Archivo para Orson Welles

Mr. Arkadin, 1955

Posted in Movies with tags , , , on 04/11/2011 by insermini

Orson Welles y Patricia Medina en  Mr. Arkadin. Una escena de diálogo en el camarote de un barco que podría haber sido técnicamente banal es elevada a la categoría de hipnótico espectáculo cinematográfico en manos de Welles, con ese balanceo exagerado de la cámara y un Orson gigantesco que parece que se le vaya a caer a uno encima. Desde aquí os lo digo, si estuviera en la banda de Cecil B. Demented me tatuaba el nombre de Orson Welles.

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Dolores del Rio

Posted in Movies with tags , , , on 14/10/2011 by insermini

Dolores del Rio en Journey into Fear (1943). En esa época Dolores vivía un romance con Orson Welles. La actriz mexicana era una gran estrella que según Orson nunca se ponía dos veces el mismo vestido y llevaba una exquisita ropa interior hecha a mano realmente complicada de quitar. Orson estaba secretamente enamorado de ella desde su adolescencia, cuando en la oscuridad de un cine la vio nadando en una sensual escena submarina. Años más tarde en Hollywood se conocieron y nadaron juntos en una piscina.

Journey into Fear, conocida en España como Estambul está dirigida por Norman Foster, aunque todo el mundo opina que realmente la dirigió Orson.  Aprovecho para reinvindicarla, son 70 concisos minutos de intriga, misterio, romance y humor kafkiano, todo mezclado con mucha gracia. Para que luego digan que es un título menor…

Ciudadano Kane, 1941

Posted in Movies with tags , , on 08/10/2011 by insermini

Me hace especial ilusión poner estos fotogramas del inicio de Ciudadano Kane. Primero, porque estoy leyendo la biografía de Orson Welles escrita por Barbara Leaming y estoy totalmente orsonizado. Y segundo porque después de que la crítica más apolillada de toda la vida le colgara la etiqueta de “la mejor película de la Historia” somos muchos los que hemos tenido una relación algo viciada con Ciudadano Kane, hasta el punto en que casi te daba apuro reconocer que te gustaba. Si encima tienes un blog en el que tu anterior entrada hablaba de una película como Ladrón de pasiones casi puede verse como una provocación que le dediques un post. A mi todo esto me da igual porque últimamente, un poco a la manera de Charles Foster Kane cuando susurra Rosebud no es raro que me de mi boca se escape un: Orson

El otro Baron Harkonnen

Posted in Movies with tags , on 20/04/2007 by insermini
El primer copia y pega del blog, extraído de una entrevista realizada a Alejandro Jodorowsky sobre su abortada adaptación de Dune.
Para el papel de Barón Harkonnen en Dune, un gigantesco gordo malvado, pensé en Orson Welles.



Sabía que estaba en Francia, pero, amargado por no encontrar productores, el hombre no quería oír hablar de cine. ¿Dónde encontrarlo? Nadie supo decírmelo. Yo había oído decir que al maestro le encantaba comer y beber. Le pedí a un ayudante que telefoneara a todos los restaurantes gastronómicos de París preguntándoles si Orson Welles era su cliente.

Después de innumerables llamadas, un pequeño restaurante, Chez le Loup, nos confirmó que una vez por semana, no un día concreto, el actor cenaba ahí. Decidí comer en ese lugar todos los días. Comencé el lunes. El local era de una elegancia discreta, con un menú refinado y una carta de vinos excelente. Lo atendía el propio dueño. Todas las paredes, menos una, estaban decoradas con reproducciones de cuadros de Auguste Renoir. En el muro de excepción, dentro de una vitrina, había una silla rota. Le pregunté al dueño el porqué de esa extraña decoración. Me dijo: Son restos que nos llenan de orgullo: una noche, Orson Welles comió tanto que la silla que lo sostenía se rompió. Volví el martes, el miércoles; el jueves, enorme, envuelto en una gran capa negra, llegó el actor.

Lo observé con la misma fascinación con que un niño contempla en el zoológico a los grandes animales. Su hambre y su sed eran fabulosos. Lo vi devorar nueve diferentes platos y beber seis botellas de vino. A los postres, le envié una botella de cognac que el propietario me aseguró era el preferido de su voluminoso cliente. Orson Welles, al recibirla, con gran amabilidad me invitó a su mesa. Lo escuché monologar una media hora sobre sí mismo antes de que me atreviera a proponerle el papel: No me interesa actuar. Odio el cine actual. No es un arte, es una industria asquerosa, un inmenso espejismo hijo de la prostitución. Tragué saliva, su decepción era gigantesca. ¿Cómo entusiasmarlo para que trabajara conmigo? Me puse tenso, creí que había olvidado todas las palabras pero, de pronto, me oí decirle: Señor Welles, durante el mes que durará la filmación de su papel, prometo contratar al cocinero jefe de este restaurante, quien cada noche le preparará todos los platos que usted pida, acompañados de los vinos y otros alcoholes de la calidad y cantidad que a usted se le antoje. Con una gran sonrisa aceptó firmar el contrato.

Después de dos años de trabajo intenso en París, cuando parecía que Dune se iba a realizar, bruscamente el productor interrumpió el proyecto. Nuestra decepción fue enorme. El futuro director de efectos especiales, tuvo que regresar a Los Ángeles y fue internado durante dos años en una clínica psiquiátrica.

En 1984 Kenneth McMillan interpretó al Baron Vladimir Harkonnen en la adaptación que David Lynch hizo de Dune.