Archivo para Terence Stamp

The Hit, 1984

Posted in Movies with tags , on 19/04/2010 by insermini


Dicho y hecho. Este fin de semana por fin me he montado el programa doble The Limey- The Hit, que tenía pendiente desde hace meses. Con Terence Stamp at his best.

The Hit, una de las primeras películas que Stephen Frears filmó para cine ha quedado como un clásico claramente underrated, no lo suficentemente conocido por el cinéfilo, dada su calidad y el reparto de campanillas con el que cuenta: además de Stamp, John Hurt y un jovencísimo Tim Roth. Eso sí, el sello Criterion, siempre atento a joyas con pedigree la tiene en su catálogo.

Para el espectador español resulta divertida la imagen que la película ofrece de España, la de un país sucio y atrasado, ideal como refugio para criminales. En esto recuerda y mucho a la extraordinaria Sexy Beast. Por otra parte, la principal contribución española a la película, además del sol y el paisaje es la música de Paco de Lucía. Un estilo musical intenso y fatalista como el flamenco  le va muy bien al género negro. Laura del Sol aporta femineidad a esta historia de hombres y la presencia de Fernando Rey no pasa de anecdótica, pues ni siquiera pronuncia una sola frase en toda la película.

Como curiosidad decir que Stephen Frears quería a Joe Strummer en la película pero finalmente el lider de The Clash, se supone que aconsejado por su banda, rechazó intervenir. En su lugar sugirió a un actor de veinte años que le había gustado mucho en una TV movie, Tim Roth. Así que podemos decir que a Tim Roth no lo descubrió Tarantino en Reservoir Dogs, lo descubrió Joe Strummer.

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The Limey, 1999

Posted in Movies with tags , , on 18/04/2010 by insermini


Viendo The Limey, uno se acuerda de Point Blank, de Get Carter, de Tarantino, de David Lynch. La película fue responsable junto a Out of Sight (1998) del despegue de Steven Soderbergh cuando muchos ya lo daban por perdido.

Recordemos que Soderbergh debutó ruidosamente con sex, lies and videotapes (1989), una pelicula indie que  se convirtió en el sleeper de la temporada en el mundo entero y le coronó como la gran promesa del cine indie americano. Su irrupción en el Festival de Cannes fue bendecida por Wim Wenders, quien lo saludó como una de las luminarias del cine moderno. Con las siguientes películas que filmó –Kafka, The king of the Hill, Schizopolis– parecía querer cagarse en el vaticinio de Wenders, pues sólo consiguió desconcertar a la crítica y toparse con la indiferencia del público. Entonces ya se podía adivinar.  Soderbergh, no era un autor al uso, era más bien un autor que no quería ser autor. Su cine mostraba una esquizofrenia estilística que hacía difícil el ponerle etiquetas.

Antes de filmar The Limey ya empezó su reconciliación con el público y también la crítica. La culpa la tuvo Out of Sight (1998) y parece que algo sucedió por esa época que le ayudó a integrar mejor su eclecticismo con la comercialidad. Por fin, gracias a Erin Brockovich y Traffic Hollywood le perdonó todo y le abrió las puertas a una nueva etapa.

Desde entonces Soderbergh encadena rodaje tras rodaje, y con su prolijidad da la razón a los que opinan que lo importante  del trabajo es el proceso y no los resultados.

Seguramente nunca veré Erin Brockovich y posiblemente el Che tampoco, pero me gustaron mucho Bubble, Traffic e incluso Solaris. Sus más de 20 largos forman un grupo heterogéneo de géneros, estilos y presupuestos que en su eclecticismo se lo pone realmente difícil al crítico monolítico. Si yo tuviera que definir a Soderbergh diría que tiene el oficio y  la versatilidad de un John Huston, combinado con la mirada contracultural de un Robert Altman, sazonado con unas gotas del humor de un Woody Allen.

A todo esto yo quería hablar de Terence Stamp, que desde que vi Toby Dammit es uno de mis actores favoritos. En The Limey luce una espléndida madurez y borda un personaje pensado para Michael Caine.  Ahora lo suyo sería verle en The Hit.

Fellini y el Horror: Toby Dammit

Posted in Movies with tags , , , , on 17/06/2009 by insermini

Cuando Fellini filmó Toby Dammit, su aportación a la película Historias Extraordinarias (1968), llevaba casi 3 años sin dirigir y su anterior película Giulietta de los Espíritus no gustó a casi nadie. Para colmo una parte importante de su equipo técnico se había disuelto. La posibilidad de realizar un cortometraje para un film colectivo, tan de moda en esa época, era una buena manera de recuperar su ritmo en un rodaje y probar a algunos nuevos colaboradores. Entre ellos el guionista Bernardino Zapponi y el iluminador Giuseppe Rotunno.

Que el corto debiera inspirarse en Poe era lo de menos. Tras rechazar El corazón delator y algunos más se decidió por Nunca apuestes tu cabeza con el Diablo.

No es casual que Italia, el país católico por excelencia, donde más curas por metro cuadrado habitan y en concreto Roma, con sus miles de iglesias sea la cuna preferida del Diablo. Roma, donde todo es antiguo y todo está impregnado por la Iconografía de la Iglesia Católica es el escenario ideal para el cine de Terror. Una vez visitas la ciudad comprendes porqué en Italia se consume tanto cine de Terror y porqué existe Dario Argento, Dylan Dog, Mario Bava, Fulci, etc… Con tantas imágenes religiosas, en su mayoría amenazadoras es inevitable pensar en el Diablo.

Fellini, como buen italiano era muy supersticioso y se sintió atraido por el género de terror. Trasladó la esencia del relato de Poe a la Roma contemporánea. Terence Stamp es Toby Dammit, un vanidoso y autodestructivo actor que llega a Cinecittá para participar en el primer western católico de la historia. A partir de esta premisa Fellini hizo una película de 37 minutos hipnótica desde su inicio, en la que su genio recorre cada fotograma y consiguió la más terrorífica de la tres historias que reunía Historias Extraordinarias. Los otros dos cortos realizados por Roger Vadim y Louis Malle quedaron en evidencia, parecían aún peores de lo que eran.

Como en sus mejores películas, con Toby Dammit Fellini no se limitó a contar una historia sino que consiguió crear un mundo, y esta es la verdadera misión del artista. A ello contribuyó especialmente la soberbia fotografía de Giuseppe Rotunno y la electrizante interpretación de Terence Stamp… Volveremos a hablar de Terencino.

Mirad los frames de arriba: ¿Homenaje casual?