Archivo para TV movies

Trilogy of Terror (# 3), 1975

Posted in Movies with tags , , , on 15/07/2012 by doctorinsermini

El tercer segmento de Trilogy of Terror, protagonizado por Karen Black y el diabólico muñeco Zuni capturado à la Bullet Park, que ya tenía ganas yo de hacer algo así.

Beware!

Posted in Movies with tags , , , , on 15/07/2012 by doctorinsermini

Karen Black atacada por el muñeco Zuni en Trilogy of Terror (1975). Uno de los momentos de oro en la historia de las TV movies.

The Devil’s Daughter, 1973

Posted in Movies with tags , on 12/07/2012 by doctorinsermini

Aunque Rosemary’s Baby tuvo una secuela televisiva titulada Look What’s Happened to Rosemary’s Baby (1976) estoy seguro de que ni de lejos es tan buena como The Devil’s Daughter, una TV movie que perfectamente puede verse como una continuación del clásico de Polanski sobre una muchacha de 21 años que ignora que su padre es el mismo Diablo. La película es muy entretenida y la recomiendo sin reservas. Tiene grandes momentos y sobre todo sale Shelley Winters interpretando a una malvada sierva de Satán.

Ya empieza a ser evidente: las tv movies de terror son todas carne de todo spoilers.

The Norliss Tapes, 1973

Posted in Movies with tags , , on 10/07/2012 by doctorinsermini

The Norliss Tapes tenía que haber sido una serie de televisión, pero se quedó en un piloto. David Norliss, un escritor que prepara un libro sobre fenómenos sobrenaturales desaparece misteriosamente dejando a su editor una cintas de cassette. En la primera cinta Norliss habla del caso de un escultor muerto que visita a su viuda convertido en zombie. La viuda es Angie Dickinson y yo me pregunto cuánto debe Dylan Dog a The Norliss Tapes. Quien quiera verlo circula por ahí un ripeado y hay disponibles subtítulos en español.

Dan Curtis presenta

Posted in Movies with tags , , , on 09/07/2012 by doctorinsermini

Dos cosas hacen especiales las películas Dan Curtis, lo bien que se le daba la creación de atmósferas -algo imprescindible en el cine de terror – y una absoluta falta de pretensiones más allá de entretener y meter miedo al espectador. Su Dracula sigue siendo el más terrorífico que he visto y con los años el encanto pop de sus tv movies setenteras no para de crecer. Verlas es como abrir maravillosas cápsulas del tiempo. Mirad qué títulos. ¡Qué letras! ¡Qué color!

Dan Curtis: Master of Horror

Posted in Movies with tags , on 09/07/2012 by doctorinsermini

En lo que a TV Movies de terror se refiere Dan Curtis es el puto amo. Sin exagerar es al terror catódico lo que Hitchcock al suspense. Pero eso no era lo previsto, porque Dan Curtis, después de crear Dark Shadows a finales de los 60 tenía otros planes y en ellos no estaba el Terror.

A principios de los 70 Curtis se replantaba su carrera y fantaseaba con cambiar de registro. Dark Shadows le había sacado del anonimato y le había enseñado todo lo que hay que saber sobre el medio televisivo. O eso creía él. Decidido a emprender proyectos más “serios” en principio rechazó producir The Night Stalker, la historia de un vampiro milenario que tiene aterrorizada la ciudad de Las Vegas. No sólo estaba harto de vampiros sino que no quería que lo encasillaran. Sin embargo había algo en el proyecto que le hizo cambiar de opinión: Richard Matheson había escrito el guión. Curtis admiraba el trabajo de Matheson y The Night Stalker era una gran oportunidad para conocerle y trabajar con él. Después podía hacer Anna Karenina o La uvas de la ira, ya se vería. En un primer encuentro a Richard Matheson no le cayó muy bien Dan Curtis pero todo quedó en una falsa primera impresión. Con el tiempo se hicieron amigos y felizmente colaboraron en numerosas ocasiones.

En The Night Stalker (1972) Curtis, todavía alérgico a los colmillos, se reservó el papel de productor, delegando en John Llewellyn Moxey para las tareas de dirección. Sin duda no era consciente de lo que tenía entre manos porque la película, emitida por la ABC en enero del 72 pulverizó todos los records de audiencias conseguidas por una TV movie. Al día siguiente toda América hablaba de ella y Dan Curtis sintió que incluso Dark Shadows había sido poca cosa. ¿Acaso hay algo más maravilloso que quitarle el sueño a todo un pais? ¿Que tener a 75 millones de espectadores pegados a la pantalla? Por no hablar de las ofertas millonarias que llegaron a su mesa para que repitiera el éxito. Quizá hacer cine de terror no fuera tan malo y al fin y al cabo América pedía a gritos una nueva entrega de Kolchak (el detetective de The Night Stalker). Sin pérdida de tiempo Curtis se puso manos a la obra. Matheson escribió de nuevo el guión y esta vez fue él quien dirigió. The Night Strangler se emitió un año después, repitiendo éxito y dando pie a una serie de televisión propia sobre Kolchak.

La respetable pretensión de Dan Curtis de abordar proyectos más profundos, de esos que ganan premios y le dan a uno prestigio quedó temporalmente aparcada. El cine de terror le había abierto los brazos y no era cuestión de hacerle un feo. En los 70 desplegó una frenética actividad produciendo y dirigiendo un puñado de títulos, ya fueran adaptaciones de clásicos de la literatura (El retrato de Dorian Gray, Otra vuelta de Tuerca o Dracula), TV Movies compuestas por varios segmentos (Trilogy of Terror, Dead of Night) o exploits más o menos disimulados de The Night Stalker (The Norliss Tapes, Scream of the Wolf, Case of the Black Widow). Para ello contaba con un fiel equipo que incluía a Richard Matheson y a Willliam F. Nolan en la escritura de guiones. Ver el nombre de Dan Curtis en una película siempre es una garantía de que vas a ver algo especial. El suyo es el curioso caso de un hombre de cine que se dedicó casi exclusivamente a la televisión – sólo le fue infiel en una ocasión, rodando para el cine la estupenda Burnt Offerings (1976). En España su obra está prácticamente olvidada y la ignorancia hacia su persona es tal que recientemente la revista Fotogramas en su reportaje dedicado al estreno de la nueva Dark Shadows omitió por completo su nombre. Menos mal que existe internet y uno puede investigar y documentarse por su cuenta, que si no seguiriamos todos en la inopia.

¡Viva el terror setentero! ¡Viva Dan Curtis!

Movie of the Week

Posted in Movies with tags on 07/07/2012 by doctorinsermini

¿Quien dijo que no se podía viajar en el tiempo? Este verano, sin salir de casa, me he teletransportado a la década de los 70 y aquí estoy, pegado al ventilador viendo un telefilm tras otro. Me ponen especialmente cachondo las TV MOVIES emitidas por la ABC en su espacio Movie of the Week y nombres como los de Dan Curtis, John Llewellyn Moxey (y por supuesto Richard Matheson) son ahora mismo más importantes para mi que todas la vacas sagradas del cine juntas. Iré reseñando por aquí algunos de los títulos imprescindibles del terror catódico setentero. No se me ocurre mejor plan para este verano. It’s cheesy, it’s scary, but I looove it!

Ronald El Malo. Algo sobre angustia adolescente y “ESTRENOS TV”.

Posted in Movies with tags , on 03/07/2012 by doctorinsermini

Por Manolo BAngBAng

La noche del miércoles 23 de octubre de 1974 la televisión norteamericana emitió una de las TV movies más perturbadoras que se recuerdan, Bad Ronald (1974). Una tremebunda epopeya adolescente de terror psicológico producida por la factoría televisiva “Lorimar Productions“, a la que, como sabrán, debemos la existencia de grandes series como “Dallas”, “Falcon Crest”, “Con ocho basta” o “Flamingo Road” y, por tanto, de raros entes catódicos como Morgan Fairchild o Melissa Agretti .

 En España Bad Ronald se emitió en los primeros ochenta con el título de Ronald el malo e hizo lo propio con todos aquellos espíritus sensibles que asistieron a la función. Por su vocación abiertamente malrrollera, su impacto sólo es comparable al que provocaron las emisiones televisivas de otros títulos míticos del cine de horror como La residencia (1969, Narciso Ibáñez Serrador) o series como la genuinamente británica “La casa del terror” (1980, Hammer House of Horrors).

Dirigida por Buzz Kulik, realizador curtido en la edad dorada de la televisión norteamericana y uno de los putos amos de las “made-for-TV-movies”, Bad Ronald adapta la novela del mismo título obra del prolífico escritor de ciencia ficción Jack Vance, la cual firmó como John Holbrook Vance, su nombre de guerra en registros más cotidianos.

Para comprender la capacidad traumatizante de la adaptación rodada por Buzz Kulik es imprescindible ponerse cómodo en el sillón y disfrutar de esta nueva entrega de Todo Spoilers.

 

Ronald Wilby es un adolescente flaco y desgarbado que viste unas horribles camisas de cuadros y oculta su rostro tras unas enormes gafas de empollón. Vive en una confortable casa unifamiliar con su madre, una mujer divorciada que alimenta con tesón el complejo de edipo de su hijo. Posesiva y neurótica como la madre de Carrie White, la Sra. Wilby educa a Ronald a la luz de dos máximas: “aléjate de las chicas” y “algún día serás un gran médico“.

Ronald ama muchísimo a su madre y es un chico obediente, pero el día de su cumpleaños sale de su casa e intenta conseguir una cita con alguna de las chicas de su clase, bellas muchachas que se refrescan en una piscina.

Ellas se ríen de él y le dan largas.

Ronald no es nada popular y decide regresar al hogar materno. Pero el más puro azar está a punto de convertir su vida gris en algo negro como el betún de judea.

De camino a casa, Ronald tropieza con una niña rubia que circula en bicicleta. La niña, llamada Carol Matthews, cae al suelo y muy enfadada se ensaña con el timorato Ronald. Dice cosas horribles sobre él y su madre y le escupe que es muy raro, raro, raro.

Ronald, fuera de sí, empuja a la niña rubia…

…con tan mala pata que ésta se golpea con un bloque de cemento y muere desnucada.

Ronald llega a casa en estado de “shock” y le cuenta toda la movida a su madre.

El brillante porvenir del futuro hijo médico se tambalea, oscuras nubes se ciernen sobre él.

¡Y todo por culpa de una chica! La madre, astuta como es, urde un plan instantáneo para proteger a su hijo. Transforma uno de los baños de la casa en escondite, lo disimula con superficies de pladur y mete allí dentro a Ronald.

La policía llama a su puerta, Ronald fue visto en compañía de la fallecida Carol Matthews.

Con gran entereza, la madre les cuenta a los policías que su hijo ha huido de casa. “Ya saben, algo típico de muchos adolescentes“, les dice, y se queda tan ancha.

La policía deja de molestar y Ronald se acostumbra poco a poco a su nueva vida. Su madre le proporciona alimentos a través de la compuerta secreta de su escondite y le exhorta a que haga sus deberes de trigonometría y sus ejercicios físicos.

Ronald obedece, pero su carácter fantasioso y soñador empieza a manifestarse con fuerza. Sueña con un mundo heroico llamado Atranta en el que él asume el rol del Príncipe Norberto, intrépido héroe a la busca de la bella Princesa Fansetta.

Como pueden apreciar, a Ronald se le empieza a ir la olla; pero eso no es todo, porque empieza a cubrir las paredes de su cuchitril con enormes dibujos que elabora de los personajes de Atranta, dibujos difíciles de describir por las connotaciones de enfermedad que poseen.

Ya se nos había informado al principio de la película de una afección cardiaca de la madre y, como ya sabrán, cuando te proporcionan semejante dato en el mismo inicio de una historia empieza a percibirse un inconfundible aroma a muerte. Un día le dice a su hijo que debe marchar al hospital, no es nada grave, insiste, “sólo estaré fuera una semana”. Ronald está muy asustado y su madre le da lo que quiere ser un tranquilizador beso de despedida.

Por supuesto, la madre muere en el hospital y no regresa jamás. Ronald descubre la noticia por boca de los agentes inmobiliarios que irrumpen un día en el silencioso hogar.

Unos nuevos inquilinos se instalan en la casa. Un matrimonio y sus tres bellas hijas, tres ninfas rubias al estilo de “Las vírgenes suicidas”, aunque algo más respondonas.

Ronald, cada vez más sucio y trastornado (pero sucio a la manera de Espinete), permanece en su escondite. Antes de que la nueva familia ocupe el hogar, se dedica a agujerear todas las paredes de su cuchitril para poder desarrollar cómodamente sus futuras tareas voyeurísticas.

Sigilosamente, durante las ausencias de los nuevos inquilinos, visita su nevera en busca de alimentos.

En una de esas incursiones, la Sra. Schummacher, la típica vecina chunga y cotilla, lo sorprende, pero es tan espantosa la visión fantasmagórica de la cara sucia y desgreñada de Ronald que, nada más verlo, ésta cae fulminada.

Ronald se las arregla para enterrar en el sótano a la difunta Sra. Schummacher.

La nueva familia ya está totalmente instalada. Los padres están encantados con la nueva casa, pero Babs, la menor de las ninfas rubias, escucha extraños sonidos y no las tiene todas consigo. Sus dos hermanas mayores se ríen de ella por pava.

Se da la circunstancia de que la mayor de las tres sale con un chico sano y bien alimentado llamado Duane Matthews que resulta ser el hermano de Carol Matthews, la niña de la bicicleta a la que asesinó accidentalmente Ronald.

Durante una comida con la familia de su novia, sale el tema, se habla de Ronald Wilby, “antiguo” habitante de la casa, y se produce un silencio tan incómodo que todos pierden el apetito.

Ronald escucha todo esto desde su escondite y, más tarde, continúa con sus silenciosos hurtos domésticos. La locura y la suciedad siguen acumulándose en su rostro ya transfigurado. Mira por donde, descubre en la pequeña Babs, a la personificación de la Princesa Fansetta. La homenajea en uno de los murales que pinta en las paredes de su zulo y le dedica otro dibujo, de muy mal rollo, a Duane Matthews, al que representa como una figura sin brazos, de pelo encrespado y pecho sangrante. La locura gana terreno.

Los padres andan algo inquietos con la casa, sobre todo la madre, pero por exigencias del guión deben abandonar el hogar durante unos días y dejar completamente solas a sus tres hijas.

Ronald aprovecha la ocasión y se deja de tonterías. Coge el mural de la Princesa Fansetta y con un par de huevos lo cuelga con unas chinchetas en la habitación de Babs. La niña, sola en casa, entra en su habitación, ve el horroroso dibujo y, como es natural, se le escapa un grito de terror primitivo, o como diría Poe, le invade un profundo sentimiento de horror.

Ronald, escondido tras la puerta, decide presentarse.

Finalmente se ve obligado a llevar a Babs al lugar donde enterró a la Sra. Schummacher. El sótano parece el taller de bricolaje de la familia de Leatherface, un sitio oscuro, húmedo y hediondo de cuyo techo cuelgan dos muñecas de plástico ahorcadas. Ronald deja allí a Babs/Fansetta y regresa a su escondite.

Las otras dos hermanas, acompañadas de Duane, llegan a casa y descubren la desaparición de la pequeña. Temen que haya sido secuestrada por dios sabe quién.

Llaman a la comisaría y se persona un policía que tras escuchar a las hermanas y encontrar una ridícula nota de huida supuestamente garabateada por Babs les dice que no se preocupen, que “todo esto es algo típico de muchos adolescentes“, y se queda tan ancho.

Tras la prescindible labor policial, las dos hermanas se sienten decepcionadas y deciden salir en busca de Babs. Le dicen a Duane que permanezca en casa por si regresa.

Duane se acomoda en el sofá y se dispone a disfrutar de un buen partido de béisbol.

Ronald aparece a su espalda, silencioso como una mamba negra. Duane disfruta ya del partido. Ronald coge un pesado candelabro, lo envuelve con una servilleta (educado es un rato) y atrapa a Duane con facilidad.

Las dos hermanas regresan. La casa está vacía y revuelta. Se temen lo peor. Duane no está, Ronald lo tiene amordazado en su cuchitril.

Se escuchan ruidos de forcejeo. Duane intenta derribar a Ronald. Babs golpea también en el sótano. Duane golpea más fuerte. Las dos hermanas, aterradas, se aproximan al lugar del que proceden los ruidos.

A través de un agujero practicado en la pared, una de ellas vislumbra uno de los desorbitados ojos de Ronald, el invitado oculto.

Un dispositivo policial de varios vehículos rodea la casa y pone fin a la subterránea existencia de Ronald Wilby.

Nota: una primera versión de este Todo Spoilers apareció publicada en el segundo número del fanzine Un día en la vida de Jonas Mekas, durante el verano de 2010.

Barbara

Posted in Movies with tags , on 02/07/2012 by doctorinsermini

Barbara Stanwyck y el brillo de la maldad. En los 70 protagonizó dos TV movies de terror absolutamente antológicas: The House That Would Not Die (1970) y A Taste of Evil (1971).

¡Grita, linda Peggy!

Posted in Movies with tags , , on 03/06/2012 by doctorinsermini

Estoy encantado con esta nueva entrega de Todo Spoilers porque rinde homenaje a todas esas TV-Movies de terror facturadas por la televisión americana en los años 70 que aquí veíamos en Estrenos TV o programas similares con unos años de retraso. Auténticas joyas del misterio que aterraron a la audiencia en su día y que hoy duermen en un limbo televisivo. Scream Pretty Peggy, la película que os voy a contar fue emitida por el canal ABC dentro del espacio Movie of the Week y aunque Bette Davis figura como el reclamo principal, en este caso, tratándose de una película de terror el mayor atractivo para mi es encontrar en los créditos el nombre de Jimmy Sangster, guionista especialmente conocido por sus guiones para la Hammer. En Scream Pretty Peggy comparte créditos con otro guionista pero la trama, una historia truculenta y deliciosamente macabra recuerda a títulos suyos inolvidables como Paranoiac y Taste of Fear.

Espero que os guste la película, no faltan los giros, las sorpresas y los sustos. Yo confieso que he tardado mucho en verla del miedo que daba su increíble título: ¡Grita, Linda Peggy! Atención, porque la sesión empieza. Apagad luces, encended cigarros, canutos, lo que sea…

Ya en los primeros segundos la inquietud se apodera de nosotros. Así de pronto somos testigos de una escena muy misteriosa. En plena noche una chica con una maleta sale de una casa. Por como se mueve está claro que es una huida furtiva. Se dirige al garaje pero – ¡cuidado!- una ventana se ilumina de pronto.

Dentro del garaje se sube en un coche. La chica está nerviosa y no consigue arrancarlo. Nos ponemos nerviosos también y  por si el viento y la música no dieran ya bastante mal rollo de pronto una figura se recorta en la oscuridad de la noche.

La chica se asusta pero cuando vuelve a mirar la mujer con camisón ha desaparecido. Decide probar con el otro coche que hay aparcado fuera.

Pero la puerta no se abre y se oyen unos ruiditos detrás de ella:

El plano de la muerta se funde con otro plano de una chica en bicicleta y empiezan los créditos: SCREAM PRETTY PEGGY

En el paseo hay gente con pinta de estudiantes. No se ha filmado aún pero estos planos son muy Carrie.

La chica de la bici tiene una cabellera morena realmente admirable. ¿Será Peggy? Aún no lo sabemos, pero empezamos a conocerla un poco. Con muchas prisas se dirige al Servicio de Empleo Estudiantil y no le importa colarse para solicitar con gran energía un puesto de trabajo. Quiere ser guardiana en la casa de los Elliot.

El trabajo está tan mal pagado (75 céntimos/hora) que nadie lo quiere pero eso a ella no le importa y se lo queda. Se va de allí eufórica, más contenta que unas castañuelas.

Sin perder un segundo, la chica pedealea colina arriba y llega a una bonita casa. Pero un plano nos inquieta:

La ventana que se iluminó la noche del crimen.

La chica se impacienta pero por fin alguien acude a la puerta.

Mrs. Elliot en persona se dirige a ella y la conversación desconcierta a la chica. Ella esperaba al señor Jeffrey Elliot, no a esta anciana. La inconfundible voz de Bette Davis le dice que sin duda se trata de un error. Jeffrey es su hijo pero no necesitan a nadie. “Lo siento, querida, pero has venido hasta aquí para nada.”

Por detrás oimos una voz masculina. Jeffrey aparece y dice que es él quien puso el anuncio. Eso disgusta a la madre, que desaparece repitiendo que no necesitan a nadie.

Ya dentro de la casa la chica y Jeffrey hablan de las condiciones del trabajo. Un par de horas al día bastarán. La casa es muy grande y su madre está mayor para atenderla. Después de renegociar el salario ella acepta quedarse.

Ella dice que nunca había estado en una casa tan preciosa y se muestra contenta de que sólo la habiten él y su madre aunque de pronto hace una extraña pregunta:

¿Tendré que ocuparme también de la habitación de encima del garaje? (La ventana!!)

En absoluto. De esa habitación me encargo yo.

La conversación toma derroteros más personales. Él le dice que es escultor y ella admite saberlo ya. Es más, vio una exposición suya en Nueva York que le impresionó tanto que la decidió a estudiar en la Escuela de Bellas Artes. Mientras ellos hablan de arte y de cosas elevadas una panorámica recorre la casa. El plano termina en Mrs. Elliot, que escucha la conversación con evidente preocupación.

La noche ha caído. Fuera sopla el viento y vemos las ventanas que hay arriba del garaje.

La chica -seguimos sin saber su nombre- se ha quedado trabajando. La vemos ponerse una chaqueta y cuando pasa por el salón se detiene ante la fotografía de una chica rubia.

¡Es Jennifer!

Lo dice Mrs. Elliot, que aparece entre las sombras portando una taza en las manos.

¿Quién es? ¿Es la novia de Jeffrey?

La pregunta sale de la boca de la chica espontánemente. Parece asustarle más esa idea que la fantasmal aparición de Mrs. Elliot.

Entonces Mrs. Elliot le habla de Jennifer. La hermosa Jennifer es su hija, la hermana de Jeffrey. La foto es de unos años atrás, cuando aún vivía con ellos y daba alegría a la casa con su presencia. – Ahora está en Europa– dice Mrs. Elliot sin mucha convicción.

Mrs. Elliot vuelve a decirle que debería buscarse otro trabajo en la ciudad pero la chica hace oidos sordos y promete volver al día siguiente. Mientras tanto descubrimos algo más sobre Mrs. Elliot.

Es alcohólica.

Fuera, la chica coge la bici y se va, la cámara sube y enfoca “la ventana”, hay luz en ella y se recorta una silueta misteriosa.

Al día siguiente al ir a trabajar un coche se pone a seguir a la chica. Ella lo esquiva y lo observa alejarse algo mosqueada..

La chica le lleva el desayuno a Jeffrey, que se encuentra en el estudio preparando nuevas esculturas. Además de café le ha preparado un pastel de zanahorias y nueces muy nutritivo. Él se hace el interesante pero lo acepta todo encantado. Mientras come ella se pone curiosear y a admirar las esculturas que hay por ahí. (Quiero ser objetivo pero no puedo evitar decir que a estas alturas ella me parece una entrometida y una repelente).

Después se pone a hablar de ella misma y de sus aspiraciones.

Todavía no sé si valgo como artista, pero sé que quiero crear algo bello y que cuando la gente lo mire se sienta bien y diga “Peggy Jones” creó eso.

Además de cansina es egomaníaca pero al menos ya sabemos que ella es la Peggy del título. (¡Ojalá se te aparezca la mujer del camisón, Peggy!)

De pronto una escultura atrae su atención:

Es tu hermana Jennifer, ¿verdad?

La escultura da mucho miedo pero a ella le encanta. Interroga a Jeffrey sobre Jennifer.

Vive en Florencia– dice él.

¿Está casada?.

No… lo sé.

Venga ya, ¿No sabes si tu propia hermana está casada?

Oh bueno, ella quería casarse, por eso se marchó, para reunirse con su hombre.

Él, visiblemente incómodo, zanja la conversación diciendo que debe continuar trabajando pero Peggy insiste en quedarse a mirar.

Él se pone a lo suyo y Peggy vuelve a hablar de sí misma. Que si mis compañeras de piso son un desastre, que si no tengo dinero… Entonces, al darse la vuelta:

¡El horror!

¿Pero qué es esto? – Grita Peggy espantada.

Intentaba hacer el retrato definitivo del Mal. Creo que fracasé.

(No hace falta que lo digas, Jeffrey, son las esculturas más feas del mundo.)

Verás Peggy, el artista debe despertar emociones en la gente, sean del tipo que sean.

La reflexión de Jeffrey es muy profunda para que la pequeña Peggy pueda entenderla y mira las esculturas con preocupación.

Decide salir de allí.

En la cocina Mrs. Elliot acusa a Peggy de haber estado molestando a Jeffrey. Pero eso no le quita la sonrisa y Peggy se ofrece a limpiar las habitaciones de arriba del garaje.

No debes entrar allí, ¡nunca! ¿No te lo dijo Jeffrey?

Claro que se lo había dicho pero no sabemos si Peggy se hace la tonta o acaso está en la casa para investigar algo por su cuenta…

De nuevo el coche misterioso aborda a Peggy esa noche. Un hombre sale del coche y responde a las amenazas de Peggy de denunciarle a la policia presentandose muy educadamente como el señor George Thornton. Quiere saber cosas sobre los Elliot. Su hija Agnes estuvo trabajando para ellos y un día ya no supo nada más.

Al día siguiente se lo cuenta a Jeffrey. Él se hace el sueco aunque reconoce que Agnes trabajó en la casa unos meses atrás. – Se fue sin dar explicaciones… De pronto, llega un estruendo desde otro lugar de la casa.

En la biblioteca, Mrs. Elliot se ha caído de la silla al ir a rellenar de alcohol su taza.

Afortunadamente no se rompe nada pero debe guardar reposo varios días. Peggy aprovecha astutamente la coyuntura para instalarse en la casa. Insiste en que ahora la necesitan aún más. A Mrs. Elliot no le hace ninguna gracia.

Mientras curiosea por la habitación a Peggy le impresiona encontrar una pistola en la cómoda.

– Es para protegernos. Estamos tan aislados del mundo en esta casa.

La primera noche en la casa Peggy va descubrir algo más…

La puerta del garaje da portazos a causa del viento. Peggy despierta y decide ir a ver..

¡Horror! La mujer del camisón blanco aparece de pronto y cierra la puerta. Arriba, en la ventana, hay luz.

Al día siguiente Jeffrey hace un boceto.

Peggy entra la habitación. Esa mañana no está de buen humor, algo le pasa. Jeffrey lo nota y le pregunta.

– ¿Quien es la chica que vive arriba del garaje? La vi anoche…

– No consigo entender porqué escondes a tu novia. ¿Por qué no me lo dijiste?

(Tiene el corazón roto.)

Jeffrey se lo piensa un poco pero al final confiesa:

No es mi novia, Peggy. Es… Jennifer.

Conque es eso. Ahora Jeffrey se sincera y le cuenta a Peggy la verdad sobre Jennifer.

Jennifer es una enferma mental sin remedio. Empezó a deambular sola por ahí y después empezó a volverse agresiva. Sus episodios de violencia terminaban en largos encierros en su habitación en los que no quería ver a nadie. Los médicos aconsejaron su internamiento en un centro pero esos sitios son tan terribles que prefirió tenerla en casa.

A Peggy le conmueve la historia de Jennifer pero le preocupa que Jeffrey cargue con esa responsabilidad.

Madre siempre fue una borracha. Jennifer y yo nos criamos prácticamente como dos huérfanos. Sólo nos teníamos el uno al otro.

A Peggy se le queda esta cara:

Alguien llama a la puerta. Terminan las confesiones.

Es el señor Thornton. Quiere saber qué pasó con su hija. Es un hombre tranquilo, tampoco le pone muchas ganas a la investigación y parece no advertir que Jeffrey se ha puesto bastante nervioso. Especialmente cuando menciona una carta que le escribió su hija diciendole que en la casa de los Elliot suceden cosas muy extrañas.

Para tranquilizarle Jeffrey le enseña la habitación donde se quedaba Agnes, él sin embargo se interesa más por la habitación de arriba del garaje. En la carta su hija dijo que había algo terrorífico en ella.

– Oh, en ella sólo hay cosas de mi trabajo. ¿Soy escultor sabe?

– ¿Podría verla?

– No dejo entrar a nadie allí, lo siento.

El señor Thornton se va de allí bastante mosqueado. Jeffrey por su cuenta se muestra alterado y elude hablar con Peggy. Se retira a trabajar y no desea ser molestado- dice.

La pobre Peggy se queda con la bandeja del almuerzo en la mano. Abatida, mira el retrato de Jennifer.

Música tenebrosa. Peggy sale de la casa con la bandeja y se planta en la puerta de la habitación maldita.

– ¡Jennifer! Soy Peggy. Trabajo aquí y me gustaría ser tu amiga. Dejo en el suelo una bandeja con el almuerzo por si te apetece.

Jennifer no se muestra ni dice nada.

Más tarde Peggy le cuenta a Jeffrey lo que ha hecho y que quiere ser amiga de Jennifer. Quizá pueda ayudarla- dice. Jeffrey empieza a hartarse. Le dice que se olvide.

Para colmo su madre también le agobia.

– Peggy cocina muy bien y es encantadora. Me recuerda a Agnes. ¿No te parece?

Lo mejor le espera  bajo. Peggy le enseña una escultura suya y quiere saber su opinión.

Oh, ¿La has hecho tú? No está nada mal, Peggy.

Cae la noche en casa de los Elliot…

… y el señor Thornton llega con un destornillador. Parece decidido a descubrir qué secreto esconde la habitación misteriosa.

Aquí sucede lo que os imagináis. La curiosidad mató al gato y la mujer del camisón aparece de pronto y acuchilla al señor Thornton.

Peggy empieza el nuevo día con una sonrisa.

Cuando va al garaje a sacar el coche está cerrado con candado. Qué raro.

En el estudio Jeffrey trabaja frenéticamente en una nueva escultura de esas tan feas sobre el Mal. Cuando le pide la llave del candado Jeffrey le dice que se olvide, el coche lo necesita él ese día. Está sombrío y Peggy se da cuenta.

Al salir se encuentra a Mrs. Elliot en las escaleras.

Quiere dar una vuelta por la casa pero Peggy la obliga a volver a la cama.

Entonces tienen una larga conversación. Mrs. Elliot vuelve a decirle a Peggy que debe irse.

¿Porqué me dice siempre eso? Es por Jennifer, ¿no?

Peggy dice que ya sabe que Jennifer está loca y que vive en la casa.

Me gustaría ser su amiga. – dice Peggy.

Cuando se le pasa el ataque de risa Mrs. Elliot se pone seria y le dice a Peggy:

Yo sé lo que estás buscando. Quieres cazar a mi hijo y llevartelo.

Tú riete Peggy pero todos sabemos que la señora Elliot tiene razón.

 ¡Estás despedida!

Peggy corre a contarle a Jeffrey que su malvada madre la ha despedido.

– ¿Por qué?- dice él.

– Dice que voy detrás de ti.

– ¿Y es cierto?

No. Mi madre siempre me dijo que no está bien que las chicas persigan a los hombres.

La jugada le sale bien a Peggy. Jeffrey le dice que no se preocupe y que hablará con su madre.

Esa noche Peggy regresa tarde de la universidad y al dejar la bici:

¡Las gafas del señor Thornton!

(Menos mal que el señor Thornton grabó en ellas su nombre en letras bien grandes).

Peggy recuerda que dijo que se alojaba en el Hotel Riverside, así que telefonea inmediatamente y pide hablar con él.

El señor Thornton lleva dos días sin venir al hotel.- dice una voz.

Peggy empieza a temer lo peor. Se asoma al garaje y ve dentro el coche del señor Thornton. Recorre la casa en busca de Jeffrey. Incluso lo busca en la habitación de Jennifer. Finalmente irrumpe en la habitación de Mrs. Elliot preguntando donde está.

La anciana Mrs. Elliot insiste en saber porqué está tan alterada.

– Se trata del Sr. Thornton.

La señora Elliot en lugar de tranquilizarla solo consigue crisparla aún más gritándole: ¡Deja la casa! !Ahora!

– Es por Jennifer ¿No es así? Es peligrosa. No me iré hasta descubrir qué está pasando.

– Entonces morirás, como le pasó a Agnes– parece decir Mrs. Elliot con la mirada.

Mientras tanto, Jeffrey está en el estudio trabajando…

Sobran las explicaciones.

Peggy sigue inquieta merodeando por la casa.

Cuidado Peggy. Jennifer acecha.

– Hola Jennifer.

A punto de morir acuchillada, Peggy huye despavorida. Por fin oímos gritar a la pequeña y preciosa Peggy.

No se le ocurre otra cosa que refugiarse en la casa.

En las escaleras, por fin encuentra a Jeffrey:

– Oh, ¡Jeffrey! Jennifer ha inentado matarme.

– ¿De qué hablas?

Mientras intenta consolarla aparecen Mrs. Elliot y su taza.

– ¡Qué pasa aquí!

– Nada mamá. Yo me encargo.

– Dejala en paz, ¡Jeffrey! ¡Déjala ir!

Pero ahora que por fin está en los brazos de Jeffrey Peggy no piensa irse.

Él le sirve un licor para que se calme y ella se pone a hablar de lo del coche del señor Thornton escondido en el garaje y de lo de Jennifer. Jeffrey se hace el tonto y por fin parece que Peggy duda de él. Madre lo observa todo desde arriba.

Los argumentos de Peggy son muy sólidos y Jeffrey decide que es posible que Jennifer haya asesinado al señor Thornton. Se levanta de pronto y decide ir a ver a Jennifer para interrogarla. Peggy corre detrás.

– ¡Ten cuidado, Jeffrey!

– Sé como manejarla, tranquila.

Oímos a Jeffrey llamar a Jennifer.

– Nada de esto hubiera sucedido si no hubieras venido.

– ¡Mrs. Elliot! Usted parece no entender nada. ¡Es muy posible que su hija haya matado a Agnes y a mucha más gente!

Oímos una puerta abrirse. Jeffrey entra en la habitación de Jennifer.

Desde fuera se oye la conversación. Sólo habla Jeffrey, que le dice a Jennifer que está preocupado y que esto no puede continuar así. Fuera Peggy está muy inquieta. Teme por su hombre.

Por eso cuando él dice: ¡Jenni! ¿Qué vas a hacer con eso? ¡Apartate de mi! seguido de un ¡¡Aaaaaah!!  sube hacia allí corriendo.

Pero enseguida aparece Jeffrey otra vez:

– La he matado. Jennifer ha intentado acuchillarme.

Cuando Peggy intenta llamar a la policía Mrs. Elliot se lo impide.

– Fue en defensa propia. ¡No le pasará nada a Jeffrey!

  Ok, pero ¿Por qué no vas y le dices a Jeffrey que vas a llamar a la policía? Anda, ves…

Peggy le hace caso y se va corriendo a la habitación de Jennifer.

– ¿Jeffrey?

– ¿Jeffrey?

En la habitación de Jennifer no está así que va a buscarlo al estudio.

– ¿Jeffrey?

– ¿Jeffrey?

– Hola, soy Jennifer.

Suena un disparo.

Mrs. Elliot ha cambiado la taza por la pistola.

Antes de morir Jeffrey se arrastra hasta la escultura de Jennifer.

La abraza y juntos caen al suelo.

Dentro de la escultura: un esqueleto.

Momento para la explicación final:

Jeffrey quería mucho a Jennifer. No podía asumir que se había enamorado y le iba a abandonar. Por eso la mató. Puso su cadaver dentro de su estatua y él se convirtió en Jennifer. Los mismos celos enfermizos hicieron que Jennifer matara a Agnes cuando él empezó a enamorarse de ella.

– ¿Comprendes ahora por qué me paso el día borracha?

Conociendo a Peggy, lo único que le importa de todo este asunto es que se ha quedado sin novio escultor.

FIN

Voy a ser mamá

Posted in Movies with tags , , , on 20/01/2012 by doctorinsermini
Nueva entrega de Todo Spoilers. David Marmota, de Vivir en Tucson nos cuenta The Stranger Within (1974), una película escrita para television por Richard Matheson y protagonizada por Barbara Eden. Junto con Rosemary’s Baby una de las grandes aportaciones al subgénero de “Futuras madres”. Si alguna vez habéis pensado tener un bebé quizá deberiáis leer antes esta historia.
1.
Ann (Barbara Eden), artista local, y David (George Grizzard), profesor, son Los Collins, una pareja que toma vino después de la jornada laboral y hablan de como les ha ido el día. Hoy Ann está algo inquieta. Tras un chequeo rutinario ha descubierto algo insólito: Es posible que esté embarazada. Parece increíble, ¿no? A su edad, y con la vasectomía de David…
Acuden al Dr. Klein (Neremiah Persoff) y les confirma la noticia. David no da crédito (el médico le dice que él no puede ser el padre) y Barbara parece algo ausente ¿Ha sufrido un shock o es que está siendo poseída por una extraña fuerza? Veremos…
2.
La vida de Los Collins no ha vuelto a ser la misma tras esto. Barbara guarda reposo en la cama y sólo se levanta para beber toneladas de café, o para abrir las ventanas. Parece que está algo destemplada. David, aunque sigue dudando de la fidelidad de su mujer, la cuida lo mejor posible. Le lleva el desayuno a la cama y mientras se viste observa como se echa una cantidad industrial de sal en las tostadas ¿Es bueno tanto café y tanta sal para una mujer embarazada?
3.
Pero lo mismo que hace estas cosas tan poco saludables, también hace cosas recomendables como caminar durante horas por unas colinas cercanas. Lo de menos es que se llene completamente de barro.
Otra cosa que también hace a menudo es leer muchos libros y escuchar mucha música. Pero no de una manera normal, sino que lo hace mediante el escaneo con las manos. Y, bueno, que lo haga en casa vale, pero en la biblioteca…
4.
Phyllis (Joyce Van Patten) y Bob (David Doyle), amigos de la pareja, acuden a verlos. Barbara sigue con sus excentricidades (la última es saborear comida cruda y quejarse continuamente de cualquier ruido) y David sigue con su desconfianza.
Bob, aficionado a lo oculto, hipnotiza a Barbara para salir de dudas sobre quien es el padre.
La respuesta desconcierta a todos: “El padre vino en una nave espacial”.
5.
A partir de aquí, todos los acontecimientos se precipitan. A Barbara le aparecen unas heridas en la cara que desaparecen de un fotograma a otro.
Por otro lado, la comunicación madre-hijo es más fluída de lo normal  y Barbara empieza a tener un comportamiento hiératico con su marido, al que abandona por ordenes del feto, yéndose a vivir a una cabaña, donde da a luz (a pesar del poco tiempo que lleva embarazada). En principio, el hijo parece un ser humano normal. ¿Y esa revelación del padre que vino del espacio?
Pues algo de eso hay, porque la última vez que Barbara pasea por las colinas la vemos sosteniendo a su bebé junto a una procesión de madres que hacen lo mismo.
Alguien viene a recogerlas, formando una nube de polvo, que David observa desde la ventana.
Un vistazo al último cuadro pintado por su mujer le hace comprender, ella ahora vivirá con su hijo en otro lugar, más allá de las estrellas.
FIN

Bobby

Posted in Movies with tags , , , , , on 22/01/2011 by doctorinsermini

Déjate de porn-torture. Yo te digo que no sabrás lo que es el HORROR hasta que no hayas jugado al escondite con Bobby.

Una obra maestra de 30 minutos, incluida en Dead of Night (1977. Dan Curtis)

+ Bobby en Youtube ( Parte 1 y Parte 2)