Archivos para Libros

Rosebud

Posted in Movies with tags , on 03/09/2015 by insermini

orson jaglom

Henry Jaglom: Ayer vi Annie, la dirigida por John Huston.

Orson Welles: Es muy mala. A todos los niveles, opino. ¿No te parece?

HJ: No. Me pareció entretenida, hasta cierto punto.

OW: A mí no. Me pareció un desastre de principio a fin.

HJ: Pero la pregunta es: ¿cómo (Huston) se puede plegar a trabajar con los estudios?

OW: Lo que no comprendes es que no lo hace. Ha aprendido a dirigir una película sin dirigirla. Se limita a sentarse y a dejar que el operador o quien sea la haga. Se pasa la noche jugando al póker y descansa a la hora de rodar.

La publicación en español de Mis almuerzos con Orson Welles ha sido sin duda una de las grandes alegrias de este verano. Como fan de Orson y de los libros-entrevista estaba loco por meterle mano. Es un libro intenso, a veces desigual (¿a qué viene hablar tanto del problema con los judíos?, en serio: ¿¿qué le pasa a América con este tema??), del que directamente recomiendo saltarse el irritante prólogo a cargo de su editor Peter Biskind. El señor Biskind, famoso por publicar libros como Moteros tranquilos, toros salvajes y Sexo, mentiras y Hollywood, demuestra desconocer casi todo sobre Orson Welles y se permite despachar la enorme Touch of Evil como una película absurda y mal interpretada (!!!). Confieso que leer esto casi me hace abandonar la lectura del libro. Pero, oye, si este señor -que escribe sus libros desde el rencor y la envidia que le inspira el éxito de los demás- ha sido el responsable de que estas conversaciones vean la luz, y si en esta ocasión se limita a hacer el prólogo estoy dispuesto a tragarme el sapo.

Henry Jaglom y Orson Welles fueron amigos desde los primeros 70, cuando el primero le pidió a Orson aparecer en una de sus películas (A Safe Place, 1971). Jaglom era un hombre de cine bastante hiperactivo, muy bien relacionado y sobre todo, como demuestra a lo largo de todo el libro, un gran conocedor del cine clásico y un hombre muy culto en general. Todo esto le convertía en el interlocutor perfecto para Orson Welles. Las conversaciones que recoge el libro fueron grabadas durante largos almuerzos en los que los dos amigos se dedicaban a comer y a beber, a maquinar proyectos y por supuesto a poner verde a mucha de la gente de la que hablaban. Lo cual evidentemente anima siempre las conversaciones, y desde luego no es lo mismo criticar con maldad, que hacerlo con la gracia de Orson Welles. Fue precisamente él quien le propuso a Jaglom que llevase a sus veladas una grabadora y que registrara todo lo que decían. Le pidió, eso sí, que no estuviera visible, de esa forma podía olvidarse de ella y hablar libremente. Durante décadas, estas cintas, grabadas en los primeros años 80, estuvieron guardadas sin que nadie, ni el propio Jaglom, les hiciera caso.

La gran paradoja de Orson Welles es que siendo tan célebre sea en realidad tan desconocido. En el libro Jaglom lo explica de una manera preciosa, utilizando como metáfora la mítica escena del tiroteo final en la sala de los espejos de La dama de Shangai. No hay un Orson, hay muchos, es difícil encontrarlos, se confunden, la mayoría son falsos, fueron inventados por alguien, un plumilla de una revista, a veces originados por una leyenda sin sentido, por unos chismorreos de Hollywood, que ni el mismo Orson se molestaba en desmentir. Cuando me muera, no te molestes en negar las historias falsas que oigas sobre mi– le decía divertido a Jaglom. Cual personaje de una de sus propias películas, Orson Welles acumula con los años más y más capas, nuevas sombras, más mentiras, su mito se vuelve más y más enorme, y también, lo mejor, más terrible. Y él observaría todo esto divertido, soltando grandes risotadas y fumándose un puro. Porque si una cosa podemos saber sobre él con toda seguridad es que ya desde niño fue un gran cachondo. Aún a día de hoy poca gente se da cuenta de que Ciudadano Kane no es realidad esa película tan seria, que tantos ven con el ceño fruncido. Ciudadano Kane es más una comedia, que hizo un joven Orson de 24 años con ganas de divertirse. El famoso Rosebud, tan misterioso, era uno de los cariñosos nombres con los que William Randolph Hearst se refería al ojo del culo de su amante. La gente se vio superada por la revolución técnica que era también la película, pero eso fue sólo algo que vino sólo. Era la primera película que hacía, quería explorar las posibilidades técnicas de su nuevo juguete.

orson leaming

Mis almuerzos con Orson Welles funciona como el complemento perfecto a la que es seguramente la mejor biografía que se ha escrito sobre él, Orson Welles, de Barbara Leaming, que recomiendo mucho a todo el mundo. En él traza un perfil bastante revelador y que podemos intuir como muy aproximado a la verdad. La parte que queda en sombras es precisamente la que ilumina ahora este libro de conversaciones. En él descubrimos al Orson más desconocido, al hombre que ha sobrevivido a la maldición que supone ser un genio, de no haber logrado adaptarse al sistema. Hay un mucho de tristeza, de sensación de fracaso, pero en realidad es la misma sensación de fracaso que siente cualquier hombre la final de su vida, y por encima de todo resulta maravilloso comprobar que pese a todo siempre mantuvo un gran sentido del humor. No se le percibe como un hombre amargado. ¿Que envidiaba la posición de un Huston? ¿Que recelaba del éxito de Hitchcock? La gran revelación del libro quizá sea ver que un genio como él es también humano, que puedes haber hecho la “mejor película de la historia” y sentirte un fracaso, que al final te agobian los mismos dilemas y preocupaciones que a los demás mortales, que no sabes cómo pagarás la compra del supermercado de esa semana… Además quedan cientos de perlas, dedicadas a artistas y gente del espectáculo, su fobia a Woody Allen, su afilado criterio como espectador (¡Qué mala es Centauros de desierto!), las mentiras  sobre su vida sexual, su perrita Kiki, …

En el libro Orson repite lo mucho que le molestan los artistas que se desnudan en sus obras, que usan sus películas, sus libros, con fines terapéuticos, mostrando sus miserias al público. Y al final, décadas después de muerto, también él se desnudó delante de su público, pero no en sus películas. A través de una cintas grabadas, olvidadas en unas estanterías, como podía suceder en Mr. Arkadín. Yo se lo agradezco mucho.

Violar al escritor

Posted in Movies with tags , , , on 18/12/2014 by insermini
hombre cayo a la tierra
El hombre que cayó a la tierra era esa película que miraba de reojo y pensaba “será aburrida”. Ni la edición de Criterion, ni que la hubiera hecho Nicolas Roeg – coautor de una de mis peliculas favoritas (Performance)- ni siquiera Bowie eran suficientes para vencer ese prejuicio. Su duración (140 minutos) tampoco ayudaba. Pero últimamente estoy muy receptivo con la literatura de ciencia-ficción, así que cuando me topé con la novela que adapta la película, y viendo que eran 200 páginas peladas no me lo pensé. Walter Tevis, su autor, es famoso sobre todo por haber escrito la novela en la que se basó el clásico El buscavidas, con Paul Newman. Descubrir eso me pareció ideal. NO es un escritor de ciencia-ficción y yo tampoco soy un lector de ciencia-ficción. Podía conectar. Y conecté. Una historia de estructura sencilla, con pocos personajes, que al final tiene muchas más capas de lo que parece. Hay quien hará una lectura religiosa, otros -como yo- nos quedamos con su tono existencial, y luego están los que la verán como una denuncia del capitalismo, una crítica del american way of life o una reflexión sobre las adicciones. Todo ok, nada rollero, entretenido. Sigue siendo muy vigente 50 años después (se publicó en 1963). La recomiendo sin reservas. Mientras la leía me entraron ganas de ver la película. A la vez me daba miedo porque conociendo un poco a Roeg sabía que la película podía arruinar la impresión que me estaba dejando la novela. ¿Y si en el futuro la novela y la película se confundían en mi cabeza? ¿Y si no está a la altura, que es lo más probable? Pero había otros factores, como el estar oyendo a diario el triple disco recopilatorio que ha sacado Bowie. De repente todo era muy Bowie. Tocaba verla.

the man who fell to earth 04

Es realmente difícil hablar de una película como esta, excesiva en casi todo y para nada perfecta, pero con una inventiva visual apabullante. No puedes despacharla con un me gusta o es una mierda. Es injusto y por encima de todo hay que reconocerle el mérito de la extravagancia, que siempre da color y alegría al Cine. ¿Cómo empezar a hablar de El hombre que cayó a la tierra-película? Decía Jodorowsky en el documental sobre su proyecto fallido de Dune, que cuando uno adapta una novela, para convertirla en película, es necesario violar la novela. Él, tan psicomágico y terrenal, pone el ejemplo de que para concebir vida es necesario violar, penetrar a la mujer. No habrá nueva vida si la respetas. Me encanta esta idea. Por sí sola termina con los aburridos debates sobre las adaptaciones al cine de novelas conocidas. Es necesario violar.

jodorowskys dune

Me acordé de las palabras de Jodorowsky nada más terminar de ver la película y la conclusión fue inmediata. Roeg no había violado a Walter Tevis. Y además había sido un poco vago o poco exigente al conformarse con el guión que le entregó Paul Mayersberg. No es que sea un guión malo, pero conociendo la novela se ve bastante claro que Mayersberg había hecho una traslación casi literal de la novela. La estructura es la misma, muchas escenas son literales. En manos de un cineasta sin pretensiones podía haber dado como resultado una película estupenda. No tan creativa como si fuera el fruto de una violación, lo cual automáticamente la hubiera situado en una dimensión superior. Roeg, loco y egomaníaco, con unas obsesiones bastante reconocibles (relaciones de pareja complicadas, sexo, la decrepitud física, vejez frente a juventud) hubiera necesitado un guión diferente para exponer su discurso, o, en última instancia escribirlo él mismo, violando entonces sí la novela de Tevis. En mi opinión la extrañeza que me ha causado la película deriva toda de ahí. Cuando Roeg hizo su película edificó un artefacto muy reconocible como suyo, estéticamente hablando. El estilo visual, el montaje, la música pop, la histeria, el sexo, todo es marca de la casa, pero para quien no ha leído la novela creo que es una película tremendamente absurda. Yo intenté hacer el ejercicio de pretender no saber nada del argumento y me entraba la risa, porque no se entiende casi nada.

the man who fell to earth 03

El libro cuenta la historia de un extraterrestre de aspecto humanoide (Newton) que viene a la tierra con un importante plan por ejecutar, gracias al cual salvará de la extinción a su raza, que apenas sobrevive en su moribundo planeta. El protagonista es muy superior en inteligencia a los humanos y su fisiología especial le hace inmune a las debilidades y desequilibrios que atormentan a la humanidad. Sin embargo, de forma inesperada, progresiva, este ser superior empieza a perder interés en su plan y a entregarse a la bebida. Ese algo misterioso que lo desencadena todo es el tema central de la novela. Sin embargo, parece como si a Roeg ese misterio le interesara bastante poco. Prefiere contarnos una decadente historia de amor entre el extraterrestre y su asistenta, que se hace bastante pesada, con escenas muy largas que no aportan nada. (¡La partida de ping pong!). Toda esa parte final poco tiene que ver con la novela, y resulta muy forzado que Roeg cierre la película con el mismo desenlace de la novela. En la novela es un final coherente y duro. En la película, en cambio, no pega nada.

Todo esto me recuerda mucho a lo que Godard hizo con El desprecio. Los dos utilizan una base literaria para fabricar su artefacto. Pero no la violan, no crean nada superior, son tan geniales que piensan que basta aplicar sus barnices y epatar al personal con algún atrevimiento del tipo que sea. Tal como yo lo veo es como si manosearan la novela, y entre caricias y frotamientos se conformaran con meterle de vez en cuando la puntita. Pero no hay corrida.

the man who fell to earth 02

Mitchum y yo

Posted in Books with tags , on 06/08/2012 by insermini

Un 6 de agosto (de 1917) nació Robert Mitchum así que es el día perfecto para contaros que he leído su biografía, escrita por Lee Server. Es un tocho que se lee fácilmente y repasa de manera exhaustiva la carrera de Mitchum. En general las biografías son como espejos deformantes de la figura que retratan y hay que leerlos siempre con la mirada torcida. En el caso de Mitchum, que siempre se divirtió inventando historias y anécdotas que nunca le habían sucedido es especialmente necesario. Además se agarraba unas borracheras que le reseteaban el cerebro y luego tenía que rellenar las lagunas de alguna manera. La cuestión es cómo ha afectado el libro a la imagen que yo tenía de Bob. Durante su lectura he visualizado cosas como una lluvia dorada de Mitchum a Ava Gardner y eso es más de lo que esperaba. También me ha impactado la historia de una cena con Charles Laughton y Paul Gregory, director y productor de La Noche del Cazador. A Mitchum le sucedió lo que a muchos heterosexuales cuando se saben rodeados por hombres gays, pensó que Laughton y Gregory se morían por comerle la polla. Así que de pronto Mitchum se levanta de la silla, se saca la polla, la pone encima del plato que tiene delante y le echa unos chorros de ketchup. Entonces se dirige con una sonrisa a sus colegas y les dice: ¿Quien quiere hamburguesa? Esta historia la contaba Mitchum como cierta aunque es bastante seguro que era pura invención. Su sentido del humor muchas veces dejaba bastante que desear.

Mi parte favorita del libro es justamente la parte que menos habla de Mitchum y merece claramente un spin-off. Es cuando se relata la llegada a la RKO de Howard Hughes y cómo fue su desastrosa gestión. Hughes convirtió la RKO en su harén particular y consiguió hundir para siempre al estudio. Los criterios que seguía a la hora de decidir los proyectos estaban más relacionados con los pezones de sus estrellas que con los guiones que le llegaban. Mitchum le pasaba por alto todas la excentricidades porque le había apoyado más que nadie en Hollywood cuando lo metieron en la cárcel por fumar marihuana.

A menudo Mitchum iba fumado a los rodajes, se hacía unos pakalolos antes de rodar, iba al set, hacía sus tomas y volvía a la caravana para hacerse otro pakalolo. Nadie, ni siquiera el director notaba nada, decía sus frases sin mayor problema y jamás se le olvidaba una línea. Claro que luego la crítica le bautizó como Sleepy Eyes porque decían que Mitchum no hacía nada en la pantalla y sus ojos eran como rendijas.

El libro de Lee Server confirma la imagen de antiestrella de Robert Mitchum. Su comportamiento no tenía nada que ver con lo que se esperaba de una estrella de Hollywood y no se tomaba en serio prácticamente nada, era de esos actores que ni siquiera se molestaba en ver sus películas. Se burlaba de los que se tomaban muy en serio a sí mismos, tipo Kirk Douglas, y también de los nuevos métodos de interpretación como el de Stanislavski. Él siempre defendió que tenía su propio método, el método Smirnoff.

Después de leer su biografía, Mitchum me parece un personaje aún más misterioso que antes y eso me gusta. El libro no oculta su parte menos agradable y refleja sus contradicciones sin intentar explicarlas. Por ejemplo, es desconcertante pensar que Mitchum, que detestaba a los polis en todas sus formas -rechazó papeles como el Popeye de French Connection o el de Harry El Sucio–   se tirase horas hablando de lo necesaria que era la guerra de Vietnam. El mismo Mitchum que leía y admiraba a Simone de Beauvoir.

Si en algo ha cambiado la visión que tenía de él es que ahora le veo como un superhombre. Sin una genética especial no se podría llevar una vida tan excesiva como la suya y acudir puntualmente a los rodajes. Su biografía es algo así como un cruce entre Bukowski y el Hollywood clásico.

Por cierto ¿Alguien sabía de la loca historia de amor de Mitchum y Shirley McLaine?

Simenon

Posted in Books with tags , on 08/03/2012 by insermini

Estoy muy contento de haber descubierto a Simenon. No sé cuantas novelas suyas llevo seguidas y en lugar de cansarme me da horror pensar en leer algo que no sea suyo. No es algo que me suceda con muchos autores. Siempre había mirado un poco de reojo sus novelas en los mercadillos o en la biblioteca. No sé porqué pero las docenas de novelas – ¿o son cientos?- de Maigret me tiraban para atrás, como que me daba pereza Simenon. Ahora estoy enganchado y cuando pienso que publicó unas 500 novelas me da un nosequé. ¿Quién va a parar esto? Tendré que tomarmelo con calma. Mientras tanto me pensaré si le escribo una carta a Kaurismäki para decirle que por favor adapte El Gato. Me maravilla pensar lo que haría con esa novela.

Arriba, unas capturas de la extraordinaria Monsieur Hire (1989. Patrice Leconte) estrenada el mismo año en que Simenon murió. Me pregunto si llegaría a verla.

Esquizofrenia Corman

Posted in Movies with tags , on 11/03/2011 by insermini

“Ya en los comienzos me inquietó que New World Pictures pudiera ser asociada demasiado estrechamente con los films de explotación comercial. Recapacité que debíamos orientar la compañía en el sentido opuesto: la distribución nacional de obras artísticas de los directores más prestigiosos del orbe. (…) Nuestro primer esfuerzo fue un éxito clamoroso: Gritos y Susurros, de Ingmar Bergman. (…) Las importaciones foráneas trajeron la esquizofrenia a la New World. ¿Quién más había distribuido Gritos y Susurros el mismo año que Night Call Nurses, o Amarcord a la par que La cárcel caliente dos años después, o también El tambor de hojalata y Humanoides del abismo en 1980? Aquella extravagante dicotomía nos dio publicidad a espuertas. Resultaba moderna, ingeniosa, divertida. Teníamos explotación y arte, y éramos líderes en ambos por toda Norteamérica”.

Roger Corman. “Cómo hice cien films en Hollywood y nunca perdí un céntimo” (Ed. Laertes)

Dracula

Posted in Books, Movies with tags , on 01/09/2008 by insermini

Este verano he leído Dracula, de Bram Stoker. Nunca lo había leído, ya que después de ver tantas películas sobre el personaje se le quitan a uno las ganas. La experiencia ha sido muy grata y lo recomiendo sin reservas. De hecho Dracula será el tema recurrente de este blog durante unas semanas. (Sí, prometo actualizar más y mejor!).

Mientras leía la novela me daba cuenta de que estaba llena de detalles y episodios que no recuerdo haber visto en ningún Dracula cinematográfico. Fantaseaba con ver la versión definitiva de la novela, que tendría sin duda la forma de una serie de TV de al menos 10 horas de duración. De momento, que yo sepa nadie la ha hecho. Después de cientos de versiones todavía no se ha hecho la versión definitiva del libro.
Las mejores adaptaciones de novelas suelen ser más fieles al espíritu que al mismo texto por eso me gustan el Nosferatu de Murnau y el Dracula de Terence Fisher.


No puedo tomarme en serio el Drácula de Coppola, que tiene la desfachatez de llevar el nombre de Bram Stoker en el título como si fuera la primera adaptación fiel a la novela, cuando desvirtúa completamente el sentido de la novela. Dracula no es una historia de amor, es la eterna historia del Bien contra el Mal. El Mal, en abstracto, es su protagonista, sin floripondios ni kamasutras. La versión de Coppola no es fiel al texto ni al espíritu, simplemente NO es Dracula.

Me he propuesto revisar las principales versiones que se han hecho de la novela, seguro que me dejo alguna:

1922. Nosferatu (F. W. Murnau)
1931. Dracula (Tod Browning)
1958. Horror of Dracula (Terence Fisher)
1970. Dracula (Jesús Franco)
1973. Dracula (Dan Curtis)
1974. Blood for Dracula (Paul Morrissey)
1979. Nosferatu (Werner Herzog)
1979. Dracula (John Badham)
2002. Dracula: Pages from a Virgin’s Diary (Guy Maddin)

Algunas de ellas no las he visto y espero que me sorprendan.
Empezaré con el Dracula de Dan Curtis, con Jack Palance interpretando al Conde y con guión de Richard Matheson. Es a la que más ganas le tengo.

The Killer Inside Me

Posted in Books with tags , on 03/07/2008 by insermini
El Asesino Dentro de Mí
Cuando la leche se derrama, ya no se puede recoger“.
(Lou Ford)

Los fans españoles de Jim Thompson estamos de enhorabuena. Tras muchos años de espera por fin se ha reeditado El asesino dentro de mi, uno de sus títulos de oro, publicado originalmente en 1952 y considerado por muchos su mejor novela. Descatalogada desde finales de los ochenta, era realmente difícil encontrar una edición en español del libro.

De la trama no digo nada. Yo me lo inyecté en 2 días y eso que soy vago para leer.

Por un módico precio (6 €) podéis haceros con esta joya del autor de 1280 almas. No hay excusa.

POP 1280

Posted in Books, Movies with tags , , on 01/05/2007 by insermini
Jim Thompson (Oklahoma, 1906-1977) escribió en 1964 Pop 1280, considerada de forma unánime una de las mejores novelas negras jamás publicadas. El Dr. Insermini la ha leído unas cuantas veces en su vida y la seguirá leyendo. Divertidísima, amoral, compleja, de ritmo frenético y con un personaje central, Nick Corey absolutamente fascinante; todo el mundo debería dejarse de tonterías y leer esta novela.

La novela ha tentado a muchos cineastas pero hasta el momento sólo el francés Bertrand Tavernier ha conseguido adaptarla.


Coup de torchon (1981) es una inteligente puesta en imágenes de la inmortal novela. Tavernier, hombre muy inteligente que ha visto mucho cine salió bien parado de la empresa pese a cambiar el paisaje tejano por el paisaje africano y convertir en franceses a los protagonistas.

A mi me gusta

Coup de torchon pero como mucha gente todavía espero una adaptación más loca, más americana que la inteligente adaptación de Tavernier. Yo creo que David Lynch sería una buena opción. ¿Ustedes qué opinan?