Archivos para Orson Welles

Orson

Posted in Movies with tags , on 17/03/2016 by insermini

ORSON

Orson Welles, ‘A Portrait with Symbols’ by Irving Penn, The World of Vogue, 1963

Feliz 2016!

Posted in Movies with tags , , on 05/01/2016 by insermini

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Que el año 2016 nos contagie a todos algo del genio y cachondeo de Orson Welles. Y aprovecho para recomendaros el post que he escrito sobre él para Palabra de Oso. Creo que será de vuestro interés.

Rosebud

Posted in Movies with tags , on 03/09/2015 by insermini

orson jaglom

Henry Jaglom: Ayer vi Annie, la dirigida por John Huston.

Orson Welles: Es muy mala. A todos los niveles, opino. ¿No te parece?

HJ: No. Me pareció entretenida, hasta cierto punto.

OW: A mí no. Me pareció un desastre de principio a fin.

HJ: Pero la pregunta es: ¿cómo (Huston) se puede plegar a trabajar con los estudios?

OW: Lo que no comprendes es que no lo hace. Ha aprendido a dirigir una película sin dirigirla. Se limita a sentarse y a dejar que el operador o quien sea la haga. Se pasa la noche jugando al póker y descansa a la hora de rodar.

La publicación en español de Mis almuerzos con Orson Welles ha sido sin duda una de las grandes alegrias de este verano. Como fan de Orson y de los libros-entrevista estaba loco por meterle mano. Es un libro intenso, a veces desigual (¿a qué viene hablar tanto del problema con los judíos?, en serio: ¿¿qué le pasa a América con este tema??), del que directamente recomiendo saltarse el irritante prólogo a cargo de su editor Peter Biskind. El señor Biskind, famoso por publicar libros como Moteros tranquilos, toros salvajes y Sexo, mentiras y Hollywood, demuestra desconocer casi todo sobre Orson Welles y se permite despachar la enorme Touch of Evil como una película absurda y mal interpretada (!!!). Confieso que leer esto casi me hace abandonar la lectura del libro. Pero, oye, si este señor -que escribe sus libros desde el rencor y la envidia que le inspira el éxito de los demás- ha sido el responsable de que estas conversaciones vean la luz, y si en esta ocasión se limita a hacer el prólogo estoy dispuesto a tragarme el sapo.

Henry Jaglom y Orson Welles fueron amigos desde los primeros 70, cuando el primero le pidió a Orson aparecer en una de sus películas (A Safe Place, 1971). Jaglom era un hombre de cine bastante hiperactivo, muy bien relacionado y sobre todo, como demuestra a lo largo de todo el libro, un gran conocedor del cine clásico y un hombre muy culto en general. Todo esto le convertía en el interlocutor perfecto para Orson Welles. Las conversaciones que recoge el libro fueron grabadas durante largos almuerzos en los que los dos amigos se dedicaban a comer y a beber, a maquinar proyectos y por supuesto a poner verde a mucha de la gente de la que hablaban. Lo cual evidentemente anima siempre las conversaciones, y desde luego no es lo mismo criticar con maldad, que hacerlo con la gracia de Orson Welles. Fue precisamente él quien le propuso a Jaglom que llevase a sus veladas una grabadora y que registrara todo lo que decían. Le pidió, eso sí, que no estuviera visible, de esa forma podía olvidarse de ella y hablar libremente. Durante décadas, estas cintas, grabadas en los primeros años 80, estuvieron guardadas sin que nadie, ni el propio Jaglom, les hiciera caso.

La gran paradoja de Orson Welles es que siendo tan célebre sea en realidad tan desconocido. En el libro Jaglom lo explica de una manera preciosa, utilizando como metáfora la mítica escena del tiroteo final en la sala de los espejos de La dama de Shangai. No hay un Orson, hay muchos, es difícil encontrarlos, se confunden, la mayoría son falsos, fueron inventados por alguien, un plumilla de una revista, a veces originados por una leyenda sin sentido, por unos chismorreos de Hollywood, que ni el mismo Orson se molestaba en desmentir. Cuando me muera, no te molestes en negar las historias falsas que oigas sobre mi– le decía divertido a Jaglom. Cual personaje de una de sus propias películas, Orson Welles acumula con los años más y más capas, nuevas sombras, más mentiras, su mito se vuelve más y más enorme, y también, lo mejor, más terrible. Y él observaría todo esto divertido, soltando grandes risotadas y fumándose un puro. Porque si una cosa podemos saber sobre él con toda seguridad es que ya desde niño fue un gran cachondo. Aún a día de hoy poca gente se da cuenta de que Ciudadano Kane no es realidad esa película tan seria, que tantos ven con el ceño fruncido. Ciudadano Kane es más una comedia, que hizo un joven Orson de 24 años con ganas de divertirse. El famoso Rosebud, tan misterioso, era uno de los cariñosos nombres con los que William Randolph Hearst se refería al ojo del culo de su amante. La gente se vio superada por la revolución técnica que era también la película, pero eso fue sólo algo que vino sólo. Era la primera película que hacía, quería explorar las posibilidades técnicas de su nuevo juguete.

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Mis almuerzos con Orson Welles funciona como el complemento perfecto a la que es seguramente la mejor biografía que se ha escrito sobre él, Orson Welles, de Barbara Leaming, que recomiendo mucho a todo el mundo. En él traza un perfil bastante revelador y que podemos intuir como muy aproximado a la verdad. La parte que queda en sombras es precisamente la que ilumina ahora este libro de conversaciones. En él descubrimos al Orson más desconocido, al hombre que ha sobrevivido a la maldición que supone ser un genio, de no haber logrado adaptarse al sistema. Hay un mucho de tristeza, de sensación de fracaso, pero en realidad es la misma sensación de fracaso que siente cualquier hombre la final de su vida, y por encima de todo resulta maravilloso comprobar que pese a todo siempre mantuvo un gran sentido del humor. No se le percibe como un hombre amargado. ¿Que envidiaba la posición de un Huston? ¿Que recelaba del éxito de Hitchcock? La gran revelación del libro quizá sea ver que un genio como él es también humano, que puedes haber hecho la “mejor película de la historia” y sentirte un fracaso, que al final te agobian los mismos dilemas y preocupaciones que a los demás mortales, que no sabes cómo pagarás la compra del supermercado de esa semana… Además quedan cientos de perlas, dedicadas a artistas y gente del espectáculo, su fobia a Woody Allen, su afilado criterio como espectador (¡Qué mala es Centauros de desierto!), las mentiras  sobre su vida sexual, su perrita Kiki, …

En el libro Orson repite lo mucho que le molestan los artistas que se desnudan en sus obras, que usan sus películas, sus libros, con fines terapéuticos, mostrando sus miserias al público. Y al final, décadas después de muerto, también él se desnudó delante de su público, pero no en sus películas. A través de una cintas grabadas, olvidadas en unas estanterías, como podía suceder en Mr. Arkadín. Yo se lo agradezco mucho.

En el motel con Janet Leigh

Posted in Movies with tags , , , , on 23/07/2015 by insermini

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Una vez coincidí con Janet Leigh en Toronto y le pregunté: ¿Ha pensado alguna vez, mientras estaba rodando Psicosis, en que un año antes estaba rodando una película en un motel con un individuo muy peculiar… y ya andaba de acá para allá en ropa interior…? Estaba aludiendo, por supuesto, a los llamativos parecidos entre Sed de mal y Psicosis. Le pregunté: ¿Conocía Hitchcock la película de Welles? Y me contestó: Probablemente. Y es verdad. ¿Cómo no iba a haberla visto? El personaje de Norman Bates viene directamente del que interpreta Dennis Weaver en Sed de mal. Si añadimos a eso el motel, a Janet Leigh y el hecho de que las dos películas las produjo la Universal, no deja todo ello de ser un conjunto de coincidencias que dan mucho que pensar.

Brian De Palma por Brian De Palma (Editado por Samuel Blumenfeld y Laurent Vachaud).

(Y yo añadiría: si tenemos en cuenta la manía que Orson le tenía a Hitchcock, la conexión de las dos películas es conmovedora. Como si Hitch le dijera a Orson: Tú no me quieres pero tu película me gustó y toda la parte de Janet en el hotel me puso cachondo, te la copio).

What Is a Man #7

Posted in Movies with tags , , on 08/07/2013 by insermini

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Orson Welles en Man in the Shadow (1957).

Feed the cat!

Posted in Movies with tags , on 22/03/2013 by insermini

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Ya me hubiera gustado a mi hacer unos diseños tan chulos como estos de Hilly Blue (arriba) y Eric Weber que mezclan a Orson Welles con el gato Garfield y un plato de lasagna.

Orson & Lucy

Posted in Movies with tags , , on 21/06/2012 by insermini

Orson y Lucille Ball en pleno número de magia. Y esto me lleva a esto.

Orson & Fernando

Posted in Movies with tags , , on 01/02/2012 by insermini

2012

Posted in Uncategorized with tags , on 30/12/2011 by insermini

The Deep, 1970

Posted in Movies with tags , on 07/11/2011 by insermini

Me entra un nosequé al ver y reproducir estas imágenes de The Deep, otra película incompleta de Orson Welles. Había oído hablar de este proyecto, una adaptación de la novela de Charles Williams Dead Calm, que Orson emprendió de manera independiente con el objetivo de demostrar que él también podía hacer cine comercial. Las continuas interrupciones derivadas de los problemas financieros y la posterior muerte de Laurence Harvey finiquitaron definitivamente la película.

Estas capturas pertenecen al documental Orson Welles: The One-Man Band y según Oja Kodar, compañera de Orson que aparece como actriz en la película, se filmaron casi todas las escenas. De ahí mis sentimientos encontrados, la emoción de poder ver parte de lo filmado y la frustración de no poder ver nunca la película terminada.

Para consolarme un poco he vuelto a ver la versión de Philip Noyce con Nicole Kidman, Dead Calm (1989), que en su día me gustó mucho y no está nada mal pero ay! yo quiero ver la de Orson, con Jeanne Moreau y Laurence Harvey

Mr. Arkadin, 1955

Posted in Movies with tags , , , on 04/11/2011 by insermini

Orson Welles y Patricia Medina en  Mr. Arkadin. Una escena de diálogo en el camarote de un barco que podría haber sido técnicamente banal es elevada a la categoría de hipnótico espectáculo cinematográfico en manos de Welles, con ese balanceo exagerado de la cámara y un Orson gigantesco que parece que se le vaya a caer a uno encima. Desde aquí os lo digo, si estuviera en la banda de Cecil B. Demented me tatuaba el nombre de Orson Welles.

Dolores del Rio

Posted in Movies with tags , , , on 14/10/2011 by insermini

Dolores del Rio en Journey into Fear (1943). En esa época Dolores vivía un romance con Orson Welles. La actriz mexicana era una gran estrella que según Orson nunca se ponía dos veces el mismo vestido y llevaba una exquisita ropa interior hecha a mano realmente complicada de quitar. Orson estaba secretamente enamorado de ella desde su adolescencia, cuando en la oscuridad de un cine la vio nadando en una sensual escena submarina. Años más tarde en Hollywood se conocieron y nadaron juntos en una piscina.

Journey into Fear, conocida en España como Estambul está dirigida por Norman Foster, aunque todo el mundo opina que realmente la dirigió Orson.  Aprovecho para reinvindicarla, son 70 concisos minutos de intriga, misterio, romance y humor kafkiano, todo mezclado con mucha gracia. Para que luego digan que es un título menor…