone no nació para el Oscar pero sí para el cine y, sobre todo, para protagonizar Instinto Básico; Madonna ni nació para el Oscar, ni para el cine, ni para protagonizar Instinto Básico, por eso el personaje de Catherine Tramell (Sharon Stone) será recordado como uno de los más brillantes de finales del siglo XX y el de Rebecca Carlson (Madonna) no. Aunque no todo van a ser malas consideraciones para la intérprete de “Like a virgin” pues, como he sugerido anteriormente, para Madonna lo de despelotarse nunca ha sido un problema y en ese aspecto cumple con creces con lo que el papel le exige. Siguiendo con el reparto, en esta ocasión el hombre que cae rendido ante la tentación de la femme fatale no es policía sino abogado y está interpretado por Willem Dafoe que compone (en lo que es una de las interpretaciones menos memorables de su carrera) a un hombre familiar (en este aspecto difiere un poco de la cabronería de Nick Curran (Michael Douglas)) que manda a tomar por culo su vida feliz por follarse a su representada. Mejor parado sale el tercero en discordia, Joe Mantegna (el tío es un actorazo, aunque quizá éste no fuera el mejor vehículo de lucimiento), que interpreta correctamente su papel de fiscal del distrito obsesionado por capturar a la sospechosa.

También vemos pasearse por ahí a Frank Langella, en un papel poco menos que anecdótico pero con una relevancia en el juicio entre lo sorprendente y lo fuera de lugar (como trampa del guión que se nos intenta colar), pero sin duda lo mejor es encontrarnos con una irreconocible Juliane Moore tal y como Dios la trajo al mundo (por fortuna para muchos de nosotros ese mismo año volveríamos a verla de la misma guisa en Vidas cruzadas de Robert Altman) haciendo de la mujer de Dafoe.

Poco más tengo que decir sobre este Instinto Básico de cartón piedra así que voy concluyendo ya mi aportación a este especial de Doctor Insermini en el que, ahora que lo pienso, será cabrón, me ha encargado el trabajo más chungo y sucio de todos! 😉

Pd: Si tenéis un momento pasaos por el Youtube y echar un vistazo al videoclip de Bad Girl de Madonna, en el cual homenajea a su personaje de El cuerpo del delito y, además, aparece Christopher Walken haciendo de la muerte (!!)

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Blog de El Confesor

Beth & Bart

Posted in Movies with tags , , on 12/05/2012 by insermini

Beth y su llavero de Bart Simpson.

Dry Martini, unos pistachos y Basic Instinct

Posted in Movies with tags , on 12/05/2012 by insermini

por Sr. Q.

Por alguna extraña razón hay películas famosísimas que yo nunca he visto. Si me pongo a analizar los acontecimientos de mi vida hay siempre flotando un algo de tardanza no estudiada ni premeditada, de posponer sin realmente tener conciencia, de dejar para otro día. Recuerdo que cuando los niños de mi clase contaban en los corrillos que se hacían pajas y les salía “pegamento blanco” (un eufemismo precioso) yo me decía a mí mismo que nunca eyacularía, que nunca tendría una erección, que jamás sería un hombre normal. Consciente o inconscientemente me atribuía a mí mismo una desgracia como de leyenda griega, un sino negro y bien marcado que me impediría desarrollarme como persona. Total, hasta que un día me toqué, me gustó, seguí tocando y por fin salió el ansiado “pegamento blanco” Qué sencilla es la vida cuando no nos empeñamos en dar más vueltas de lo necesario. Por cierto, la gente que está leyendo esto se preguntará “¿y qué coño tiene que ver las vivencias sexuales de un niño con Instinto Básico?” Pues tiene que ver, y mucho…. Y es que por azar o mediante camuflaje de mi mente que se empeña en hacer de esto una casualidad, por la misma regla de tres por la que me negaba a seguir el ritmo de la vida a la vez que después me lamentaba de ello como el personaje de una fábula desgraciada, hay determinadas películas muy conocidas que no he visto. Y si he estado pasando de canal y por casualidad me he topado con ellas, he cambiado súbitamente a otra cadena, aliviado, mientras mi mente interior (la mente que tenemos dentro de la mente y que nos engaña y chulea) me decía “muy bien hecho, que tú no has visto esa película y no es plan de tirar por la borda esta peculiaridad”. Al menos me gustaría que quede clara una cosa, cuando digo que no he visto nunca El Padrino o Grease no me vanaglorio de ello delante de nadie como si de un mariquita leído se tratara, estas cosas me las callo. A lo que voy… Instinto Básico es una de esas películas que yo no había visto. Por lo menos hasta los veintiocho años. Y tengo treinta. Manda huevos. Toda la vida viendo en la tele la imagen de Sharon Stone enseñando el coño y yo sin saber nada de la película. Hasta que un día se presentó ante mí, sin más cojones.

Fue una noche de sábado. Estaba en casa de un amigo, uno de estos días que llegas a media tarde y te pones un Martini mientras hablas y fumas, al rato haces palomitas y te echas un gin tonic, más tarde sacas unos pistachos o un dulce contrahecho, la primera marranada que salga de la despensa y otra copa, y te pones a criticar a la peña, hasta que se hacen las once, encargas unas pizzas que por pura desidia y estómago estragado combinas con Coca Cola fresca, y los dos amiguitos, medio borrachos, comidos en exceso y con un inicio de descomposición estomacal que se manifestará a primera hora del domingo enciendes la televisión. Por hacer algo. Ese fue el momento en el que me topé con un “en diez minutos empieza Instinto Básico” Mi amigo probablemente diría “¿la vemos? A mí me hace” Y yo contestaría “¿Instinto Básico? Dicen que mola. No la he visto nunca. No te estoy engañando. No pidas cuatro quesos que es un desperdicio de pizza.” Entonces es cuando a tu amigo se le iluminan los ojos ante ese ser humano virgen, virgen de determinada novela maravillosa, virgen ante una película absolutamente sensación… y te dice, porque quiere vivir esa experiencia a través de ti, volver a entrar en un terreno conocido mediante los ojos de alguien inocente “¡NO HAS VISTO INSTINTO BÁSICO! PERO BUENO, PERO QUE LA VEMOS YA, DIGO!” Y a ver Instinto Básico con los huevos ya crecidos, que se dice pronto, que me puse. Y claro, no podía ser de otra forma que yo, fan de Showgirls, fanático de esa película de Verhoeven que es mi cinta favorita del cine mundial junto a Death Becomes Her, yo, que de pequeño disfruté, creo que hasta me excité enfermizamente y cuya imagen, la de la puta con tres tetas, la de la puta enanita de Desafío Total me sigue inspirando a día de hoy… ¿cómo una persona que tiene estas dos películas de Verhoeven como dos imprescindibles de la historia del cine no iba a disfrutar de Instinto Básico? Decir que me flipó es poco. Me chifló. A día de hoy la he visto dos o tres veces más, incluso la tengo en dvd. Porque que llegara a ella tarde, bastante tarde, no significa que sea menos fan. Cuando pienso en la película es imposible pasar por alto la escena que engulle al resto de la historia, Sharon Stone vestida de blanco, poniendo nervioso al personal, provocando como una zorra de enciclopedia, como una zorra internacional de vocabulario violento y sucio refiné. Sin embargo hay otras imágenes que en mi mente también tienen presencia. Porque claro, uno es maricón. Y maricón fan de la cultura pop, formado en la adoración por el show business y la historia de la moda. Así que al cruce de piernas mítico mi mente añade ese estilo casi Max Mara de día de los noventa que luce Stone en algunas escenas a plena luz natural, una luz plomiza, nublada y maravillosa que acompaña como contrapunto a los cálidos interiores. Y la música maravillosa, hoy en día pasadísima de moda y heredera de la cultura de club que dominaba el mundo cuando la peli se grabó, esos ritmos locos y repetitivos que suenan en la discoteca en la que Stone y su “amante” femenina por no decir “juguete” se restriegan ante la mirada cachonda y perpleja de Michael Douglas, que contempla la escena con la misma estupefacción que nosotros. El lúrex de Stone, el pelo repleto de gomina mientras restriega su entrepierna con Roxy, la pobre amante que coño, luce por el día un perfecto negro que para mí lo quisiera, un retrato visual que nos lleva directamente a esos noventa en los que el talle alto del vaquero se consideraba una cosa bien. Todo esto regado con dosis muy altas de “glamour lésbico y politoxicómano”, cosa que encendió las iras de los colectivos homosexuales, esos colectivos que ya sean feministas, adventistas o antiabortistas tan a menudo son incapaces de distinguir la ficción de la realidad. Y ostia, hablando de estilos, tampoco podemos pasar por alto a Jeanne Tripplehorn, que de primeras es una profesional con gafas, como un sosias en el vestir de la Weaver de Armas de mujer, una funcionaria gris y normal que luego se revela como una especie de doble identidad. Y bastante puta, por cierto. Hay tantos momentos moda en esta cinta que es un delicia para mí, persona obsesionada con analizar usos, costumbres y épocas. Y a la vez hay tanta intriga, tanta tensión que hace de Instinto Básico un magnífico thriller, muy peculiar porque va completo de sexualidad, vicio y perversión… puro entretenimiento. Instinto Básico es una película maravillosa, que es icónica no hace falta decirlo, una cinta que en su momento estuvo en boca de todos, y que con los años ha adquirido la categoría de obra imperecedera, de imprescindible a la hora de hablar del cine de los primeros noventa. En los círculos de cine resabido y coñazo probablemente nunca tenga lugar una mención a su autor, sin embargo Paul Verhoeven es un director creador de tres cumbres absolutas, Desafío Total, Showgirls y la cinta que nos ocupa esta semana, y ha regalado al mundo imágenes antológicas. Y eso es ser muy pop y muy guay ¡qué haga más películas, por favor! ¡Y si son con Gina Gherson mejor!

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Si queréis saber más del Sr. Q. visitad su Puticlub, donde lo exquisito y lo bizarro van de la mano. Y si queréis más textos como este entrad en Qué Moderno…, un blog de moda donde comenta también películas. ¿Os acordáis de Jóvenes y Brujas?

Noir Style

Posted in Movies with tags , , on 12/05/2012 by insermini

La escena del interrogatorio de Instinto Básico es uno de los highlights de la película. Más allá del fuego cruzado de preguntas y respuestas y de esa gran lección que aprendimos – “hagas lo que hagas, cuando vayas a un interrogatorio no te pongas bragas”-, la escena es antológica sobre todo en lo que se refiere a técnica fotográfica. El responsable es el director de fotografía holandés Jan de Bont y merece un post para él sólo.

Jan de Bont, que más tarde dejaría la dirección de fotografía para dedicarse a dirigir su propias películas, empezó en esto del cine de la mano de Paul Verhoeven. Juntos hicieron sus primeras películas y juntos alcanzaron el éxito. En 1981 de Bont dio el salto a Hollywood con La primera lección. Unos años más tarde, le seguiría su colega Paul, con Robocop (1987); y aunque en ese lapso de tiempo siguieron colaborando, en Estados Unidos no trabajarían juntos  hasta 1992, precisamente en Instinto Básico. Ignoro si en este reencuentro tuvo algo que ver Michael Douglas, porque antes de Instinto, de Bont y él habían coincidido ya en varias películas: La Joya del Nilo, Black Rain y Resplandor en la Oscuridad. Su buen hacer en estas y otras grandes producciones americanas le dieron fama y le convirtieron en el operador más solicitado de finales de los 80/primeros noventa. Ya se sabe lo rápidamente que Hollywood asimila el talento llegado de Europa.

En mi opinión, cuando más brilla el talento de Jan de Bont es en la iluminación de interiores. No digo para nada que descuide los exteriores, en absoluto, pero su forma de iluminar los interiores resulta compleja y digna de estudio. Los puristas y los devotos de la luz natural pueden señalar lo artificial de su técnica, lo cual es verdad, pero yo lo matizaría diciendo que más bien es “maravillosamente artificial”. Por ejemplo, la escena del interrogatorio de Instino Básico tiene una fotografía en absoluto realista. Jan de Bont ha explicado que para conseguir la atmósfera de cine negro que buscaba, para conseguir un bello juego de sombras con ecos del noir clásico se le ocurrió poner las luces en el suelo. En los fotogramas de arriba se ve cómo en la base de las paredes hay neones que proyectan una luz fría. Él mismo reconoce entre risas que no existen comisarías así, pero qué mas da, el cine no es sino puro artificio y el  resultado es absolutamente cinematográfico, se consigue plenamente el efecto deseado. El uso de neones ya era algo decisivo en el look de El Cuarto Hombre, sólo que allí se permitió jugar más con el color; en Instinto Básico predominan los tonos azulados y fríos propios de un thriller hi tech de los noventa.

Es una pena que Jan de Bont dejara la iluminación para dedicarse a dirigir rutinarios blockbusters porque en la operación perdimos a un excelente director de fotografía y ganamos un vulgar yes man. Quien sabe…, a lo mejor Paul le pide que vuelva para la próxima.

El Confesor responde

Posted in Movies with tags , on 11/05/2012 by insermini

¿Como de fan eres de Instinto Básico?

– Quizás no demasiado pero sí lo suficiente como para tener su edición especial en DVD.

Dime cómo fue la primera vez que la viste (cine, vídeo, DVD, la viste sólo, con amigos, etc…) y cómo reaccionaste.

– En la televisión. La reacción fue de extrañeza, creo que no la entendí muy bien. Lo demás es puro onanismo.

¿Qué destacarías de la película?. 

– Muchas cosas: la realización de Verhoeven, la estética 90’s, el homenaje a “Vestida para matar”, los diálogos entre policías, el polvo del siglo, el chichi de la Stone…

¿Cual es tu película favorita de Paul Verhoeven?

– Aún no he visto todas (me quedan algunas de su etapa holandesa) pero mi favorita es “Desafío total”.

Elige ¿Catherine Tramell (Sharon Stone en Instinto Básico) o Nomi Malone (Elizabeth Berkley en Showgirls)?

– Buff… está difícil. Me tira mucho la Berkley y, ahora que lo pienso, el destino que me depararía con Nomi Malone sería bastante más agradable que con la esquizoide Catherine Tramell; además me pueden los clásicos trashies como “Showgirls” así que (aún yendo a la contra del homenaje) me quedo con Nomi Malone, ella me haría un lapdance privado y no me destrozaría con el picahielos, aunque quién sabe, de las mujeres Verhoeven siempre es mejor no fiarse.

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El Confesor es ya un viejo amigo del blog. Como experto en cine ochentero nos interesaba mucho conocer su visión de este clásico heredero de la estética ochenta’s. Aprovecho para recomendar que os paséis por su blog.

Trio de ases

Posted in Movies with tags on 11/05/2012 by insermini

Michael, Sharon y Paul posando durante el rodaje de Instinto Básico.

Mi Instinto Básico

Posted in Movies with tags on 11/05/2012 by insermini

por Dr. Insermini.

Ya lo digo en el cuestionario, ver Instinto Básico en el momento de su estreno tuvo un enorme impacto en mi. En aquella época, con 18 años, vivía el cine de forma aún más apasionada que ahora. Devoraba películas con la ansiedad del drogadicto que busca su dosis y lo mismo era fan de Vicente Aranda, que de Chabrol o de Scorsese.  Ya entonces mis preferencias se repartían sin traumas entre el cine de autor y el de consumo popular.

Cuando Instinto Básico se estrenó, aquel verano del 92, por encima de la ruidosa campaña publicitaria que la precedió yo ya tenía sólidas razones para ir a verla. La película reunía dos de mis obsesiones de entonces (y de siempre): el cine negro y Paul Verhoeven. El escándalo que la rodeaba era para mi sólamente algo pintoresco, algo que iba en el mismo aparatoso pack promocional. Yo me moría por ver la última película de Paul Verhoeven, filmada en Scope, en San Francisco, con ecos de Vertigo y El Cuarto Hombre, que por lo que yo había podido ver tenía pero que muy buena pinta. Un domingo de agosto de 1992 en sesión de 19:30 fui a verla, con la sala a reventar, y el shock fue grande.

Para mi, Instinto Básico tiene todo lo que le pido a un blockbuster. Una película con estrellas en la que se han gastado muchos millones pero con virtudes de sobra para verla, no una, sino varias veces. Los más puristas dicen que la película es tramposa, efectista, homófoba y no sé cuantas más cosas… Puede que tenga algo de todo eso pero a mi no me molesta. Para mi Instinto Básico es ante todo diversión. Pura diversión y placer para mis retinas. Puedo entender que tenga detractores pero me parece un poco injusto despachar la película con un sólo adjetivo y olvidarse del trabajo fotográfico de Jan de Bont, de la música de Jerry Goldsmith o de la direccción de actores.

Me gusta Instinto Básico porque pisotea alegremente las convenciones del cine hollywoodiense y tiene en cuenta lo que tantos productores lumbreras parecen ignorar, que para ganarse al público no hay que quedarse en la receta que ha funcionado anteriormente. A los espectadores de este tipo de cine también nos gusta que nos sorprendan.

Nadie se sorprende al ver un coño en una de Godard pero que sea una actriz americana la que lo enseñe -en un plano detalle- es otra cosa. Pero hay mucho más que el cruce de piernas de Catherine Tramell. Es divertido ver una película americana en la que no hay personajes “blancos”. En Instinto Básico todo el mundo está como una cabra, todos son asesinos, sexualmente ambiguos, cocainómanos, alcohólicos, etc…  Aquí quiero hacer una matización con el tema de identificar homosexualidad con criminalidad. Yo no sé si los gays de la época no supieron o no quisieron ver que el personaje del poli hetero/Michael Douglas, no es precisamente un angelito. Él, como la Tramell, se ponía hasta arriba de coca y después tiroteaba  a unos turistas, como por error. Vaya, que no tenía mucho de modelo de moralidad. Aunque ya digo que a mi todo esto me da igual, porque cuando disfruto de un noir hard-boiled (pasado de rosca),  sea de los años 40 o de los 90 no me planteo demasiado a qué sectores sociales está ofendiendo.

Aunque sea un thriller, yo cuando veo Instinto Básico me río. Me río en la escena del interrogatorio, en la de la discoteca y cuando Roxy baja las escaleras al principio de la película y se hace el moño mirando a los detectives. Estos tipos femeninos de chicas moninas pero peligrosas recuerdan mucho a las mujeres inventadas por Raymond Chandler, un autor cuya influencia también se deja notar en los diálogos chispeantes y juguetones que escribió Joe Eszterhas. Que queréis que os diga, por todo esto como blockbuster Instinto Básico pasa a otro nivel.

En los extras del DVD Verhoeven dice que la película es un disparate sobre una mujer que asesina a sus amantes en el momento del orgasmo, eso sí, señalando que hay un enorme trabajo detrás. Y yo digo, ojalá todos los disparates del cine comercial fueran como este.

Dr. Insermini responde

Posted in Movies with tags on 11/05/2012 by insermini

¿Cómo de fan eres de Instinto Básico?

– Muy fan, cuando la veo termino las frases. Y aquí debo confesar uno de mis más oscuros secretos de cinéfilo: fui al cine a ver la espantosa secuela que hicieron.

Dime cómo fue la primera vez que la viste (cine, vídeo, DVD, la viste sólo, con amigos, etc…) y cómo reaccionaste.

– La vi en el cine con 18 años, era a mediados de agosto. Mi hermano y yo trabajábamos como esclavos todo el verano, sin apenas tiempo para divertirnos, así que romper la rutina para ir a ver Instinto Básico fue algo liberador. Yo ya estaba poseído por la fiebre “Basic Instinct” pero aún así no estaba preparado para lo que vi. Hablando en plata, fue la ostia. Sin duda, una de las mejores experiencias que he tenido como espectador. Por supuesto fui a verla una segunda vez.

¿Qué destacarías de la película?.

– Todo. Necesito una docena de posts para expresar lo que destacaría pero por decir dos cosas: lo salvajemente que Catherine acuchilla a Johnny Boz  y los bailes de Roxy en la disco.

 ¿Cual es tu película favorita de Paul Verhoeven?

– Paul Verhoeven es uno de mis directores favoritos, su cine tiene una energía que no es normal. Me hice superfan después de ver en cine Los Señores del Acero, que fue otro momento glorioso para mi como espectador. Imposible decir una sola:  El Cuarto Hombre, Los Señores del Acero, Robocop, Instinto Básico y The Black Book.

Elige ¿Catherine Tramell (Sharon Stone en Instinto Básico) o Nomi Malone (Elizabeth Berkley en Showgirls)?

–  No me puedo pronunciar. Son dos bellas criaturas cinematográficas.